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Santa Lucía de Tirajana

El historiador francés Jean Paul Joseph prepara un libro sobre la huella bereber en Gran Canaria

El profesor jubilado cumple 20 años visitando la isla, de la que ha ido descubriendo y estudiando la pervivencia de la lengua bereber en el canario actual

El profesor Jean Paul Joseph Canamas durante su última visita a Gran Canaria.

El profesor Jean Paul Joseph Canamas durante su última visita a Gran Canaria. / LP/DLP

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José A. Neketan

José A. Neketan

Santa Lucía de Tirajana

Jean Paul Joseph Canamas, jubilado tras décadas como profesor de Historia, prepara un libro sobre la influencia del lenguaje amazigh en el canario actual, al que añadirá contenidos de toponimia, cultura, historia y datos curiosos que ha ido recopilando a lo largo de 20 años que visita Gran Canaria. En su última visita impartió una conferencia en la Cueva Pintada, organizada por el Rincón de Arminda, sobre la toponimia y fonética de diferentes lugares de la isla y su estrecha relación con la lengua bereber. El libro, de momento, se publicará en francés.

Joseph, que se define como “un francés de Argelia” cuya familia tuvo que abandonar el país tras la independencia, ha vivido en París, Marruecos, Túnez y ha realizado tres viajes al corazón del Sáhara conviviendo con tribus tuareg, donde aprendió variantes del bereber que hoy le sirven para leer los nombres de lugar de Gran Canaria con otros ojos.

Llegó a la isla “por casualidad”, invitado por unos amigos hace veinte años, sin saber nada del pasado insular. El primer día visitó el Museo Canario y, aunque critica su enfoque “atrasado” y el énfasis en unas momias mal conservadas, allí se encendió la chispa. Lo que verdaderamente lo atrapó no fueron las vitrinas, sino la música tradicional canaria, cuyo ritmo y cadencias le recordaron inmediatamente a las músicas de Marruecos, Túnez y del mundo tuareg. A partir de ahí, volvió año tras año. Primero por la música, luego por la cerámica hecha a mano y, finalmente, por la historia profunda que intuía en el paisaje y en los nombres de los lugares.

La tesis central del profesor es que en Canarias, y de manera muy marcada en Gran Canaria, sobreviven “un montón de palabras” de origen bereber, sobre todo topónimos, pero también vocablos del habla cotidiana que la población usa sin saber lo que significan en su lengua original. Cita ejemplos muy conocidos. El arrorró de las nanas canarias, que se suele traducir libremente como un murmullo para dormir al niño, sería en realidad la forma fonética bereber “arreo, arreo”, que significa literalmente “mi bebé, mi bebé”. Es decir, la palabra habría llegado hispanizada, convertida en onomatopeya, pero conservando su sentido original.

Otro caso es el caso de las localidades de Sardina, que Jean Paul Joseph sostiene que procede de raíces bereberes y sardas, reinterpretadas después por los colonos. Alude a la presencia de formas semejantes en Cerdeña y a topónimos relacionados, como Sardos o Sarda, en zonas como Guayadeque, donde amigos suyos apicultores le han mostrado nombres de lugar que encajan en patrones léxicos norteafricanos.

Canamas explica que el bereber funciona por raíces consonánticas, con grupos de dos, tres o cuatro consonantes a las que se añaden vocales que actúan como “memorias semánticas”. A partir de esas raíces identifica familias de topónimos relacionados con la luz y el sol, como Malfú o Marfú, en Ingenio. Frente a ellos, otros nombres remiten al poniente y a la muerte, como los que contienen tima o tími, que en su análisis designan el oeste, el lugar donde “se muere la luz”. En ese marco sitúa una interpretación sugerente, la famosa exclamación de los defensores de la Fortaleza de Ansite, "Atis Tirma" o variantes— como un grito bereber que vendría a decir “vamos a la muerte”, pronunciado al precipitarse por los riscos. Para él, es un ejemplo extremo de cómo una raíz lingüística puede encapsular una cosmovisión entera, el sol que muere en el oeste, el salto final como acto ritual y político.

Ecos de Grecia, Fenicia y Egipto en la isla

El historiador también concede gran importancia a los espacios funerarios, que considera una de las claves para medir la sofisticación de la sociedad prehispánica de Gran Canaria. Recientemente, visitó de nuevo la necrópolis de Agaete, un cementerio aborigen construido sobre el malpaís. Lo que más le impresiona no es solo su extensión, sino el hecho de que los antiguos canarios reservaran un territorio específico para los muertos, en lugar de enterrarlos de forma dispersa entre las zonas de habitación y cultivo. Para él, esa elección revela un “avance enorme” de la cultura grancanaria frente a otras islas, tanto por el respeto al espacio productivo como por la consciencia de separar el mundo de los vivos y el de los muertos. Subraya también la fuerte desigualdad social de la isla antes de la conquista. En Agaete y otras necrópolis ve una organización del territorio que incorpora la muerte de manera central.

Más allá de lo bereber, Joseph Canamas detecta en la cerámica de lujo canaria, la destinada a las élites, una “huella griega” en formas y armonías decorativas. Menciona piezas como la llamada 'cerámica del eclipse' conservada en el Museo Canario, donde se representa la luna pasando por delante del sol, como un ejemplo de simbolismo sofisticado que enlaza con imaginarios mediterráneos.

Su hipótesis histórica sitúa el poblamiento canario en una red de contactos donde se cruzan bereberes montañeses, poblaciones de interior con ganado y camellos; navegantes fenicios que frecuentaban las islas para explotar la púrpura y fabricar garum (la salsa más popular y prestigiosa de la Antigua Roma), y posibles influencias sardas y egipcias. A su juicio, la presencia de momias en Canarias, una práctica ausente en el norte de África bereber, ciertas formas cerámicas y las célebres pintaderas canarias, que relaciona con paralelos en Cerdeña, apuntan a una combinación singular de influencias mauritanas, sardas, fenicias y egipcias en el origen de la sociedad isleña.

Arqueología de la lengua y llamada de atención a las universidades canarias

El libro que prepara Jean Paul Joseph Canamas sobre la huella bereber en Gran Canaria nacerá de su trabajo con diccionarios especializados y de la Enciclopedia Bereber, una obra de referencia académica escrita en francés bajo auspicios de la UNESCO que se publica desde 1984 y que reúne estudios de alto nivel sobre lengua, historia y cultura amazigh. Lamenta que no existan herramientas equivalentes en español y que investigadores canarios interesados en el tema dependan de materiales en francés.

Canamas cree que en Canarias hay “un tesoro cultural” parcialmente visible, y en parte todavía oculto, que exige una investigación metodológica rigurosa. Aplaude que en las últimas dos décadas haya aumentado la sensibilidad social hacia la herencia amazigh, pero critica con dureza la falta de estudios de bereber en las universidades españolas y, en particular, en las canarias, donde echa en falta programas sólidos de lengua y cultura amazigh.

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