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La población de Gran Canaria siente el mayor terremoto de los últimos 40 años

El seísmo de magnitud 4,6, con epicentro a 61 kilómetros al norte de Las Palmas de Gran Canaria, fue percibido por residentes desde Gáldar hasta Mogán

Imagen de archivo del registro de un terremoto en un sismógrafo.

Imagen de archivo del registro de un terremoto en un sismógrafo. / Efe / Rolex de la Peña

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Iván Alejandro Hernández

Iván Alejandro Hernández

Las Palmas de Gran Canaria

Duró unos pocos segundos, pero suficientes para que el temblor de la tierra se sintiera desde Gáldar hasta Mogán a través de unas botellas de cristal que se movían y tintineaban, un sofá que vibraba o una pequeña bola del mundo que giraba sobre sí misma sin que nadie la tocara. Con desconcierto, la reacción inicial asociaba la causa a un suceso cotidiano: la caída de un mueble, el motor de una lavadora, unas obras en el exterior o las vibraciones generadas por el paso de un vehículo pesado.

Poco después, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) confirmó que a las 09.50 horas se había registrado un terremoto de magnitud 4,6 en el Atlántico, una escala que no se registraba desde el volcán de la Palma de 2021. El epicentro se situó a unos 61 kilómetros al norte de Las Palmas de Gran Canaria y a una profundidad de unos 30 kilómetros, y el movimiento fue ampliamente sentido por la población de Gran Canaria, Tenerife y Fuerteventura. Se trata del segundo seísmo mayor registrado en Gran Canaria. El mayor terremoto documentado con instrumentación moderna en Canarias continúa siendo, sin embargo, el registrado el 9 de mayo de 1989 en el volcán submarino de Enmedio, entre Tenerife y Gran Canaria, que alcanzó magnitud 5,3.

Mientras la explicación científica del fenómeno fue llegando a la población, el 112 Canarias recibió llamadas desde una decena de municipios. La red sísmica del IGN confirmó una intensidad III (débil), según la escala macrosísmica europea, que va de I (no sentido) a XII (completamente devastador). En ese grado, lo más común es percibir un balanceo o ligero temblor y los objetos colgados pueden oscilar levemente, pero no se producen daños.

La causa

El director del IGN en Canarias, Itahiza Domínguez, explicó que el origen "es imposible de saber exactamente", porque "las tensiones en la corteza de Canarias pueden ser producidas por varias causas", desde procesos volcánicos a fricciones tectónicas. En ese sentido, contextualizó que bajo las Islas, al estar volcánicamente activas, se producen acumulaciones de magma que pueden alterar el equilibrio de esfuerzos en la corteza terrestre y desencadenar terremotos.

A ello se suma la situación geológica del Archipiélago, ubicado en la parte oceánica de la placa africana y muy próximo a su zona continental, donde también se generan tensiones derivadas del distinto grosor de la corteza. Y esa acumulación de esfuerzos puede liberar energía en forma de seísmos. En cualquier caso, el responsable del IGN subrayó que se trata de terremotos “pequeños” si se comparan con los que se producen en los grandes límites entre placas tectónicas, donde la actividad sísmica alcanza magnitudes mucho más elevadas.

En el barrio de Guanarteme de Las Palmas de Gran Canaria, Santiago Hernández describió la sensación como un fugaz movimiento ondular del suelo que afectaba al equilibrio, acompañado de vibraciones en paredes o techos. En barrios como Tafira, Los Hoyos, Ciudad del Campo, Piletas o Monteluz, el temblor fue claramente perceptible en viviendas y oficinas.

Movimientos y vibraciones

Ulises García, vecino de Montaña Blanca, en Arucas, observó cómo una bola del mundo decorativa comenzaba a moverse lentamente sobre una base de cristal. “Después noté una vibración muy leve de todo el edificio y me quedé paralizado mirando a ver si iba a más”, explicó.

En Firgas, Isaura Betancor describió una percepción mucho más física del fenómeno, que le generó miedo. “Vibró toda la casa. Lo sentí en el sofá, en el suelo y en mi propio cuerpo. Pensé que había explotado algo o que se había caído un mueble enorme”, señaló. Poco a poco tomó consciencia de que era un seísmo, al que define como un "movimiento y un temblor que nunca había experimentado".

El galdense Juan Manuel Navarro se despertó sobresaltado pensando inicialmente en el paso de un vehículo pesado, pero “lo sentí demasiado fuerte como para ser un camión”, contó. Tras llamar a familiares y comprobar que otros también lo habían notado, buscó información en internet y confirmó que se trataba de un terremoto.

En la Cruz de Tejeda, Noelia Cruz asegura que las botellas de cristal del puesto que regenta comenzaron a moverse durante unos tres segundos, mientras sentía una fuerte "sensación de vértigo". Y Serafina Suárez, cronista oficial del municipio, resumía el momento de manera directa: “Creí que se caía la casa”.

Cinco seismos

Miriam Hernández, de la Playa de Arinaga (Agüimes), se encontraba tumbada en su cama cuando sintió “como si algo me empujara". El movimiento hizo golpear contra el cristal un colgante que tenía en una vitrina. “Fue una sensación muy extraña porque nunca había sentido un terremoto”, contó.

En Mogán, una vecina del municipio Ania Delia Déniz atribuyó inicialmente el primer temblor al funcionamiento de la lavadora. “La apagué porque pensé que venía de ahí, pero después vino otro movimiento más fuerte y vibraron las placas metálicas del techo”, explicó. Tras el susto, salió a la calle para comprobar que otros vecinos también lo habían percibido

Y Ramona Hernández, también residente en Mogán, se encontraba acostada cuando notó cómo el temblor recorría la pared hasta llegar a la cama. “Pensé que eran motores o unas obras”, señaló.

Durante la jornada, la red sísmica registró además otros cuatro terremotos a distancias similiares y asociados al episodio principal. A las 09.15 horas se detectó un primer seísmo de magnitud 2,1. Después del principal, se produjero réplicas de magnitud 2,2 a las 10.24; de 3,3 a las 10.43 y de 2,5 a las 11.21 horas. Ninguna de ellas fue percibida claramente por la población. Fuentes del IGN señalaron a Efe que estas réplicas son habituales tras terremotos moderados, aunque en Canarias no suelen sentirse con frecuencia.

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