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Hermanamiento

Se llamaban igual, se cayeron bien y acabaron hermanados: la historia de amor de los dos Valsequillo

Valsequillo de Gran Canaria y Valsequillo de Córdoba formalizarán una unión que comenzó hace más de dos décadas con un viaje de intercambio y que acabó dando lugar a la historia de amor entre Sandra Atta y Toni Barbero.

Jóvenes de Valsequillo de Gran Canaria durante su viaje a Córdoba en 2002.

Jóvenes de Valsequillo de Gran Canaria durante su viaje a Córdoba en 2002. / LP/DLP

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Yeremi Almeida González

Yeremi Almeida González

Valsequillo

Dos pueblos separados por más de 1.600 kilómetros y unidos por algo más fuerte que un nombre. Valsequillo de Gran Canaria y Valsequillo de Córdoba formalizarán este sábado un hermanamiento institucional que lleva décadas formándose de manera silenciosa entre viajes, recuerdos compartidos y amistades a ambos lados del mar. Pero detrás hay también una historia casi de novela, que terminó convirtiéndose en el símbolo de la unión entre ambos municipios: una historia de amor que dio como fruto “a la niña de los dos Valsequillos”.

Todo comenzó en el verano de 2002. Sandra Atta acababa de terminar Magisterio y Pedagogía en la Universidad de La Laguna cuando empezó a trabajar en el Ayuntamiento de Valsequillo de Gran Canaria llevando la concejalía de Juventud. Con ganas de impulsar iniciativas para los jóvenes del municipio, pensó en organizar un viaje a la Península. El destino elegido no podía ser otro que Valsequillo de Córdoba, un pequeño pueblo andaluz de apenas 400 habitantes y de casas concentradas con el que compartían el nombre y el cariño que caracteriza a sus vecinos.

Valsequillo de Córdoba

El viaje empezó. Los jóvenes canarios fueron recibidos con una hospitalidad que todavía hoy Sandra recuerda con emoción. Los vecinos cordobeses se volcaron con ellos, los alojaron en el colegio del pueblo, compartieron comidas, fiestas con fuegos artificiales y conversaciones durante tres noches que bastaron para crear vínculos. “Nos dejamos querer”, explicó Sandra. Entre bromas, los jóvenes repetían una frase que terminó convirtiéndose en el lema del grupo: “De Despeñaperros para abajo somos España y de Despeñaperros para arriba es la Península”. Aunque el viaje terminó, muchos siguieron manteniendo el contacto durante años, ya que había nacido una relación especial.

Un viaje que cambió una vida

La experiencia fue tan positiva que Sandra se empeñó en que el Ayuntamiento de Valsequillo de Córdoba pudiera obtener una subvención para viajar a Gran Canaria al año siguiente y lo consiguió. En 2003 los andaluces aterrizaron en la isla para quedarse durante cinco días. Una vez aquí recorrieron algunos de los principales lugares turísticos de Gran Canaria y, por supuesto, las calles de Valsequillo. También disfrutaron de una exhibición de lucha canaria del equipo Almogarén Queso Flor Valsequillo.

Pero la historia no terminó ahí. Meses después, algunos vecinos de Valsequillo de Córdoba invitaron a Sandra y a otros jóvenes canarios a acudir a la feria del pueblo andaluz. Esta vez el viaje corría por cuenta propia. Era verano de 2003 y Sandra viajaba junto a una amiga buscando la tranquilidad del pequeño pueblo cordobés. “No iba buscando pareja, iba buscando paz y tranquilidad”, recordó entre risas.

Sin embargo, Cupido tenía otros planes para ella. La noche antes de que comenzara la feria, Sandra estaba sentada en la terraza del bar Tocado cuando su amiga le avisó de que había un chico mirándola. Era Toni Barbero. Desde ese momento comenzó un juego de miradas disimuladas. Toni tenía su vida en Barcelona, pues sus padres se mudaron a allí cuando él apenas tenía ocho meses. Sin embargo, nunca dejó de regresar cada verano a Valsequillo de Córdoba para pasar las vacaciones. “Fue una casualidad conocernos”, reconoció Sandra.

La niña de los dos Valsequillos

Decidieron tener una relación a distancia, Toni en Barcelona y Sandra en Gran Canaria. Sin embargo, esto cambió en septiembre de 2004, cuando Sandra renunció a su acta de concejala en el Ayuntamiento de Valsequillo y se mudó a Barcelona para construir un futuro junto a Toni. Dos años después nació Xantal Barbero Atta, el fruto de los Valsequillos. Su madre cuenta la anécdota de su inscripción en el registro civil de Barcelona. “Se pensaban que les estábamos tomando el pelo”, explicó. “Veían: Antonio Barbero, de Valsequillo de Córdoba y Sandra Atta, de Valsequillo de Gran Canaria. Decían que aquello tenía que ser un error”. Pero no lo era.

En 2017, durante la feria de verano, el Ayuntamiento de Valsequillo de Córdoba decidió rendirle un homenaje a esta niña de ojos azules. Sin embargo, el acto coincidió con el atentado terrorista de La Rambla de Barcelona, que dejó 16 fallecidos. “Estábamos allí en el pueblo, pero teníamos el corazón en Barcelona”, recordó Sandra. Aun así, Xantal dió un discurso en el que explicó el orgullo que sentía de pertenecer a ambas localidades.

Han pasado ya más de dos décadas desde aquel primer viaje de 2002. Sandra y Toni siguen viviendo en Barcelona, pero no descartan regresar algún día a Canarias. “Tengo la suerte de que a mi hija le encantaría irse a vivir a Canarias”, aseguró Sandra.

Xantal Barbero Atta durante su discruso en Valsequillo de Córdoba.

Xantal Barbero Atta durante su discruso en Valsequillo de Córdoba. / LP/DLP

Un hermanamiento que se hace oficial

Ahora, esa unión dará un paso institucional, pues ambos ayuntamientos han decidido formalizar un hermanamiento. Para la alcaldesa de Valsequillo de Córdoba, Ana María Sánchez Rosa, la iniciativa supone “una ilusión muy grande” para ambos municipios. La regidora explica que el objetivo es compartir tradiciones y seguir estrechando lazos. “Nos une nuestra forma de ser, que somos muy cariñosos, muy amables”. En Valsequillo de Gran Canaria será recibida por su homólogo, Juan Carlos Hernández Atta.

Durante la visita habrá actos institucionales, recorridos por las calles del municipio grancanario, comidas populares y bailes tradicionales. Los andaluces también llevarán regalos: un vídeo que recuerda aquel primer viaje de los canarios a Córdoba, otro mostrando su municipio para quienes nunca pudieron visitarlo y productos típicos como dulces de miel y aceite de la región.

Más de veinte años después de aquel viaje juvenil, ambos Valsequillos sellarán un vínculo que llevaba mucho tiempo existiendo en las personas.

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