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‘Polígono’ lleva a los Max «los problemas reales sin esnobismo»

La Escrig Producciones es la única compañía canaria que compite en la final de la 29 edición de estos premios del teatro español que se celebrá el próximo 1 de junio en Mérida

Rosa Escrig y José Lucas Chaves, en el teatro Cuyás.

Rosa Escrig y José Lucas Chaves, en el teatro Cuyás. / ANDRES CRUZ

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Las Palmas de Gran Canaria

Polígono, de la compañía grancanaria La Escrig Producciones, es el único montaje del Archipiélago que ha sido seleccionado este año a la final de los 29º Premios Max que se celebrarán el próximo 1 de junio en el Teatro Romano de Mérida.

La obra, que ha sido nominada en el apartado de Mejor autoría revelación, aspira, junto a otras dos producciones de la Península, a obtener el galardón del principal evento de las artes escénicas españolas en una ceremonia que, como siempre, será retransmitida a partir de las 21 horas por RTVE Play y a partir de las 22.40 por La 2 de Televisión Española y el Canal Internacional de RTVE.

Un cable en tierra

Su directora, Rosa Escrig, habló de este trabajo ayer en una presentación previa al certamen organizada por la Sociedad General de Autores de España en el teatro Cuyás, y en la que estuvo acompañado de su director en Canarias José Lucas Chaves. Para Escrig lo que diferencia a esta obra de todas las demás que compiten es que «aborda los problemas reales de la gente normal del día a día, sin esnobismo». En el sentido de que «todas las obras de mi compañía, y esta especialmente, no hablan ni de mí, ni de mis problemas, ni de mi apartamento en Manhattan, que es de lo que habla casi todo el teatro hoy en día, incluso las series de televisión y casi el cine. Es un cable en tierra, y cuando el teatro deja de ser tan snob, y habla de las cosas que nos pasan a todos los seres humanos, desde lo cercano y lo sensato, llega como sucede con Polígono de manera especial», explica.

La singularidad de este trabajo se basa en que transforma totalmente al espectador. «Eso está ocurriendo, que la gente puede descubrir algo que sucede a la vuelta de la esquina porque lo cuenta gente muy normal. Y así la historia te llega de otra manera, desde alguien que realmente reside en Jinámar o Las Remudas», detalla.

La mortalidad infantil

Cuando una persona «te mira a la cara y te dice que la mortalidad infantil de Jinámar era de las más grandes de España, y que han tenido brotes de hepatitis con los colegios cerrados, es imposible resistirse a eso», comenta Escrig. La directora señala que como artista siempre me había proyectado hacia Madrid, y tras el éxito en los Premios Réplica, donde consiguió tres de los mejores galardones, la nominación a los Max es «un privilegio, un hito» y un modo de mostrar cómo la especulación urbanística y turística afecta a las personas más vulnerables.

Sin embargo, Escrig muestra su decepción por solo haber llevado la obra a Tenerife y Fuerteventura, tras estrenar en noviembre de 2024 en Gran Canaria, donde tampoco se ha representado en el Teatro Pérez Galdós. «Yo no soy una publicista, gobierno un equipo de 15 personas, si pudiera pagar una empresa que se encargara de difundirlo estaríamos en más sitios, pero al final el tiempo siempre pone a cada cual en su sitio», apunta.

Las otras dos finalistas

Polígono competirá con Taxidermia de una alondra de Iván López-Ortega sobre una exposición teatral del morbo y la violencia, y Zorra dorada de Elisa Forcano acerca de la violencia sexual sobre la mujer. «Me parece todavía muy surrealista todo. Fueron dos años entrando en Jinámar, tocando en puertas. Al tratarse de un proyecto de artes escénicas vinculado con lo social, cuando empezaba a tocar a las instituciones que se dedican a lo social nadie entendía muy bien qué era lo que yo quería hacer del barrio para que formaran parte y que estuviera incluido en el elenco, nadie entendía nada. Me decían ‘sí puedes venir a dar tu taller de teatro al colegio’. Pero no consistía en eso, poco a poco fuimos metiendo la patita, yendo a cada casa del barrio con la grabadora, intentando que no desconfiaran», subraya.

La directora sentía que «era una responsabilidad» contar una historia que no le correspondía y que mezclaba con un poco de ficción. «No sabía como iban a reaccionar, afortunadamente fue muy emotivo. Ahora el público viene con nosotros incluso a representaciones fuera de la isla. Se ha creado una familia muy bonita», reconoce.

La compañía de muchísima gente

Rosa Escrig asegura que ahora tiene una manera diferente de hacer las cosas. «Yo necesito estar acompañada de muchísima gente en los procesos de creación», resalta. Además, opina que «hay que abrir los procesos de creación desde el minuto uno, desde la escritura hasta la sala de ensayo o hasta el final de la representación». Sobre sus próximos proyectos señala que ahora le apetece «coger algo muy universal y traerlo a lo local».

La directora recuerda que la obra que la cambió profesionalmente fue La verdad sospechosa, con 2RC, donde actuaba como actriz, «porque fue la primera vez que yo entré en esta casa. El teatro Cuyás se abrió justo cuando yo empecé en la Escuela de Actores, y lo veía todo, todos los fines de semana me plantaba aquí»

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