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¿Por qué se llama así Gáldar? La respuesta no está donde muchos creen

Uno de los nombres clave de Gran Canaria apunta a la montaña y al bereber, aunque también haya sido llevado hacia el árabe o el vasco

La Montaña de Gáldar (al fondo), también conocida como La Atalaya, una de las claves para entender el posible origen del topónimo.

La Montaña de Gáldar (al fondo), también conocida como La Atalaya, una de las claves para entender el posible origen del topónimo. / Fedac

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Héctor Rosales

Héctor Rosales

Las Palmas de Gran Canaria

Intentar entender los topónimos de Gran Canaria y no empezar por Gáldar tiene algo de pecado. Fue, junto con Telde, uno de los dos grandes guanartematos de la isla antes de la conquista castellana: Gáldar al noroeste y Telde al sureste. El poder que tuvo el lugar, político, simbólico y territorial, todavía se intuye al caminar por sus calles, aunque la ciudad actual pertenezca ya a una época posterior.

Luego está lo que confirma la arqueología. En su entorno se conservan algunos de los conjuntos más relevantes de Canarias, con la Cueva Pintada como referencia principal, pero también con Facaracas, El Agujero, La Guancha o Botija. De ahí que el origen del nombre haya dado pie a tantas lecturas.

El filólogo Maximiano Trapero, en su Diccionario de toponimia de Canarias, recoge y analiza las principales teorías sobre el topónimo. No todas tienen el mismo peso, pero las más consistentes parecen mirar en una misma dirección.

El nombre original habría ido perdiendo capas con el tiempo. En las fuentes antiguas aparecen muchas formas, algunas tan llamativas como Arepaldan o Dagaldar. Trapero advierte de que varias pueden deberse a simples errores de escritura o a las dificultades de los cronistas castellanos para poner por escrito una voz tan ajena a su lengua.

Vista aérea del entorno de la Cueva Pintada en los años 70.

Vista aérea del entorno de la Cueva Pintada en los años 70. / Fedac

Una vez filtradas esas variantes, la forma más antigua podría haber sido Aregáldar. Ese primer tramo, ar(e)-, funcionaría como un prefijo indígena equivalente a la preposición española «hasta». Después aparecería la hoy famosa Agáldar, ya con otro prefijo, a-, que Trapero relaciona con el artículo masculino singular bereber. El camino terminaría en la forma actual, Gáldar, limpia ya de aquellos elementos iniciales.

También aparece en documentos antiguos la forma Tamaragáldar, hoy perdida. Pudo ser una variante de Gáldar, aunque parece más probable que nombrara un lugar distinto, quizá entre Guía y Gáldar, o en el entorno de la propia Guía.

La pista del paisaje

La gran clave parece estar en el paisaje. Trapero entiende que un nombre tan antiguo pudo tener, antes que nada, una referencia geográfica. Ahí entra la Montaña de Gáldar, también llamada La Atalaya, que domina el entorno del casco histórico. La idea es que la población y el territorio tomaran el nombre de la montaña, y no al revés. No puede probarse con total seguridad, pero resulta razonable.

A partir de ahí encajan varias interpretaciones de raíz bereber. Masellis relacionó Gáldar con la raíz AGD, asociada para él a la montaña, la muralla o el recinto fortificado. Wölfel propuso paralelos como agalâd, «empalizada redonda» o «muralla de una ciudad», y gadir, «muro» o «fortaleza». Todas apuntan a una imagen parecida: un lugar alto, visible y fuerte, muy propio de la montaña y del Gáldar prehispánico.

Abrahan Louth plantea otra posibilidad, también vinculada al relieve. Aunque señala que Gáldar no tiene paralelos directos claros en el bereber, propone explicarlo a partir de la forma gardar. Según esa lectura, el nombre podría entenderse como algo parecido a «montaña de difícil acceso».

Hay también una explicación más curiosa, aunque Trapero la descarta. Diego de Guadix interpretó Gáldar desde el árabe y lo dividió en ga[l]i y dar, con el sentido de «casa cara» o «casa preciosa». La vinculaba con una construcción notable de los antiguos canarios, quizá la propia Cueva Pintada. Pero parece más un intento forzado de llevar al árabe un nombre indígena canario.

Incluso ha circulado últimamente una explicación que intenta relacionar Gáldar con el vasco por su parecido con Galdácano/Galdakao. Es cierto que hay alguna huella vasca en la toponimia grancanaria, como Ariñez, en San Mateo, pero eso pertenece a otro terreno. Que dos nombres se parezcan no significa que tengan el mismo origen, aunque sí deja una imagen curiosa: lugares muy lejanos pueden llegar, por caminos distintos, a formas parecidas. Como curiosidad funciona, pero para explicar el nombre de Gáldar se queda demasiado corta.

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