Gáldar
50 años del misterio del ovni de Gáldar: "Los seres descritos no caben con ningún tipo racial conocido en este planeta"
El Noroeste de Gran Canaria vivió la noche del 22 de junio de 1976 un avistamiento aéreo que tuvo un impacto mundial y que todavía sigue rodeado de un halo de misterio, en el que los televisores se apagaron, se presentaron figuras extrañas de hasta tres metros de altura y una «bola azul» ‘volaba’;

Imagen coloreada del dibujo de la aparición que aparece en el expediente del ovni de Gáldar. / LP / DLP

«Un fenómeno aéreo no identificado (FANI)». Esta es la conclusión del juez informador encargado de redactar el denominado expediente número 760622, un documento que fue confidencial en manos de la Sección de Inteligencia del Estado Mayor de España. Detrás de esta informe oficial, se encuentra el avistamiento del supuesto ovni que se observó en la noche del 22 de junio de 1976 en Las Rosas (Gáldar) y que fue presenciado por un médico de Guía, Francisco Padrón; el taxista que lo llevaba a un servicio esa noche y otros testigos. Este acontecimiento, que sigue siendo todo un misterio, ha sido objeto de numerosos debates y es uno de los fenómenos sin explicación registrados en las islas de mayor impacto nacional e internacional. Y cumple ahora 50 años. «Tenía una sensación maravillosa de paz y bienestar, me encontraba dispuesto a ir hacia ellos», relató el principal informante. Y otra testigo relató que vio un globo con dos figuras y que «presa del pánico cerró las ventanas y puertas de su casa y se puso a rezar». Un comandante militar instructor habla de que los seres no puede identificarse con «ningún tipo racial conocido en este planeta», si bien matiza que la nave sería un «escooter», «más que una nave de navegación sideral».
Ha transcurrido medio siglo de un fenómeno que traspasó las fronteras del noroeste de Gran Canaria para alcanzar una dimensión internacional, por las coincidencias y la multiplicación de testigos. Todavía hoy forma parte de la historia de la comarca.

Petición del Estado Mayor para que se redacte un informe oficial sobre el acontecimiento acaecido en Gran Canaria. / LP / DLP
El documento oficial del entonces Ejército del Aire que fue desclasificado para la opinión publica en 1994 relata que a las 21.27 horas del 22 de junio de 1976 los tripulantes de la corbeta Atrevida de la Armada Española detectaron la presencia de una luz blanca que se movía con lentitud saliendo de Fuerteventura. La imagen tomó distintos aspectos, sin ser detectada por el radar.
Una circunferencia blanca
Tres minutos más tarde (21.30 horas), dos testigos que circulaban en un taxi, el chófer y un doctor que iba de vista profesional, aseguran ver un objeto esférico de 30 metros de diámetro, con dos figuras de color rojo en el interior, parado o suspendido muy cerca del suelo. El tercer ocupante no describe el objetivo porque se lo impedía la capota.
A esa misma hora, un matrimonio observa desde la ventana en Bocabarranco (Gáldar) una luz que iba aumentando de tamaño mientras se acercaba, hasta que fue desapareciendo y dejó un arco azul. Un maestro describe también la presencia de una circunferencia blanca.

Retrato de los seres, incluido en el informe militar oficial. / LP / DLP
La noticia del ovni tuvo un gran eco en la prensa de la época. De ahí que el Jefe del Estado Mayor del Aire instara al Jefe de Canarias información «detallada y consecuencias deducidas» de este fenómeno.
El Mando Aéreo recopiló la declaración de hasta 13 testigos, entre ellos tres militares, que presenciaron fenómenos extraños sobre todo entre Gáldar y Agaete, pero que también se puedo ver en Fuerteventura y Tenerife. Como curiosidad, se evaluó el nivel cultural y formativo de cada uno de ellos, para darles un grado de credibilidad y si pudieron estar bajo los efectos del alcohol, drogas o tenían problemas mentales.
El comandante constató que no existieron a esas horas vuelos regulares e irregulares de helicópteros o escuadrones militares y los datos meteorológicos resultaron que «eran normales y la visibilidad muy buena», según el informe.
La declaración A-01 del médico de Guía, con 16 años de experiencia profesional, habla de que se mostró sereno en el momento de la visión, con admiración y deseo de conocerlo, y con una sensación interna de frío que le perduró tiempo. Lejos del miedo, afirmó que sintió entusiasmo moral y paz, firmeza y seguridad. Se encontraba a una distancia de entre 15 y 30 metros como máximo y tuvo el impulso de querer acercarse más. «Tenía una sensación maravillosa de paz y bienestar, me encontraba dispuesto a ir hacia ellos», reconoció Francisco Padrón al instructor militar del caso, si bien no llegó a entrar en contacto con esos seres. Y que, por ética, dice que le pidió al taxista seguir para atender a la anciana enferma, porque «el aviso era urgente».
Figuras de tres metros de alto
De su puño y letra escribió: «Íbamos hablando de caza al que soy un gran aficionado al igual que el taxista que en ocasiones me acompaña en algunas cacerías. Al remontar el último repecho fuerte del camino los faros del coche enfocaron una esfera ligeramente luminosa que estaba estacionaria, creo que muy próxima al suelo, pero sin poder precisar si lo tocaba; era de material totalmente transparente como cristalina ya que a través de ellas se podía ver las estrellas del cielo; de color azul eléctrico, pero tenue sin deslumbrar, su radio era como de 30 metros. En el primer tercio inferior de la esfera se veía una plataforma de color aluminio como si fuera metálica y tres grandes consolas. A cada lado de la central había dos figuras enormes, de unos 2,50 a 3 metros. Enteramente vestidas de rojo dándose frente una a la otra, de forma que siempre la vi de perfil, jamás se volvieron hacia nosotros. Lo extraño era la morfología de dichas figuras, la que quedaba a mi derecha ligeramente más alta que la otra, el tórax era más largo que las extremidades inferiores que eran cortas, las extremidades superiores eran proporcionales al tórax, dando la ligera impresión de que estuvieran sentados aun cuando estaban de pie. La cabeza era proporcional al tórax, pero el occipital era ligeramente alargado. Llevaban algún tipo de escafandra, pues no pude apreciar sus facciones. Las manos parecían terminar en punta de flecha, por lo que parecían estar enguantadas. El uniforme que vestían parecía rígido, sin arrugas, de color brillante».
El taxista confirmó al doctor que hacía rato que veía una gran bola, creyendo al principio que se trataba de un «satélite de esos que habla la televisión». Y ante la duda de si parar, «yo le respondí, sigue, sigue para la casa», dijo el médico.

Portada del 23 de junio de 1976. / LP / DLP
Al llegar al domicilio que estaba cerca «observé que de un tubo semitransparente central de la esfera salía una especie de humo azulado». Y ahí creció, haciéndose enorme, si bien los tripulantes permanecían del mismo tamaño.
Tal era su estado de sorpresa, que se lo comentó a los campesinos, salieron y vieron la esfera ya alta «que se trasladaba lentamente hacia Tenerife; de repente alcanzó una velocidad vertiginosa como yo jamás había visto en ningún avión, deformándose la esfera», y que fue cambiando de color hasta desaparecer en dirección a la vecina isla.
La declaración del taxista (A-02), con 40 años de experiencia, corrobora que vio a dos personas, vestidas de rojo, parecido a un buzo y aspecto como de «turistas suecos». Apuntó que «sentía más curiosidad que miedo».
El tercer pasajero del taxi, un jornalero que iba en la trasera del coche, relató que solo pudo apreciar una extraña luminosidad.

Portada del 25 de junio de 1976 de La Provincia, en el que se habla del ovni que se posó en Gáldar. / LP / DLP
Un matrimonio formado por un chapista y una ama de casa hablan de una luz tres veces más grandes que la luna. También un maestro de educación física y presidente del Casino La Luz de Agaete apuntó que presenció al abrir la ventana una gran circunferencia blanca y transparente, que parecía traspasar una especie de niebla.
Otra testigo asegura que se le apagó la televisión cuando llegó el doctor, al que estaba esperando por ser familiar de la paciente. Vio el coche y, por encima, «la gran bola azul». «Era como un globo perfectamente redondo, pero muy grande, transparente, se veían a través de las estrellas, vio dos figuras, como hombres dentro... y presa del pánico cerró las ventanas y puertas de su casa, y se puso a rezar».
Visto desde un buque militar
El capitán de la corbeta Atrevida, natural de Cádiz, narra desde su posición en la costa sur-oriental de Fuerteventura que vio una luz intensa, que formó un halo circular, estuvo unos segundos y se fraccionó, quedando la parte inferior quieta. Y que se iluminó tierra y mar.
El instructor reconoce que las distintas visiones coinciden, «con pequeñas variantes», y el hecho acaecido «es cierto y comprobado, por increíble que pueda parecer».
Se descartó que fuera una aurora boreal y un meteorito. Y otras «menos lógicas», como un globo sonda, fenómenos meteorológicos y las toberas de un reactor.
El instructor reconoce que los dos seres descritos no caben con ningún tipo racial conocido en este planeta. Y que «no se trataría de una nave de navegación sideral sino un ‘escooter’ de exploración», «movido por una fuerza electromagnética» que «anula la atracción terrestre».
En cambio, el informe oficial habla de que sin desechar «un hecho real» como el sucedido esa noche de 1976, considera como muy probable que ambos testigos principales «no hayan narrado lo que sus mentes les hicieron ver influyéndose ambos mutuamente».
Y concluye, atendiendo a «posibles causas lógicas del fenómenos», que lo observado por la tripulación de la corbeta y que fue corroborado por los demás testigos era lo que califica como «un fenómeno no identificado (FANI).

Primera página de la entrevista al doctor Padrón en Diario de Las Palmas el 7 de mayo de 1977. / LP / DLP

Sesgunda página de la entrevista en Diario Las Palmas del 7 de mayo de 1977. / LP / DLP
Al margen del documento del Estado, los vecinos relataron en los días posteriores que el ovni había quemado un cultivo de cebollas. «Una plantación aplastada en Piso Firme», se podía leer el 26 de junio en LA PROVINCIA, información en la que se detalla que «Huellas de quemaduras en las hojas y señales de altas temperaturas en un diámetro de 30 metros». El dueño de la finca, José Gil, manifiesta que había regado el día anterior y que el exterior «aparecen lozanas». Los datos coinciden con las dimensiones señaladas por el doctor Padrón, el principal testigo.
En el contenido se explica: «Fueron millares de personas de numerosas localidades las que pudieron observar y hasta seguir de cerca el extraño objeto, sin duda muchas de ellas atemorizadas; otras por supuesto, guiadas por la curiosidad», recoge el periódico.

El doctor Francisco Padrón: «Tenían una facultad mental que no existe en la Tierra»
La desclasificación de los documentos liberó expresamente al médico «de la supuesta obligación de mantener en secreto lo observado», después de que se entendiera que ya no había razones para mantener esta «materia clasificada». Precisamente, el doctor Francisco Padrón, que falleció el 26 de abril de 2014 a los 82 años, concedió a Diario de Las Palmas la primera entrevista publicada tras hacerse público ese informe oficial 18 años después de que hubiera tenido lugar este fenómeno aéreo. Un periodo en el se publicaron innumerables informaciones y se emitieran horas de televisión de análisis.
«Un comandante del Ejército me amenazó con declararme loco», titulaba esa información. No en vano, el expediente oficial número 760622 incluye un informe anexo de un médico, poniendo en duda su buen juicio.
Pese a que se le intentó desacreditar, el doctor guiense insistió en que «el problema es que la nave fue observada por mí durante casi media hora», señalando que hizo una descripción pormenorizada de las personas y los aparatos. Eran «seres rondando los dos metros de altura», añadiendo que «tenían una facultad mental que no existe en la Tierra», «de hacer que tu mente se borre» y que consiguen que veas durante meses «lo que ellos quieren que tú hagas. Sustituyen en tu cerebro una energía. Ahí está el problema».
En sus palabras defendió en la entrevista que «estas naves demostraron que no existe el espacio y el tiempo». Alegó que el médico que lo estudió para el informe oficial era un experto en la piel, alejado de cualquier conocimiento de salud mental y recordó que el personal del buque militar también lo vio y unos turista en el sur les sacaron foto. «La Policía fue inmediatamente a por ellos y les quitó la máquina».
En 1977 ya había expresado en el mismo periódico que «El público no puede permanecer ignorante de estas cosas; tiene que conocer esto, que se trata de unos seres superiores a nosotros», y que en los meses posteriores había tenido un par de avistamientos, en ambos casos con otros testimonios.
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