Santa Brígida
Santa Brígida cambia el estruendo por luz y música en sus fuegos de San Antonio
Un espectáculo pirotécnico de bajo impacto sonoro, sincronizado con la música de Händel, iluminó la madrugada festiva con una propuesta más inclusiva y respetuosa con personas sensibles al ruido y animales

Fuegos artificiales por San Antonio de Padua, en Santa Brígida. / LP/DLP

La música de Händel marcó el guion y la luz convirtió el cielo de Santa Brígida en un escenario. Así transcurrió la madrugada de este sábado en el municipio, donde vecinos y visitantes disfrutaron de un espectáculo pirotécnico de bajo impacto sonoro enmarcado en las fiestas en honor a San Antonio de Padua 2026.
La propuesta combinó fuego, luz y color al ritmo de Música para los reales fuegos artificiales, del compositor alemán Georg Friedrich Händel. La obra, compuesta en 1749 por encargo del rey Jorge II de Gran Bretaña para conmemorar el final de la Guerra de Sucesión Austriaca, sirvió como hilo conductor de una secuencia visual diseñada en diálogo con la partitura.
El resultado fue un espectáculo que reinterpretó la tradición pirotécnica desde una mirada más contemporánea, apostando por la belleza visual y la coordinación musical frente al estruendo habitual de los fuegos artificiales convencionales. La puesta en escena permitió mantener la emoción propia de este tipo de actos festivos, pero con una fórmula más respetuosa con el entorno sonoro.
Reducción del impacto acústico
El Ayuntamiento de Santa Brígida impulsa con esta iniciativa un modelo de celebración que reduce el impacto acústico sin renunciar a la dimensión escénica de los espectáculos pirotécnicos. Según el Consistorio, los niveles de decibelios se sitúan por debajo de la mitad de los fuegos artificiales tradicionales, eliminando las explosiones secas y de alta intensidad.
En su lugar, la propuesta se articuló a través de efectos luminosos, silbidos suaves y detonaciones amortiguadas, generando una experiencia más contenida y adaptada a la sensibilidad de diferentes colectivos. La medida busca hacer compatible la tradición festiva con el bienestar de personas con trastorno del espectro autista, mayores, bebés y animales de compañía, especialmente vulnerables ante ruidos intensos.
La concejala de festejos, Avelina Fernández Manrique de Lara, explicó que el objetivo es “mantener vivas nuestras tradiciones incorporando fórmulas más respetuosas con el bienestar de las personas y los animales”. En esta línea, añadió que “las fiestas populares evolucionan con la sociedad y es posible disfrutar de espectáculos de gran calidad minimizando el impacto acústico”.
Fernández Manrique de Lara destacó también la respuesta del público asistente y defendió que este tipo de propuestas demuestran que la emoción de la pirotecnia no depende únicamente del ruido. “La acogida demuestra que la emoción, la belleza y la capacidad de sorprender no dependen exclusivamente del estruendo, sino también del diseño y la creatividad del espectáculo”, señaló.
Con esta iniciativa, Santa Brígida avanza hacia modelos festivos más inclusivos y sostenibles, en los que la tradición se adapta a nuevas sensibilidades sociales sin perder su carácter popular. La noche dejó una estampa marcada por la música, la luz y una forma distinta de entender los fuegos artificiales.
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