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Santa Lucía de Tirajana

Carmen Vega, 97 años: la estudiante más longeva de Canarias va a clase en Santa Lucía de Tirajana

El alcalde Francisco García y el concejal de Educación, Mario Bordón, acudieron al Centro de Educación de Personas Adultas de Santa Lucía casco para felicitarla

El alcalde Francisco García felicita a Carmen Vega por ser la alumna más longeva de Santa Lucía y de Canarias.

El alcalde Francisco García felicita a Carmen Vega por ser la alumna más longeva de Santa Lucía y de Canarias. / LP/DLP

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José A. Neketan

José A. Neketan

Santa Lucía de Tirajana

Carmen Vega Torres entra en clase con la misma ilusión con la que muchas personas recuerdan su primer día de escuela. Tiene 97 años, vive en Santa Lucía casco y es la alumna más longeva del Centro de Educación de Personas Adultas de Santa Lucía. También de Canarias. Lo dice sin darle demasiada importancia, con la serenidad de quien ha visto pasar casi un siglo de vida y todavía conserva una certeza sencilla: nunca es tarde para aprender.

Su historia empieza mucho antes de este regreso a las aulas. Carmen quiso estudiar desde niña. Le gustaba la escuela y soñaba con ser maestra, pero la vida de entonces no siempre dejaba espacio para los sueños. Sus padres eran agricultores y, como ocurría en muchas familias de su época, los hijos tenían que ayudar en la casa y en el campo. Los estudios quedaron apartados demasiado pronto. “Yo quería ser maestra, pero tuve que dejar los estudios”, recuerda Carmen. No lo dice con tristeza, sino con la calma de quien acepta lo vivido, aunque no renuncia a recuperar ahora una parte de aquello que quedó pendiente.

Una vida de trabajo, familia y esfuerzo

Carmen se casó con Eusebio López, panadero en la zona alta de Santa Lucía, y juntos sacaron adelante a tres hijos, Eusebio, Carmen Rosa y Heriberto. Después llegaron seis nietos y una vida marcada por el trabajo, la familia y también por golpes duros, como la muerte de su hija hace unos años.

“La vida es dura y larga, pero hay que aprovecharla”, reconoce. Esa frase resume bien su manera de estar en el mundo. Carmen no se quedó quieta. A sus 97 años decidió volver a estudiar y ahora acude al CEPA de Santa Lucía casco, donde sus profesores y compañeras la describen como una alumna constante, trabajadora y muy buena compañera.

En clase, confiesa, también se pone nerviosa. Le ocurre cuando prepara trabajos o cuando no entiende algo. Pero insiste, pregunta, termina la tarea y entonces se queda tranquila. “Ya me relajo cuando los acabo y los entrego al profesor”, cuenta con naturalidad.

“Cuando estoy en clase me encuentro como en familia”

El Ayuntamiento de Santa Lucía de Tirajana quiso reconocer su ejemplo con una visita al centro. El alcalde, Francisco García, y el concejal de Educación, Mario Bordón, acudieron al CEPA para felicitarla por ser la estudiante más longeva de Canarias. Carmen llegó con un vestido verde y negro y un pañuelo verde al cuello. Recibió un ramo de flores y varios productos con una sonrisa amplia, agradecida.

“Cuando estoy en clase me encuentro como en familia”, aseguró. Por eso anima a otras personas mayores a dar el paso y salir de casa. “Yo recomendaría a la gente mayor que, en lugar de quedarse viendo la televisión o perdiendo el tiempo con tonterías, que se echen fuera y aprendan nuevas cosas”.

A su lado estaba su hijo Antonio Eusebio, que resume el deseo de toda la familia con pocas palabras: “Tenerla muchos años más, y que siga como está”. Para él, su madre es un ejemplo. Quiere que siga estudiando mientras tenga ganas y que continúe compartiendo tiempo con sus amigas.

Un ejemplo de que aprender no tiene edad

El alcalde Francisco García conoce a Carmen y a su familia de toda la vida. Para él, su historia representa una lección colectiva. “Es un ejemplo de vida, una muestra de que el saber no ocupa lugar, que para aprender no hay límite de edad”, señaló. García destacó además el valor comunitario que tiene el CEPA en Santa Lucía casco, donde la educación va unida también a la convivencia. “La vida es diferente y todos somos una gran familia”, afirmó el alcalde, que subrayó la importancia de esos espacios donde vecinos y vecinas aprenden, conversan y se acompañan.

El concejal de Educación, Mario Bordón, defendió que la educación pública no debe limitarse a las primeras etapas de la vida. Para él, Carmen demuestra que el derecho a aprender debe estar garantizado para todas las personas, también para quienes deciden regresar a las aulas en la vejez.

Constancia, voluntad e ilusión

En el CEPA de Santa Lucía conocen bien a Carmen. Juan Jesús Moreno, director del centro, cree que probablemente sea una de las alumnas más longevas de España. Pero más allá de la edad, destaca su actitud: “Viene con constancia, voluntad e ilusión a seguir aprendiendo”.

La jefa de estudios, Feli Martel, habla de ella con admiración. Resalta su esfuerzo, su inteligencia, sus ganas de superarse cada día y, sobre todo, su calidad humana. Recuerda que Carmen ha tenido una historia dura, pero ha sabido salir adelante “con mucha paz interior”.

También sus compañeras la sienten como parte esencial del aula. Adelaida León lo expresa con cariño: “Es una gran señora, a ella no la supera nadie. Que Dios le dé muchos años de vida para que siga viniendo a la escuela y nos siga dando ejemplo”.

La escuela como lugar al que volver

El encuentro terminó con una frase de Carmen que provocó las risas y la emoción de quienes la escuchaban: “Mientras me admitan en la escuela voy a seguir viniendo por aquí, porque las alumnas son todas conocidas y yo las veo como familia”.

A los 97 años, Carmen Vega no vuelve a clase para demostrar nada. Vuelve porque quiere aprender. Porque le gusta estar acompañada. Porque la escuela, aquella que tuvo que dejar demasiado pronto, vuelve a abrirle una puerta casi un siglo después. Y ella la cruza con ilusión. Como quien todavía tiene mucho que descubrir y aprender.

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