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Galardón a un empresario en San Bartolomé de Tirajana: Daniel Salat, el niño que soñaba con ser director de hotel

La Concejalía de Desarrollo Local de San Bartolomé de Tirajana concedió el distintivo de 'Excelencia Turística' en la gala Premios Emprendedores SBT 2026 a la empresa Princess Hotels & Resorts, que dirige en Canarias el señor Daniel Salat Puignero.

Daniel Salat Puignero, ganador del premio 'Excelencia Turística' otorgado por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana.

Daniel Salat Puignero, ganador del premio 'Excelencia Turística' otorgado por el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana. / ANDRÉS CRUZ

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San Bartolomé de Tirajana

El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana otorgó el reconocimiento de 'Excelencia Turística' a la compañía Princess Hotels & Resorts, dirigida en Canarias por Daniel Salat Puignero, en la gala Premios Emprendedores SBT 2026. El director, oriundo de la localidad de Reus, en Tarragona, tuvo claro desde su infancia que su sueño era estar al frente de un hotel, aunque bromea alegando que por aquel entonces todos los niños, él inclusive, querían ser futbolistas. En su tierra natal era habitual ver complejos hoteleros en la localidades de Salou y Cambrils, lo que llamó rápidamente la atención de Salat. En su juventud tuvo claro que quería estudiar Dirección de Empresas, y en cuanto finalizó la carrera tuvo la oportunidad de iniciar su andadura en las oficinas centrales de Princess Hotels & Resorts en el año 1984.

Amor a primera vista

Dos años después de su incorporación a la compañía, se inauguró lo que a día de hoy es el Hotel H10 Lanzarote Princess y Salat recibió una oferta para llevar la sección de Administración, Personal y Compras. Recuerda que no dudó ni por un segundo de que aquello era una gran oportunidad y que sus padres lo alentaron desde el primer momento para que hiciese las maletas y comenzase su aventura en Canarias. Llegó a Playa Blanca en 1986 con el objetivo de medrar en el sector, pero reconoce que enseguida se enamoró del Archipiélago y que, a día de hoy, se considera un canario más. Recalca que lo que más le gustó cuando arribó a Lanzarote no fueron el clima o los paisajes, sino la gente, de la que destaca su amabilidad, simpatía y cercanía sin parangón.

Cuando llegué al Archipiélago me enamoré de la personalidad de los canarios

En su afán por progresar en el sector, Salat compaginaba su trabajo con los estudios de Gestión Hotelera, los cuales le vendrían como anillo al dedo cuando el fundador de la empresa, don José Cabrera Blanch, le propuso incorporarse como subdirector al Hotel Guayarmina Princess de Tenerife en el año 1988. A partir de ese momento, su carrera profesional comenzó un ascenso meteórico que no ha cesado hasta el día de hoy. En 1993 pudo materializar el sueño que había tenido desde que era un niño, debido a que Cabrera Blanch le ofreció llevar la dirección del Hotel Taurito Princess, en Gran Canaria, isla en la que se establecería hasta la fecha.

El sueño cumplido

A partir de ese día, Salat ha continuado en la dirección de los Hoteles Princess de manera ininterrumpida, pero en diferentes lugares y circunstancias. Se convirtió en una figura de referencia en la empresa y en la que no dudaban para depositar su confianza. Poco después le ofrecieron también la dirección del Hotel Suite Princess y estuvo una temporada gestionando ambos hoteles de manera simultánea. Posteriormente cogió rumbo hacia Playa del Inglés, donde tomó el mando del Hotel de cuatro estrellas, Gran Canaria Princess, que contaba con la particularidad de que era exclusivo para adultos. Desde ese momento, Salat pasaría a llevar la dirección de todos los hoteles de la cadena en la isla que tenían una vacante en ese puesto, como le sucedió en el Mogán Princess y el Maspalomas Princess. Por aquel entonces, el catalán se había convertido en una apuesta segura cuando la compañía necesitaba cubrir un cargo de máxima responsabilidad.

Daniel Salat Puignero en el balcón de una de las habitaciones del hotel Maspalomas Princess.

Daniel Salat Puignero en el balcón de una de las habitaciones del hotel Maspalomas Princess. / ANDRES CRUZ

Cuando el natural de Reus estaba a la cabeza de los hoteles Maspalomas y Tabaiba Princess, la empresa decidió que, aunque cada establecimiento debía contar con su propio director, iban a unificar la gestión de todos los complejos de la isla de Gran Canaria en una sola figura. Como no podía ser de otra forma, según el criterio de las altas esferas de la compañía, la persona más adecuada para la ejecución de esa tarea era Daniel Salat, quien aceptó el cargo.

Tras varios años gestionando los hoteles del territorio insular, llegó la pandemia de la COVID-19, que afectó a una infinidad de sectores, incluido el hotelero. Por aquel entonces, la empresa había pasado a manos de Robert Cabrera Plana, hijo del fundador José Cabrera Blanch. La máxima autoridad de la compañía decidió hacer un cambio en la estructura interna y creó una dirección general que unificaba a todos los establecimientos que poseían en el Archipiélago. El cargo fue ofrecido a la persona que contaba con una mayor experiencia en el territorio insular, y así fue como el tarraconense se convirtió en el director general de Princess Hotels & Resorts en Canarias, que es el puesto que ocupa a día de hoy.

Toda una vida en el sector hotelero canario

A lo largo de los 42 años de desarrollo profesional en el Archipiélago, Salat ha ido enamorándose cada vez más de las Islas Afortunadas y ahora considera que esta es su casa. Durante su largo estadío, el catalán ha tenido tres hijos nacidos en esta tierra. Dos de ellos se dedican al sector musical y han tenido que migrar a la península en busca de un mercado laboral más próspero y diverso, mientras que su hija se dedica al ámbito de las oficinas. El empresario bromea afirmando que tal vez ninguno quiso dedicarse al mundo de los hoteles porque cuando eran pequeños “veían que su padre trabajaba demasiado”.

En cuanto al distintivo recibido en la gala Premios Emprendedores SBT, Salat enfatiza que se trata de un reconocimiento que pertenece a todos y cada uno de los miembros que componen la compañía. El tarraconense saca pecho a la hora de hablar de sus empleados, pues destaca que se trata de un negocio en el que se establece contacto directo con los clientes porque son “personas que trabajan para personas”. Señala que la clave del éxito es el factor humano y afirma que sus establecimientos se caracterizan por tener una gran cantidad de usuarios fijos que deciden repetir su estancia porque el trato que les han proporcionado sus compañeros es excepcional.

Los clientes repiten porque el trato humano de los trabajadores es excepcional

Pasadas cuatro décadas de su llegada a Lanzarote, el galardonado recuerda entre risas que en sus primeras semanas tuvo un encuentro con una usuaria del hotel que le agradeció sus servicios y le dijo que aquella Navidad “le daría un baifo”. El catalán, que desconocía el significado de la palabra, preguntó a un recepcionista si se trataba de una amenaza o de algo positivo. A día de hoy, que está más que familiarizado con las expresiones canarias, rememora esta anécdota con cariño y anima a los jóvenes emprendedores a luchar por sus objetivos sin temor a aventurarse en campos que desconocen.

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