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Las playas de roca volcánica de Gran Canaria: seis maravillas de la naturaleza que merece la pena descubrir

La Aldea de San Nicolás y Agaete albergan calas y puertos que conservan la esencia marinera y volcánica de Gran Canaria

Estas son las playas de roca de Gran Canaria

La Provincia

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Aarón Cabrera Artiles

Aarón Cabrera Artiles

El paraje natural de las dunas de Maspalomas concentra gran parte de la atención mediática de Gran Canaria, pero la isla alberga playas de pura roca volcánica, con acantilados impresionantes y bajo la atenta mirada del océano Atlántico.

Estas playas suelen estar poco transitadas, en la mayoría de los casos, por su “incomodidad” a la hora de acceder a sus costas. Sin embargo, son extremadamente “puras” y perfectas para poder disfrutar en sintonía con la fauna marina de la plenitud del mar. Entre ellas destacan seis que cada año enamoran a miles de visitantes y que se han convertido en auténticos refugios de tranquilidad lejos de las grandes zonas masificadas.

Tasarte, escondida en medio de mangos, papayos y aguacates

En el municipio de La Aldea de San Nicolás se esconde un rincón que enamora a sus bañistas. Tasarte es una playa de cantos, pero cuando la marea baja, la arena negra sale a flote y es capaz de cambiar la costa formando una “mini bahía”, ideal para disfrutar con los más pequeños de la familia.

Tasarte

Tasarte / LP / DLP

Se considera un paraíso en miniatura, por sus aguas cristalinas y la inmensidad de su orilla. Si bien es cierto que no hay ningún tipo de tienda cerca de la playa, con un bocadillo y bebida se puede pasar un día inmejorable rodeado de paz y tranquilidad. E incluso, si no hay calima, podemos disfrutar de la comida con vistas directas al Teide.

Tasarte destaca por estar escondida entre zonas tropicales, justo a quince minutos del pueblo que da nombre a la propia playa.

Guayedra, un paraíso entre barrancos en Agaete

La playa de Guayedra, situada dentro del Parque Natural de Tamadaba, es uno de los enclaves naturales más bonitos de Gran Canaria. Considerada una cala, al no superar los 200 metros, se caracteriza por su pequeño tamaño y por estar rodeada de piedra volcánica y palmeras.

Playa de Guayedra, en el municipio de Agaete.

Playa de Guayedra, en el municipio de Agaete. / Ayuntamiento de Agaete

Es un punto ideal para practicar snorkel y observar sus preciosos fondos marinos. No obstante, es una playa que está abierta al mar y, por tanto, suele tener fuerte oleaje, por lo que hay que tener cuidado al bañarse en ella si el tiempo no lo permite.

Juncal, una caminata que vale la pena

La playa del Juncal es una de las más desconocidas de Gran Canaria. Su acceso complicado y su entorno agreste hacen que sea un lugar poco frecuentado, donde el paisaje volcánico domina por completo. Para poder acceder a ella hay que hacer una caminata de 20 minutos, así que se recomienda ir bien surtidos tanto de comida como de bebida.

Playa del Juncal.

Playa del Juncal. / Ayuntamiento de Agaete

Juncal se encuentra en mitad de dos barrancos que, cuando no hay mala mar, permiten que el agua se quede en calma, ideal tanto para disfrutar en familia como para el deporte acuático. Es un rinconcito ideal para pasar un día de picnic totalmente alejado de la gente.

Tiritaña: una cala casi salvaje

En el municipio de Mogán se encuentra la playa de Tiritaña, una pequeña cala rodeada de acantilados de difícil acceso. Sin servicios ni urbanizaciones cercanas, este rincón del suroeste de la isla es uno de los más salvajes del litoral grancanario.

Playa de Tiritaña, en la costa de Mogán.

Playa de Tiritaña, en la costa de Mogán. / Ayuntamiento de Mogán

Su entorno casi virgen y sus aguas cristalinas la convierten en un entorno ideal para el submarinismo.

La Aldea, playas de callaos y aguas transparentes

El municipio de La Aldea de San Nicolás alberga varias playas de carácter natural que conservan la esencia más auténtica de Gran Canaria. Se trata de arenales de origen volcánico, menos frecuentados que los del sur de la isla, donde aún se mantiene un ambiente tradicional y tranquilo.

Playa de La Aldea de San Nicolás.

Playa de La Aldea de San Nicolás. / Ayuntamiento de La Aldea de San Nicolás

Su entorno combina mar abierto, montaña y una fuerte identidad local vinculada a la tradición pesquera. En la playa de La Aldea destacan lugares como El Roque —lugar donde estuvo ubicada la ermita que construyeron los frailes mallorquines—, el Humedal de La Marciega, El Charco, el Parque Rubén Díaz y la antigua destilería de ron.

Agaete, un pequeño puerto custodiado por un dragón

Este enclave combina tradición marinera, paisaje volcánico y una de las vistas más singulares de la isla. La playa del Puerto de las Nieves es el lugar idóneo para darse un baño en aguas tranquilas y cristalinas o practicar buceo en uno de los fondos marinos más “puros” de la isla.

Fin de fiestas navideñas en Agaete

Fin de fiestas navideñas en Agaete / José Carlos Guerra

Si se visita en familia, los más pequeños pueden observar la pesca tradicional, que aún se mantiene viva en la zona. Si quieres comer pescado fresco, no puedes irte sin visitar alguno de sus restaurantes o la cofradía de pescadores.

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