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REPORTAJE

Augusto Hidalgo pone fecha a la nueva carretera de Valsequillo: más ancha, más segura y lista para 2027

La vía pasará de apenas seis metros a casi nueve, contará con arcenes, nuevos muros de hasta 15 metros y busca acabar con una carretera histórica marcada por curvas peligrosas, choques constantes y 11.000 usuarios diarios.

Visitamos las obras de la carretera de Valsequillo con Augusto Hidalgo

Adolfo Rodríguez

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Adolfo Rodríguez

Adolfo Rodríguez

La Provincia se sube con Augusto Hidalgo a una de las obras viarias más esperadas del área metropolitana de Gran Canaria: la carretera de Valsequillo. No es una actuación menor ni una simple mejora de asfalto. Es una obra de unos 10 millones de euros, con ensanches, muros gigantes, rectificación de curvas, nuevas aceras, paradas de guagua y una promesa clara: que una vía estrecha, incómoda y peligrosa pase a funcionar como una carretera del siglo XXI.

La carretera, explica Hidalgo durante la visita exclusiva a las obras, ha pasado de tener tramos de apenas seis metros de ancho a rozar los nueve metros. El cambio se nota a simple vista. Donde antes dos vehículos grandes podían verse obligados a frenar o prácticamente apartarse para pasar, ahora habrá más amplitud, arcén y una circulación mucho más cómoda.

“Antes teníamos seis metros y ahora hemos pasado a nueve prácticamente”, resume Hidalgo sobre el terreno. La diferencia, en una carretera con tanto uso diario, no es estética: es seguridad.

11.000 vehículos al día y subiendo

La carretera de Valsequillo no es una vía secundaria cualquiera. Según Hidalgo, es ya la segunda carretera con más tráfico de la isla si se dejan fuera las autopistas, solo por detrás de la carretera del centro, la GC-15.

La comparación ayuda a entender la dimensión del problema. La GC-15 ronda los 15.000 usuarios diarios. La de Valsequillo está en torno a los 11.000 vehículos al día y la previsión es que siga creciendo. No solo porque Valsequillo aumenta población, sino porque cada vez más personas miran hacia municipios de medianías o zonas cercanas a Telde para vivir fuera de los núcleos más tensionados.

Hidalgo lo explica con una idea sencilla: Valsequillo se está convirtiendo en una pieza más del área metropolitana. Con buenas conexiones, dice, muchas zonas que antes parecían más alejadas pueden quedar a 15 o 20 minutos del centro de la ciudad.

Agusto Hidalgo y Adolfo Rodríguez durante la visita a las obras de la carretera de Valsequillo

Agusto Hidalgo y Adolfo Rodríguez durante la visita a las obras de la carretera de Valsequillo / La Provincia

Una carretera marcada por los accidentes

La obra se ha tramitado con urgencia por una razón muy concreta: la accidentalidad. No se trataba, según Hidalgo, de una carretera con grandes siniestros mortales constantes, sino de una vía con accidentes repetidos, sobre todo choques en curvas, roces y situaciones de riesgo por falta de espacio.

La carretera era estrecha, sinuosa y complicada, especialmente de noche. Muchos conductores evitaban parte del trazado y optaban por rutas alternativas atravesando barrios, con más stops y tráfico dentro de zonas residenciales. La actuación busca corregir ese problema desde la base: no solo parchear, sino rehacer.

“El asfalto se levantó por completo. Lo vamos a reponer nuevo con capas para que dure muchos años”, señala Hidalgo durante la visita. La idea inicial podía haber sido rehabilitar una parte y ensanchar otra, pero finalmente el proyecto ha ido mucho más allá: “La vamos a rehacer como si hiciéramos una carretera totalmente nueva”.

Muros de hasta 15 metros para comerse las curvas

Uno de los puntos más llamativos de la obra está en los grandes muros que sostienen el ensanche. En algunos tramos se han levantado estructuras de 14 y 15 metros para ganar espacio al barranco y suavizar las curvas más complicadas.

La carretera no será completamente recta, porque atraviesa una zona de barranco y la orografía manda, pero sí tendrá un trazado mucho más cómodo. Donde antes había curvas cerradas y estrechamientos, ahora se busca una vía más fluida, con más visibilidad y capacidad para que pasen vehículos grandes sin convertir cada cruce en una maniobra de tensión.

Además, en uno de los puntos se incorporará un carril extra para evitar que algunos vehículos tengan que sortear una rotonda, permitiendo un paso más directo.

Tecén, raíces y una escombrera inesperada

Como ocurre en casi todas las grandes obras, el proyecto no ha sido tan simple como dibujarlo sobre un plano. Hidalgo reconoce que han aparecido varios problemas durante la ejecución. Uno de ellos, en la zona del cruce de Tecén, tuvo que ver con las raíces de los árboles y obligó a reforzar medios para que los cortes afectaran lo menos posible a los usuarios.

Otro contratiempo importante apareció al excavar en una zona que parecía una montaña firme. No lo era. Al empezar a retirar material, los equipos descubrieron una antigua escombrera. “Quitamos escombro y más escombro”, relata Hidalgo. Aquello obligó a modificar soluciones y elevó el coste de la actuación.

La respuesta fue aprovechar la intervención para mejorar también el entorno: se ha previsto una gran acera, conexiones peatonales y paradas de guagua a ambos lados.

El periodista Adolfo Rodríguez en las obras de la carretera de Valsequillo

El periodista Adolfo Rodríguez en las obras de la carretera de Valsequillo / La Provincia

Una vía clave para vecinos, trabajadores y queserías

La carretera no solo da servicio a quienes viven en Valsequillo. También es una vía fundamental para trabajadores, transportistas y para sectores económicos del municipio. Hidalgo pone el foco en la industria quesera, una de las señas de identidad de la zona y una actividad que mueve vehículos pesados, empleo y negocio.

“Se ha convertido prácticamente en la mayor industria quesera de la isla”, apunta. Por eso, defiende que el municipio necesitaba un acceso moderno, seguro y adaptado al volumen real de tráfico que soporta cada día.

Apertura prevista: principios de 2027

La fecha que maneja el Cabildo es clara: principios de 2027. Hidalgo asegura que la obra va en plazo y que, salvo sorpresa, debería estar terminada para entonces.

La salvedad la dice con humor, pero resume bien los imprevistos de una obra de este tipo: siempre puede aparecer un problema ambiental, geológico o técnico que obligue a replantear algo. De momento, la previsión se mantiene.

Mientras tanto, el tráfico se ha desviado por una alternativa habilitada que, según Hidalgo, ocupa prácticamente el mismo tiempo. Una vez acaben las obras, esa vía se normalizará y quedará en condiciones para el Ayuntamiento, con aceras, stops y mejoras para los vecinos, que además dejarán de soportar buena parte del tráfico de paso.

Augusto Hidalgo visita la GC-5

Augusto Hidalgo visita la GC-5 / Cabildo de Gran Canaria

La carretera que Valsequillo llevaba años esperando

La actuación responde a una petición histórica del Ayuntamiento de Valsequillo y de muchos vecinos que usan esta carretera a diario. La obra no promete eliminar todos los problemas de movilidad, pero sí atacar uno muy concreto: una vía estrecha, muy transitada y peligrosa.

Cuando esté terminada, la carretera tendrá más ancho, arcenes, mejor firme, curvas suavizadas, nuevos muros, pasos más seguros y conexiones peatonales. También vendrá otro reto: controlar la velocidad en una vía que será mucho más cómoda para circular.

De momento, la imagen de la obra ya deja ver el cambio. En una carretera por la que pasan unos 11.000 vehículos al día, ganar tres metros de ancho puede parecer solo un dato. Para quienes la sufren cada mañana, puede ser la diferencia entre circular con miedo o hacerlo con normalidad.

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