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¿Por qué se llama así la playa del Cabrón?

El origen del topónimo está ligado a la conquista de Gran Canaria y a un marino gaditano que no salió bien parado

Montaje de una fotografía de la playa de El Cabrón con una imagen alusiva a la conquista de Canarias.

Montaje de una fotografía de la playa de El Cabrón con una imagen alusiva a la conquista de Canarias. / Tripadvisor

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Héctor Rosales

Héctor Rosales

Las Palmas de Gran Canaria

La playa del Cabrón no tiene nada que ver con el macho cabrío, que sí está detrás de la palabra que el castellano acabó convirtiendo en uno de sus insultos de cabecera. Esta zona de la costa de Agüimes debe su nombre a otro Cabrón, este con mayúscula. Pedro Hernández de Cabrón fue un marino gaditano que participó en la conquista de Gran Canaria. No le fue precisamente bien, pero dejó su nombre en el mapa.

Como casi siempre ocurre con la toponimia, la historia viene con matices. Cabrón formó parte de aquellas expediciones que acabarían con la conquista de Gran Canaria por Pedro de Vera en 1483. La tradición vincula su nombre a esta playa de apenas 300 metros, aunque otras versiones sitúan el episodio más al suroeste, por Arguineguín.

Según recoge el médico e historiador teldense Tomás Arias Marín de Cubas en su Historia de las siete islas de Canaria, Pedro Hernández de Cabrón recibió una pedrada en la cabeza durante un combate con los canarios, perdió varios dientes y quedó con la boca torcida.

El cronista lo pinta volviendo maltrecho, sin poder hablar ni comer, y echando pestes de los canarios y de la conquista, pero no es fácil saber cuánta verdad hay en ese relato.

Con el tiempo, el apellido de aquel personaje secundario de la conquista acabó fijado a una de las playas del sureste de Gran Canaria. Tuvo, eso sí, la mala fortuna de compartir nombre con el insulto y con el macho cabrío, que en la isla acabaron haciendo más carrera que él.

Un corsario al servicio de la Corona

Pero ser secundario no hace a nadie insignificante, y Cabrón no lo era, ni mucho menos. Pedro Hernández de Cabrón aparece citado por primera vez en 1473, en las luchas entre los Medina Sidonia y los Ponce de León, donde actuó como capitán.

Su experiencia como corsario llamó la atención de los Reyes Católicos. En 1478, los monarcas le ofrecieron el perdón por sus actos de piratería y corso a cambio de contar con su apoyo en nuevas empresas. Poco después aparece vinculado a la conquista de Canarias.

En 1479 entró de lleno en la conquista de Gran Canaria, al frente de una armada bajo el mando del obispo Juan de Frías. La expedición tocó tierra en La Isleta y avanzó hacia Tirajana, donde los castellanos sufrieron una dura derrota en San Bartolomé. Allí recibió la famosa pedrada que lo mandó de vuelta a Cádiz.

Pero Cabrón no desapareció de escena. En 1480 ya figuraba como Capitán de la Mar y seguía ligado a las empresas atlánticas de la Corona. También participó en las capitulaciones de la conquista junto a Alonso de Quintanilla y Pedro de Vera, comprometiéndose a financiar la campaña.

Su rastro siguió apareciendo en expediciones marítimas, negocios y campañas militares entre el Atlántico y el norte de África. Estuvo en el cerco de Málaga en 1487 y, cinco años después, organizó una flota de veinticinco navíos para trasladar al norte de África a miles de judíos expulsados de la Baja Andalucía. Las últimas noticias lo sitúan con vida en 1495; al año siguiente, probablemente, ya había muerto.

Siglos después, en 2010, el historiador Javier Fornell recuperó su figura en la novela histórica Llamadme Cabrón. Historia de un pirata.

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