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Un adiós que deja a Vecindario helado: la emblemática heladería de sabor artesano La Unión baja la persiana

Antonia Rodríguez, Antonio Montesdeoca y su hija Cristina se despidieron ayer de su clientela después de tres décadas

Cierra la Heladería La Unión, en Vecindario

La Provincia

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José A. Neketan

José A. Neketan

Santa Lucía de Tirajana

La heladería artesanal La Unión bajó anoche, como había anunciado, la persiana en Vecindario después de 30 años de historia, dejando tras de sí el recuerdo de un negocio familiar que marcó a varias generaciones de vecinos. Antonia Rodríguez, Antonio Montesdeoca y su hija Cristina sirvieron sus últimas bolas en un cierre cargado de emoción, tras una trayectoria hecha de trabajo, cercanía y helados elaborados a mano.

Los dueños recibieron por parte de su clientela como agradecimiento a su buen hacer durante todos estos años ramos de flores, dibujos de su público infantil y otros obsequios. Un par de globos decoraban el último día la heladería con las frases "Gracias por hacer de nuestra heladería un lugar especial" o "Gracias por tantos dulces momentos".

El negocio familiar abrió sus puertas en 1998, cuando la calle La Unión, que conecta Vecindario con Sardina, aún no estaba asfaltada y montar una heladería artesana era casi una aventura. Empezaron con seis sabores y una pequeña nevera. Al momento de su cierre su recetario llegaba a ofrecer entre 24 y 48, siempre con producto hecho en el local y con ingredientes y frutas naturales, como tuno indio o mango.

Más allá del producto, La Unión se convirtió en un lugar de encuentro y memoria para el barrio. “Han pasado generaciones enteras”, recordaban sus dueños, que agradecen el apoyo constante de una clientela que convirtió esta heladería en parte del paisaje sentimental de Vecindario.

Ahora, la jubilación abre una nueva etapa para Antonia y Antonio, que quieren descansar y vivir con más calma después de una vida dedicada al negocio. Con su cierre no solo desaparece una heladería, sino también un pequeño símbolo de la vida cotidiana del municipio. Su hija Cristina hereda el recetario de sus padres en busca de un espacio donde volver a elaborar los sabores de los helados que quedaron para siempre en el recuerdo y el paladar de miles de personas.

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