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La feria de la fresa de Valsequillo vende más de 3.000 kilos de la fruta al solajero

La asistencia se situó en torno las 10.000 personas en la undécima edición del evento, en el que primó garantizar la fluidez del tráfico tras el caos del año pasado

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Iván Alejandro Hernández

Iván Alejandro Hernández

Las Palmas de Gran Canaria

"Fuerte solajero". Eran apenas las 10.00 horas de la mañana y ya había quien expresaba su sofoco en el casco de Valsequillo, convertido este domingo en un corredor continuo de personas con vasos de granizada roja, sangría, mojitos rosados y helados. “Qué sombrita más rica”, celebraba un asistente refugiado bajo un árbol mientras una ligera brisa aliviaba durante unos segundos el calor que marcó la XI Feria de la Fresa.

La cita, consolidada ya como uno de los grandes escaparates gastronómicos y agrícolas de las medianías de Gran Canaria, logró vender más de 3.000 kilos de fresas cultivadas en el municipio, aunque con una asistencia menor a la de 2025. Según las previsiones municipales, unas 10.000 personas acudieron entre las 09.00 y las 14.00 horas a una feria marcada por un objetivo prioritario: evitar el colapso circulatorio que el año pasado dejó kilómetros de retenciones que llegaron incluso hasta las inmediaciones del centro comercial Las Terrazas, en Telde, y provocó que muchos asistentes quedaran atrapados durante horas sin poder abandonar el municipio.

Para ello, el gobierno municipal desplegó un operativo formado por una veintena de policías locales y otros veinte efectivos de Protección Civil, Guardia Civil y Policía Canaria. Incluso la unidad Unidron de Telde vigilaba accesos, aparcamientos y circulación desde el aire. Además, el municipio implantó sentido único en varias vías, distribuyó los puestos para dejar libre la entrada y salida al Centro de Salud ante cualquier incidencia y reforzó el transporte público junto a Global con guaguas lanzaderas gratuitas.

Organización y tráfico

“El año pasado fue horrible, caótico y la organización fue pésima", resumía Vanesa González, llegada desde La Isleta junto a su familia. A pesar de su mala experiencia, decidió conducir de nuevo hasta la feria "para pasar un momento diferente con la familia", aunque esta vez asegura que "llegamos muy bien, con aparcamiento, de pago por supuesto, pero muy bien organizado este año".

"Este nuevo equipo de gobierno ha puesto mucho énfasis e interés en mejorar la organización del evento para que no sea un caos", apuntó el alcalde de Valsequillo, Juan Carlos Hernández Atta. En este sentido, reconocía que el municipio afrontaba esta edición como una especie de examen después del desgaste sufrido en redes sociales tras la edición de 2025. “Había mucho rechazo por la imagen que se dio el año pasado y eso seguramente ha retraído a visitantes”, admitía. Sin embargo, defendía el equilibrio alcanzado este domingo. “No solo importa la cantidad de personas, sino que productores y visitantes salgan satisfechos”.

Y aunque la afluencia fue menor, las calles seguían llenas desde primera hora. Casi todos los asistentes transitaban con cajas de fresas, vasos o platos en las manos. González tenía claro su destino desde que llegó: los crepes con fresa, un codiciado postre que concentraba colas de hasta medio centenar de personas aguardando pacientemente bajo el sol. “Hay más puestos, pero este para nosotros es el mejor, merece la pena la espera”, decía mientras avanzaba lentamente la fila.

Menor afluencia

Aunque sin colas tan amplias como los crepes con fresa, era difícil no tener que esperar en cualquiera de los cerca de 40 puestos dispuestos en la feria. Mostraban una amplia reinterpretación gastronómica del producto estrella de Valsequillo: desde pan con fresa a licores de fresa, tiramisú de fresa, mermeladas, fresas con nata o tartaletas artesanales. Apenas dos horas después del inicio del evento, muchos cubos de basura ya rebosaban vasos y bandejas de cartón, mientras buena parte de los asistentes cargaban cajas enteras de fruta recién comprada.

Juan Miguel Gil, responsable de la finca La Palma, montó su puesto desde las 07.00 horas. Había traído unos 1.000 kilos procedentes de sus cinco hectáreas de cultivo en el municipio. “Menos que el año pasado, pero bien”, comentaba en torno a las 11.00 horas mientras despachaba. Recuerda que en la edición anterior vendió unos 2.500 kilos y, en cualquier caso, puede traer más fruta de su finca si agotara las existencias, "pero no creo que este año suba tanta gente como el año pasado", señalaba el agricultor, veterano ya de todas las ediciones de la feria.

La sensación de menor afluencia respecto a 2025 era compartida por muchos participantes, aunque casi todos coincidían también en que la organización había mejorado notablemente. “El problema del año pasado fue que vinieron todos juntos”, explicaba el valsequillero Francisco Jiménez, encargado de un puesto de granizadas y vino de fresa. Veterano también del evento, aseguraba que “la gente está comprando y de momento hay producto”, a pesar de que la producción de fresas esta temporada ha sido menor.

Buenas ventas

En cambio, en el expositor de Fresón Isleño, empresa dedicada a la producción y comercialización de fresas, la actividad era frenética. A las 11.00 horas ya habían casi agotado todo el producto: unos 800 kilos de fruta recién cosechada apenas unas horas antes. “En una hora se nos fue casi el 50%”, explicaba Enrique Masia Serrador, sorprendido todavía por la rapidez de las ventas. “No fuimos conscientes de la cantidad de gente que estaba pasando”.

Por su parte, Javier López López, responsable de la finca La Cruz, valoró de forma positiva el desarrollo de la jornada y aseguró que las ventas avanzaban a un ritmo similar al del pasado año. Su explotación trasladó hasta la feria unos 3.000 kilos de fresas y confiaba en agotar toda la mercancía antes del cierre. “Bastante bien, genial”, resumía tras una mañana que comenzó para su equipo a las cinco de la madrugada. Veterano ya del evento, recordó además los orígenes modestos de la cita. “Esto nació de una reunión de los freseros para promocionar el producto del municipio. Empezamos con algo sencillo y se ha convertido en una gran feria”, destacó.

Fresas refrescantes

La feria también dejó espacio para nuevas propuestas gastronómicas. Tomasso, responsable de un puesto de repostería italiana artesanal, participaba por primera vez. “Muchos clientes nos convencieron para venir”, explicaba mientras servía tiramisú de fresa. “Han sido tres días preparando productos”, relataba.

A cierta distancia, Santiago González no paraba de triturar fresas dentro de un recipiente para elaborar mojitos de fresa de Valsequillo, con y sin alcohol. “La fresa de aquí tiene un saborsito potente, se nota muchísimo”, defendía mientras sonaba música ambiente. Desde hace nueve ediciones no falta a la cita con Valsequillo. "Me gusta ver caras conocidas de mi gente", explica.

También los helados triunfaron durante toda la mañana. “Todos los años vaciamos prácticamente la nevera”, comentaba Vicky, vecina del municipio y heladera. Aunque percibía “menos gente” que en 2025, valoraba positivamente la nueva organización. “Ahora está mejor. Hay aparcamiento, la gente puede moverse y no se forma el caos del año pasado”, apuntaba.

Gastromercado

La feria, integrada este año en el proyecto estratégico Gastromercado Km0 Valsequillo, financiado con fondos europeos Next Generation, intentó reforzar esa imagen de producto local ligado a elaboraciones gastronómicas más sofisticadas. Además de los puestos, también tuvieron lugar showcookings con platos elaborados con fresa en directo, como gazpacho de fresa, concursos de postres con premios, catas de mieles y rutas guiadas hasta la finca La Palma para conocer el cultivo y las variedades de la fruta.

María Ceballos, una de las encargadas de informar sobre las rutas explicaba que los grupos caminaban durante unos veinte minutos hasta la finca fresera para conocer directamente el proceso de cultivo. “Como el día está muy caluroso, solo programamos tres rutas y todas se llenaron”, señalaba.

También hubo espacio para una zona infantil, en el centro Marmelada de albaricoque. Su directora María contaba que varios niños participaban en talleres para elaborar pequeñas fresas decorativas mientras otros hacían pintacaras. “Es importante que conozcan el producto y el entorno”, comentaba.

“No solo hablamos de un producto del sector primario de primer orden, sino que buscamos productos más elaborados que dan más profundidad al mercado de la fresa”, explicaba Hernández, quien considera que “Valsequillo vuelve a demostrar que es una referencia del sector primario en medianías, especialmente con la fresa”.

El alcalde de Valsequillo, Juan Carlos Hernández Atta, junto a representantes del PSOE, del PP y de Vox, en la feria de la fresa.

El alcalde de Valsequillo, Juan Carlos Hernández Atta, junto a representantes del PSOE, del PP y de Vox, en la feria de la fresa. / LP/DLP.

La edición también contó con presencia institucional y política. Además del alcalde, acudieron representantes del PSOE, el PP y Vox, casi todos del Cabildo de Gran Canaria, que incluso posaron juntos para una foto. Por el PSOE, Augusto Hidalgo, vicepresidente y consejero de Obras Públicas e Infraestructuras, Arquitectura y Vivienda, Isabel Mena, consejera de Política Social, Accesibilidad, Igualdad y Diversidad, y la diputada Elena Máñez; por el PP, Miguel Jorge Blanco, consejero en la oposición, y el líder de la formación en la Isla, Carlos Sánchez. Y también acudieron los tres de Vox en la Corporación Insular: Yeray Antonio Suárez, Victoriano Lozano e Idaira Margarita Olsen Monzón. 

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