Jornadas Camino de los Valores | Juan Pablo Escobar Arquitecto y conferenciante
Juan Pablo Escobar: "Es difícil de explicar ver a jóvenes que se tatúan la cara de mi papá”
Arquitecto y conferenciante, el hijo del narcotraficante colombiano Pablo Escobar ha participado este viernes en las V Jornadas del Camino de los Valores, organizadas en San Bartolomé de Tirajana por la asociación Up2U Project junto al Ayuntamiento
Con su conferencia titulada El perdón que libera, ha reivindicado la necesidad de romper con la glorificación de la violencia y avanzar para evitar que el dolor se perpetúe

Juan Pablo Escóbar en las jornadas Camino de los Valores, celebradas en San Bartolomé de Tirajana. / LP/DLP.

¿Por qué decidió participar en las quintas jornadas del Camino de los Valores?
Tuve el honor de ser invitado por la magistrada Reyes Martell, que tiene esta fundación tan interesante que se llama Up to You, que apoya a la juventud, buscando darles lecciones para toda la vida, buscando un poco el camino del perdón, de los valores, de la restauración. Y me pareció que venía muy en la línea de todo lo que yo vengo haciendo, de transmitir un mensaje para la juventud, invitándonos a la no repetición de la historia de mi padre, en virtud de que la glorificación de su actividad criminal. Que en las series de televisión ha sido algo que finalmente termina por, de alguna manera, hacerles creer a ellos que se trata de un caso de éxito.
¿Sabe que en la ciudad de Las Palmas de Las Palmas de Gran Canaria hay una hamburguesería que se basa en la imagen de Pablo Escobar?
De eso me acabo de enterar hace 5 minutos, no tenía ni la menor idea del asunto y me parece de terror, porque habla de una sociedad que está glorificando esa actividad criminal.
¿Por qué la figura de Pablo Escobar produce fascinación?
Hay un concepto psicológico que se llama la hibristofilia, que es la atracción que sienten las personas por el poder de los criminales y por el criminal en sí, casi como de tipo sexual. Y desde ese lugar las personas se sienten atraídas por el personaje que viola las reglas y que trasciende, tristemente, a nivel mediático, de la manera que lo hizo mi padre. Es algo difícil de explicar porque ver que jóvenes se tatúan en su rostro la cara de mi papá… pues sí es algo que realmente es difícil de explicar.
Más allá de las series, de las películas, de los libros, de todo lo que se ha publicado… ¿Cómo recuerda usted a su padre?
Como un papá cariñoso, virtuoso, un hombre lleno de contradicciones y de paradojas que me enseñaba a respetar los valores humanos a la vez que él andaba matando personas por ahí. Unas contradicciones terribles en su vida.
¿Y cómo recuerda Colombia a Pablo Escobar?
Pues depende a quién le preguntes. La verdad es que la información que hay en torno a la historia de mi padre es muy diversa y yo respeto, sobre todo, las opiniones de las víctimas. En lo personal siempre hago esfuerzos por visibilizar a esas víctimas, para que el personaje de mi padre y la atención mediática sobre él no eclipsen el drama que vivieron las víctimas de Pablo Escobar. Porque influyen los medios de comunicación, cuando sólo cuentan las historias de él y no de sus víctimas.
Su vida inevitablemente ha estado ligada a su padre. ¿Cómo ha podido convivir y aceptar esta situación a lo largo del tiempo?
Pues siendo un hombre de paz: estudiando, siendo arquitecto y diseñador industrial y portándome bien; escribiendo, buscando y acercándome a las víctimas para repararlas con la verdad de lo sucedido. Entendimos que mi padre nos mostró todo el camino que no hay que recorrer.
En sus libros cuenta que cuando era un adolescente y mataron a su padre, usted prometió venganza, pero poco después se arrepintió. ¿Cómo recuerda ese momento?
Como los 10 minutos más decisivos de mi vida. Ese momento me hizo pensar en cuáles serían esas acciones que yo llevaría adelante. Y recordé que yo había sido un gran crítico de mi padre, de su violencia y ahí me di cuenta que ese no sería el camino para mí. Tardé 10 minutos en percibirlo, en darme cuenta, en llamar a los medios y en disculparme por mis amenazas. Pero se me recuerda más por las amenazas que por haber venido cumpliendo durante más de tres décadas la promesa de paz que he cumplido. Y sigo haciéndolo diariamente.
¿Por qué no siguió viviendo en Colombia?
Porque me querían matar.
¿Y ahora vive en Argentina?
Sí, desde hace 32 años.
¿En qué momento decidió transformar su historia en un mensaje público basado en el perdón?
Siempre sentí la necesidad de comunicarme con las víctimas de mi padre. Me parecía que era injusto lo que habían vivido, que nadie se iba a acercar a ellos a pedir perdón. Y bueno, cuando fue descubierta nuestra identidad en Argentina, pues ya no tenía sentido seguir ocultándonos. Y desde ese momento ya dije: está bien, ya no hay manera, ya todo el mundo sabe quién es Marroquín o quién es Escobar, es la misma persona. Y vi como una oportunidad ahí. Asumí que mi vida iba a ser pública, no por mi voluntad, sino porque los medios así lo habían hecho, sin respetar mi intimidad. Y entonces dije: pues también es una oportunidad para acercarme a las víctimas y hacer lo que siempre he querido hacer, buscando su perdón. No para mí, para mi padre.
¿Cómo ha vivido las consecuencias de ser el hijo de Pablo Escobar?
A mí me han perseguido y me han metido a la cárcel por todos los crímenes de mi padre, así que vengo bastante acostumbrado a eso. No quiere decir que los haya cometido en absoluto, las mismas víctimas saben que no y así me lo expresan. Pero la persecución mediática, judicial, a veces sigue vigente y hay algunos funcionarios que creen que persiguiéndome, inventándole cosas al hijo de Escobar, están cobrándole lo que no pudieron cobrarle a mi padre.
¿Y acepta esa situación?
No, yo no la acepto. Yo lo discuto judicialmente con las herramientas que la ley nos da, pero de ninguna manera voy a aceptar que los aparatos judiciales de algunos países me inventen cosas que no son propias de mí. Yo sé quién soy, yo sé quién elegí ser y ellos saben perfectamente que yo elegí ser una persona de bien. No sé si es que extrañan y necesitan a un personaje tan violento como mi padre para tener con quién pelear, pero se equivocaron de puerta conmigo. No van a encontrar ese personaje en mí. Tendrán que buscar en otro lado.
¿Qué significa realmente perdonar?
Perdonar no es olvidar, para mí perdonar es evitar que se perpetúe dentro de ti el dolor. Y así evitas que te enfermes de violencia, de venganza, de resentimiento.
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