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Santa Brígida

José Ignacio Linazasoro y Ricardo Sánchez, arquitectos que llevarán a cabo el Gran Canaria Central de Santa Brígida: «El proyecto prevé un tejido urbano ligado a la tradición»

Los diseñadores José Ignacio Linazasoro y Ricardo Sánchez explican cómo convertir la mole de la villa, marcada por el bloqueo y el abandono, en un nuevo lugar de encuentro cívico, cultural y urbano

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Elena Montesdeoca

Elena Montesdeoca

Santa Brígida

El mamotreto no es un solar cualquiera, sino un espacio con carga emocional y política muy fuerte para el municipio. ¿Cómo se proyecta sobre un lugar que durante años ha sido símbolo de bloqueo?

R.S.: Lo entendemos como un espacio que en su momento representó un problema para la villa, pero que hoy también supone una grandísima oportunidad por su ubicación y por su capacidad para volver a convertirse en un lugar de encuentro. Partimos de la idea de que se trata de una preexistencia que hay que saber aprovechar. Desde una mirada sostenible y lógica, creemos que es importante conservar y reutilizar parte de la edificación existente, transformándola en un nuevo punto de encuentro para la villa: un espacio cívico, cultural y abierto a la ciudadanía.

El proyecto no plantea un edificio cerrado, sino una secuencia de plaza, patio, graderío, parque y recorridos. ¿ Por qué era importante que el Gran Canaria Central se pudiera atravesar?

J.I.L.: La idea no es únicamente hacer un edificio, sino construir un verdadero tejido urbano ligado a la tradición. Ese tejido tendría por un lado una parte construida: el centro cultural, concebido precisamente como un espacio atravesable, casi como un fragmento de ciudad, con sus propias calles, plazas y recorridos. Por otro lado estaría el parque, conectado a su vez con la trama urbana existente y con una gran plaza capaz de coser y enlazar el nuevo conjunto con el tejido actual. En ese sentido, también es importante la conexión con el Ayuntamiento y con la calle Tenderete.

R.S.: Sí, lo que buscamos es generar una variedad de espacios que dé lugar a un tejido urbano vivo. Un tejido urbano es realmente rico cuando ofrece diversidad: espacios más amplios, calles más largas, recorridos más estrechos, zonas de estancia y lugares de paso.

«La arquitectura contemporánea no tiene por qué oponerse a la tradicional»

¿Cómo se consigue que un espacio con tantos usos -cultura, estancia, juego, aparcamiento, paseo y actos públicos- no termine pareciendo una suma de piezas desconectadas?

R.S.: Realmente son piezas muy bien conectadas entre sí y que encajan con la arquitectura del lugar. El elemento central del proyecto, el que articula y une todo el conjunto, es un patio central inspirado en la tradición de los patios canarios. La edificación se desarrolla en dos alturas, lo que permite que en la planta inferior los espacios públicos fluyan y atraviesen el conjunto de manera natural. En la planta superior, en cambio, todos los espacios interiores del centro cultural quedan conectados entre sí y pueden recorrerse a cubierto. Esa fragmentación de piezas, lejos de entenderse como una separación, es precisamente lo que construye el tejido urbano del proyecto.

El patio canario aparece como la pieza que lo conecta todo. ¿Por qué eligieron un elemento tan reconocible de la arquitectura tradicional para organizar un proyecto contemporáneo?

J.I.L.: Nos parecía que este proyecto debía estar profundamente ligado a la tradición. Entendemos que la arquitectura contemporánea no tiene por qué oponerse a la arquitectura tradicional y los patios canarios nos parecían una referencia fundamental. No los entendemos únicamente como elementos históricos, sino como espacios atemporales.

«Creemos que es importante conservar y reutilizar parte de la edificación existente»

¿Dónde se nota más que este proyecto está pensado específicamente para Santa Brígida y no podría colocarse en cualquier otro municipio?

R.S.: Hemos planteado un auditorio con una zona cerrada y un doble escenario. Este auditorio cuenta con una compuerta trasera que puede abrirse hacia el exterior, permitiendo que el espacio funcione de manera flexible. La plaza situada al nivel del patio canario se concibe como una platea, con continuidad hacia la plaza del Ayuntamiento. Entre ambos niveles aparece un gran graderío, que se convierte en un teatro al aire libre. De esta manera, el auditorio puede utilizarse a dos caras: hacia el interior, como sala cerrada, y hacia el exterior, como escenario abierto vinculado a la plaza y al espacio público.

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