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El Camino de los Valores reivindica en Tunte la justicia restaurativa, el perdón y el papel de los mayores

La segunda y última jornada, organizada por UP2U Project y presidida por Reyes Martel, reunió en San Bartolomé de Tirajana a jóvenes, juristas, expertos y representantes sociales para reflexionar sobre vulnerabilidad, reconciliación y acompañamiento

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Las Palmas de Gran Canaria

La justicia, el perdón, la reconciliación, la vejez y el valor de acompañar centraron este viernes la segunda y última jornada del Camino de los Valores, celebrada en Tunte, en el municipio grancanario de San Bartolomé de Tirajana. La iniciativa, organizada por la asociación UP2U Project, que preside la magistrada Reyes Martel, volvió a llenar el auditorio con jóvenes de distintos colectivos sociales, representantes institucionales y profesionales vinculados a entidades que trabajan con menores y adolescentes en situación de vulnerabilidad.

La jornada reunió voces procedentes del ámbito judicial, filosófico, espiritual y social, con un mismo hilo conductor: la necesidad de mirar a las personas vulnerables desde la responsabilidad, la escucha y la reparación.

Una justicia que repare el daño

El encargado de abrir la sesión fue Julián Sánchez Melgar, magistrado de la Sala Segunda del Tribunal Supremo y ex fiscal general del Estado, quien centró su intervención en la protección de las personas vulnerables y en la urgencia de evitar la llamada revictimización dentro del sistema judicial.

Ante un auditorio repleto de jóvenes, Sánchez Melgar defendió la necesidad de avanzar desde una justicia retributiva, centrada únicamente en el castigo, hacia una justicia restaurativa, capaz de reparar el daño causado y favorecer el perdón entre víctima y victimario.

«El delincuente paga el delito y la sociedad se olvida de él. La víctima, por su lado, es otra gran olvidada», advirtió. En esa línea, sostuvo que «la Justicia consiste en dar a cada uno lo que necesita para colocarlo en condiciones de igualdad».

El magistrado puso el foco en colectivos especialmente vulnerables, como las personas mayores, los menores, las víctimas de violencia de género, las personas con discapacidad o los migrantes. También alertó del daño añadido que puede generar el propio sistema cuando obliga a las víctimas a repetir una y otra vez sus testimonios o las expone de forma innecesaria.

«No debemos convertir el sufrimiento en espectáculo», afirmó, en referencia también al tratamiento mediático de determinados casos. Al mismo tiempo, recordó la importancia de preservar las garantías procesales y los derechos del acusado: «Debemos tratar siempre al acusado como presunto acusado y a la víctima como presunta víctima».

Juan Pablo Escobar: del miedo al perdón

Uno de los momentos más impactantes de la jornada llegó con la intervención de Juan Pablo Escobar, arquitecto, escritor, conferenciante internacional y activista contra la violencia y el narcotráfico. El hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar relató durante más de una hora cómo pasó de crecer rodeado de lujo, miedo y violencia a convertir el perdón en el eje de su vida.

«A los 16 años cometí el peor error de mi vida», confesó al recordar la amenaza pública que lanzó tras la muerte de su padre. «Esos cinco segundos de amenazas se convirtieron para mí en más de 30 años de exilio», afirmó.

A partir de esa experiencia, Escobar construyó un relato dirigido especialmente a los jóvenes presentes. «Somos en realidad lo que decimos y lo que hacemos. Esa es nuestra verdadera identidad», sostuvo.

Durante su intervención, desmontó la imagen mitificada de Pablo Escobar difundida durante décadas por series, películas, videojuegos y productos asociados a la narcocultura. «Mi padre no disfrutó prácticamente nada de su vida», aseguró. También recordó cómo el hombre considerado por la revista Forbes como uno de los más ricos del mundo terminó escondido durante días junto a él, rodeado de millones de dólares, mientras ambos pasaban hambre. «Yo veía al hombre más pobre del mundo, porque solo teníamos dinero», relató.

Contra la glorificación del narcotráfico

Juan Pablo Escobar denunció la banalización de la figura de su padre a través de camisetas, series, videojuegos y productos de merchandising consumidos por adolescentes en distintos países. «Los jóvenes creen que es un superhéroe digno de imitar, pero no lo es», lamentó.

El conferenciante compartió algunos de los testimonios más duros de la jornada. Narró cómo sobrevivió al atentado con coche bomba contra el edificio Mónaco en Medellín, cómo convivió desde niño con el conocimiento de que su padre era responsable del 80% del tráfico mundial de cocaína y cómo, años después, decidió reunirse con hijos y familiares de víctimas directas del narcoterrorismo colombiano.

Uno de los momentos más emotivos llegó al recordar su encuentro con los hijos del asesinado ministro de Justicia Rodrigo Lara Bonilla. También relató el abrazo recibido del hijo de Barry Seal, el piloto asesinado por orden de su padre, y el encuentro con un expolicía colombiano que le mostró una fotografía de su promoción y le confesó entre lágrimas que, de 101 agentes, solo habían sobrevivido tres tras la guerra declarada por el cartel de Medellín contra las fuerzas de seguridad.

«Perdonar nos libera y reconciliar nos restaura», resumió.

Escobar defendió además la necesidad de combatir la glorificación del narcotráfico desde la educación. En ese contexto, explicó el proyecto de realidad virtual que impulsa en colegios de distintos países para mostrar a adolescentes las consecuencias reales de la violencia y la criminalidad.

«Muchos jóvenes se quitan las gafas cuando les mostramos una cárcel y dicen que no quieren estar allí. Y les decimos: solo te la enseñamos 30 segundos; imagina pasar 30 años dentro por una mala decisión», señaló.

El colombiano cerró su intervención reivindicando el valor de empezar de cero tras renunciar a la fortuna heredada de su padre. «Soy muchísimo más rico que mi padre, porque no tendré su dinero, pero tengo algo que él nunca pudo comprar: libertad, tranquilidad y paz», concluyó entre una larga ovación.

La vejez como etapa de plenitud

La reflexión filosófica llegó de la mano de Marcelino Agís Villaverde, catedrático de Filosofía de la Universidad de Santiago de Compostela, quien defendió la necesidad de recuperar el respeto social hacia las personas mayores y cuestionó la visión negativa tradicional asociada al envejecimiento.

«La alternativa a ser viejo es mucho peor», ironizó ante el público.

Agís Villaverde recordó que la esperanza de vida y las condiciones sanitarias han transformado profundamente la percepción de la ancianidad. Para ello, citó ejemplos de filósofos y científicos que continuaron activos con más de 90 e incluso 100 años.

«Cada vez son más las personas que no solo viven más años, sino que siguen activas, siguen siendo creativas», destacó.

Durante su intervención, recurrió a la metáfora del camino como representación de la existencia humana y reflexionó sobre la convivencia entre generaciones. «La metáfora del camino ha sido utilizada para entender qué es nuestra vida», explicó.

Hospitalidad y acompañamiento en el camino

La clausura espiritual y humana de la jornada corrió a cargo de Daniel Carlos Lorenzo Santos, canónigo compostelano y máximo responsable de la Fundación Catedral de Santiago de Compostela. Su intervención giró en torno a la hospitalidad y al papel de las personas mayores dentro del Camino de Santiago.

Lorenzo compartió estadísticas recientes sobre el creciente número de peregrinos mayores de 65 y 80 años que completan cada año la ruta jacobea. También relató la historia de un peregrino británico que, tras sufrir una grave caída mientras ayudaba a otras caminantes, afrontaba sus heridas «con humor, espontaneidad y naturalidad».

Para el sacerdote, esa actitud resume el verdadero sentido del camino y del envejecimiento: «Convertirse en hospitalero, hospitalario, en medio del camino».

Asimismo, reivindicó la palabra ancianidad frente a otros eufemismos modernos y defendió valores como «la serenidad, la capacidad para la acogida y la capacidad para la escucha».

Jóvenes y mayores, una alianza necesaria

La jornada concluyó con un mensaje del periodista y escritor gallego Luís Celeiro Álvarez, quien resumió el espíritu de esta edición del Camino de los Valores al reivindicar «la interacción y la convivencia de los jóvenes, con su fortaleza física e intelectual, y las personas mayores, con experiencia de vida y conocimiento adquirido».

Celeiro consideró esa unión entre generaciones como una alianza necesaria para el desarrollo de la sociedad, en una jornada marcada por la memoria, el perdón, la responsabilidad y la defensa de quienes más necesitan ser escuchados.

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