Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Gáldar

Maruja Salgado, autora del libro 'Abenchara Chambeneder. La guayarmina olvidada': "Los Reyes Católicos usaron a la última reina de Gran Canaria con el mismo proceder que en Granada con Boabdil"

La escritora presenta su libro 'Abenchara Chambeneder. La guayarmina olvidada' en la Delegación del Gobierno de Canarias en Madrid este jueves (18.40 horas), acompañada del investigador y profesor emérito de la Universidad Complutense Antonio González; el escritor e investigador Faneque Hernández; y la escritora y antóloga María Gutiérrez.

Maruja Salgado, con ejemplares de su libro.

Maruja Salgado, con ejemplares de su libro. / LP/DLP

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Javier Bolaños

Javier Bolaños

Las Palmas de Gran Canaria

¿Quién era Abenchara Chambeneder?

Fue la regente que estaba casada, o unida por su rito, con Tenesor Semidán, que era el guanarteme en aquel momento de la isla. Era la guayarmina que estaba gobernando en Canaria (Gran Canaria). Era la que gobernaba por su prima Arminda, que era menor de edad y había quedado huérfana. Los regentes Tenesor Semidán, que pasó a ser Fernando Guanarteme, y Benchara, que fue bautizada en Córdoba como Catalina. Las mujeres de las dinastías Semidán, la nobleza prehispánica, tenían esa potestad de repudiar a sus maridos si las despreciaban. Y tras la Conquista repudió a su marido.

Era una decisión moderna.

Ella no estuvo conforme. Es lo que pienso, y también Faneque Hernández, de cuyo libro histórico Abenchara me inspiré para este ensayo. Pensamos que no estuvo conforme con la actuación de Fernando Guanarteme para que se uniera a las tropas castellanas, de las que iba delante para convencer a los suyos de que se rindieran. Ella estaba presa en el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba, donde la llevaron malherida; no se sabe si al capturarla, o cuando estuvo en la Torre de Agaete, por lo que pudo sufrir. A Córdoba llegó embarazada y en avanzado estado de gestación, según se sabe por el alcalde del Alcázar, Juan de Frías, que consignó en sus registros que se la entregaron doliente a la muerte. Allí consta el dinero que se gastó en medicamentos de la época. Incluso en la ropa que le tuvo que comprar al dar a luz. Tanto para la niña Catalina, cuyos descendientes estamos en Gáldar y Agüimes. En total 4.000 maravedíes en el tiempo que estuvo presa. Solo cuando Tenesor Semidán estuvo al mando de las tropas castellanas le permitieron volver, bautizada con el nombre que le puso Isabel la Católica de Juana, como también le pusieron a esa hija Catalina, por una de sus hijas. Y de apellido Hernández o Fernández, y Guanarteme de segundo. Volvió en 1483, el año en que se firmó la paz en el Real de Las Palmas.

"Abenchara fue ninguneada, silenciada, para que no se supiera la forma de actuar que tuvieron los Reyes Católicos"

Maruja Salgado

¿Cómo llegó a su historia?

No sabía absolutamente nada. En Gáldar hay una calle de Infanta Benchara, aunque aparece con distintos nombres, pero Fernando Guanarteme aparece hasta en la sopa. Faneque cuenta que cuando estaba de paseo con su hijo por el Alcázar de Córdoba descubrió un bajo relieve de Isabel de Castilla con una leyenda que habla de "la reina de Canaria", a la que tuvo bajo su protección. Cuenta que se sentó en el banco y se puso a llorar de la emoción, porque tiene procedencia de Gáldar y nunca lo había escuchado. Por eso escribió el libro, novelado y fácil de leer. Leí ese libro y me quedé admirada. Yo misma hice un viaje a Córdoba solo para ver esa placa con mis ojos. Me quedé tocada por esa mujer y se me quedó en la cabeza. Pero había muy poco escrito para hacer este ensayo, hasta que llegó también a mis manos gracias a Faneque un antiguo libro de Tabares de Nava con el testamento de Juana Hernández, un hijo y uno de sus maridos. Al repudiar a su marido se volvió a casar al poco con Juan de las Casas, que también era de la dinastía Semidán, con el que tuvo dos hijos. En Gáldar, por otras circunstancias, la apresaron y la vendieron cinco años como esclava en Jerez, dejando a su hijo de un año y a su hija de cuatro, que no volvió a ver, porque se les antojó a los Reyes Católicos que se convirtiera en menina de una de hijas, María, y fue a Madrid al año siguiente. Esa hija volvió con 18 años, pero ya no vivía en Gáldar y murió en Tenerife. Muchos grancanarios fueron obligados a luchar a Tenerife. Aquí vinieron los gomeros, que parece que fueron los que la apresaron. Y de aquí fueron a Tenerife y La Palma.

¿Es una novela sobre la historia real o tiene mucho de ficción?

Mi libro no tiene nada de ficción. Es un ensayo, lo que he podido investigar y mi opinión personal con lo que deduzco de lo que dicen otros; y la última página es la relación de los libros consultados.

"Si era la soberana, no entiendo es que en lugares como la Cueva Pintada, el museo de la ciudad de Gáldar y ahora en el Centro de Interpretación de El Agujero no se hable de Abenchara"

Maruja Salgado

El título habla de "olvidada". ¿Como otros aborígenes o a conciencia? ¿Y cómo se le perdió el rastro?

Por no decir ninguneada. Silenciada conscientemente. Si era la soberana, ¿cómo se va a olvidar? ¿Cómo olvidar a Tenesor Semidán? Ella portaba la línea sucesoria, porque eran las mujeres. Era matrilineal. No se puede olvidar. Y gracias a historiadores como Faneque y su hermano Roberto Hernández (con el libro Los semidanes en Canarias) y con el testimonio del Archivo de Simancas se cuenta su esclavitud. Mi teoría es que no se cuenta porque se descubriría el mal proceder de los Reyes Católicos. Se valieron de un chantaje, ya que le costó cinco años pacificar Gran Canaria, y solo lo hicieron con el chantaje a Tenesor Semidán. Lo expongo en el libro, que fue porque le dijeron que ella estaba presa y tenía que ir si quería negociar la vuelta de su mujer y su hija nacida. Hay un testigo que habla de que lo cogieron porque lo hizo con 'paces', cuando fue un chantaje, mires como lo mires, como le hicieron a Boabdil, al que también le cogieron a su hijo para conquistar Granada. Eso no es políticamente correcto. La historia se cuenta siempre del lado de los conquistadores, porque los canarios no sabían escribir. Lo que no entiendo es que en lugares como la Cueva Pintada, el museo de la ciudad de Gáldar y ahora en el Centro de Interpretación de El Agujero en Gáldar no se hable de Abenchara. Fue lo primero que hice cuando volvía a Gáldar y no se ha hecho nada. No lo entiendo. Y, sin embargo, en los vídeos de la Cueva Pintada y Agáldar aparece Arminda, de mayor, por un litigio que hubo con Tenesoya, que se llamó Luisa de Betancor, que era una traidora. El nombre significa traidora, igual que Tenesor. Lo argumenta Faneque Hernández en el prólogo de mi libro, basado en escrituras del norte de África. Aparece Tenesoya como si hubiera hecho un montón por Gáldar, pero no hizo nada y traicionó al guanarteme de entonces. Estoy empeñada para que se sepa quién fue. Por eso el libro.

"Hay una literatura canaria, que lo da el lugar y las costumbres, con un idioma dialectal canario, que es el que empleo"

Maruja Salgado

Ha escrito libros de raíces canarias como 'Al pie de Tindaya', enmarcada en la Fuerteventura de los años 1955-1970. ¿Le atrae la temática canaria?

Mi primer libro se titula '¡Haz algo por mí!', que es una pequeña novela ficticia, con 11 testimonios reales de familiares de represaliados a raíz de la Guerra Civil. Lo repartí por institutos de la zona para que se sepa lo que ocurrió y no se repita. Tindaya se basa en una historia real en Fuerteventura, aunque modificado para una novela. Defiendo que hay una literatura canaria, que lo da el lugar y las costumbres, con un idioma dialectal canario, que es el que empleo, tanto en palabras como giros.

Lo presenta en Madrid. ¿Por motivos literarios o una razón especial?

Quiero que todo el mundo sepa quién fue Abenchara. Es un ensayo muy sencillo. No soy investigadora. Me da hasta pudor hablar de escritora, sino que escribo. Pero quiero que los investigadores universitarios se fijen en este tema de nuestra historia, y se piquen de curiosidad. Hay que conocer nuestra historia.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents