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Feria de la Papa de San Mateo

“Yo seré el último agricultor”: el duro aviso de los jóvenes que cultivan papa en Gran Canaria

La Vega de San Mateo celebró este sábado la primera edición de la Feria de la Papa, un producto estrella que se cultiva en esta zona de medianías de la isla y que destaca por su gran calidad y versatilidad. Para darle más valor todos los productores se presentaron con la misma marca, Papa de la Vega de San Mateo, para darle mayor visibilidad

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José A. Neketan

José A. Neketan

Las Palmas de Gran Canaria

En Canarias hemos hecho de todo con la papa por la estrecha relación que tenemos con este tubérculo durante siglos después de que llegara a las islas desde Sudamérica. Hemos canarizado los nombres británicos de las marcas Up to Date o King Edward para rebautizarlas como ‘Autodate’ y ‘Chinegua’ o ‘Kinegua’. Las hemos convertido en uno de los tesoros de nuestra gastronomía, con las papas arrugadas con mojo, a pesar de su humildad, y hasta nos sirven para insultar cuando llamamos a alguien que se lo merece ‘papafrita’.

Un euro el kilo y sin intermediarios: la feria que da aire a los agricultores de San Mateo

San Mateo le hizo este sábado un homenaje a todo esto al celebrar la I Feria de la Papa, en el marco de la Fiesta del Agricultor. Un total de 13 productores llevaron para la venta directa unos 13.000 kilos, a un precio más que justo de un euro el kilo. Además, esta primera edición también sirvió para presentar la marca propia del municipio, Papa de la Vega de San Mateo, como sinónimo de calidad. El objetivo era darle salida a la papa recogida en verano para que no se malvenda.

Detrás de cada kilo o cada caja de papas hay un esfuerzo enorme de tiempo dedicado a la tierra y a mantener un paisaje rural que quiere seguir vivo. También hay una escuela de valores, como el de la colaboración colectiva entre familiares y vecinos para la recolecta de la cosecha, un momento que combinaba trabajo comunal y diversión a la que un sancocho le ponía la guinda a la dura jornada. Ahora se sabe que las papas del sancocho eran las que peor estaban, por la confianza, porque las buenas eran para vender, como confesaron varios mayores que se juntaron en este evento.

Fiesta del Agricultor y la papa de San Mateo. En la imagen, actuación de Parranderos de Global |

Fiesta del Agricultor y la papa de San Mateo. En la imagen, actuación de Parranderos de Global | / Andrés Cruz / LPR

Una papa “todoterreno” para la cocina canaria

Entre los diferentes puestos estaba el de Mónica, una agricultora veguera que, junto a sus hijos Jaime y Javier, trajo una buena muestra de la producción de su finca. «La papa de San Mateo destaca por ser un producto todoterreno para la cocina canaria. Es una papa buena para freír, para sancochar, para apotajar los potajes. Es una papa para todo», defiende Mónica, que no oculta que sus hijos colaboran con las tareas de las tierras. «Los míos se han criado en casa así. En época de colegio, lo primero es el colegio y están allí centrados. Pero en verano hay tiempo de todo, y echan una manita también, porque eso les sirve para que aprendan lo que cuestan las cosas y a valorarlas. Es superimportante», explicaba su madre con orgullo, tras confirmar que ambos habían aprobado con éxito el curso escolar.

Unos puestos más allá, Abel González, un veterano agricultor, también exponía al público el fruto de las tierras de su finca La Capellanía del Guiniguada, en Utiaca. Explicaba que presentarse con marca propia «ganamos un poquito de imagen». También apuntaba que la papa de San Mateo «es de muy buena calidad», un hecho que atribuía a la altitud en la que se produce, la temperatura, los contrastes entre el día y la noche, y el agua buena».

Con 50 años dedicado a la agricultura, oficio en el que entró por arraigo familiar, echa la vista atrás y recuerda cómo eran las recogidas de las cosechas cuando era un niño. La nostalgia es inevitable. «En aquellos tiempos, la recogida de la papa era un motivo de celebración y apoyo mutuo. Se juntaban todos los vecinos y se ayudaban unos a otros. Era la forma de sacar la cosecha adelante. Y había como una especie de ambiente de fiesta, no solo familiarmente, sino vecinalmente». Abel González lamenta que esa forma de vida en el mundo rural haya desaparecido. La falta de relevo generacional y el abandono del campo han transformado el paisaje humano de las medianías. «En las zonas rurales ya no quedan ni vecinos, y los poquitos que hay estamos cada uno liados con lo nuestro».

Escaparate necesario

Entre los testimonios pegados a la realidad destacan los de Ramsés y Moisés, dos jóvenes agricultores que trabajan una explotación de 20.000 metros cuadrados en la zona del Lomo Carbonero. Para ellos, un evento como esta feria es un escaparate necesario, «una oportunidad para demostrar que la papa de aquí tiene calidad y que se riega con una buena agua de pozo», explicaban, defendiendo las propiedades que hacen único a su producto frente a las alternativas de importación.

Ramsés y Moisés se mostraban tajantes al hablar de la percepción que el público general tiene sobre su oficio. Sienten que la sociedad vive desconectada de la realidad del campo. «Nadie sabe ni tiene idea del proceso que hay que pasar para que esto esté expuesto en cajas para su venta. El trabajo que ha dado, el sacrificio, las horas, los calores, las mojadas», subrayaban.

A pesar de su juventud y de venir de una familia con tradición agrícola, la visión de futuro es pesimista. «Las condiciones no son las idóneas para que el sector siga adelante. Yo seré el último que se dedique a la agricultura. Yo no quiero esto para mis hijos porque es un sector muy inestable», decían. Pero no todo son trabas. Los agricultores destacaban que el sector de la hostelería y la restauración local está respondiendo positivamente a la papa del país. Aunque el producto local pueda resultar algo más caro, los establecimientos buscan la calidad que demandan los clientes, incluidos los turistas.

Cajas de 10 y 20 kilos

Las personas consumidoras de producto local son los que le dan sentido a este tipo de eventos agroalimentarios que suponen una importante ayuda para el sector primario de la isla. Las papas de calidad, recogidas uno o días antes de llevarlas a esta feria y el precio sin intermediarios, hizo que la gente tirara de cajas de 10 o de 20 kilos en función del consumo de cada hogar.

Ángel Suárez se llevó 200 kilos de papa de San Mateo para repartirlos entre su familia.

Ángel Suárez se llevó 200 kilos de papa de San Mateo para repartirlos entre su familia. / ANDRES CRUZ

Ángel Suárez llegó desde Carrizal buscando estas papas recién cogidas. Avisó a su entorno que subía a la Feria de la Papa de San Mateo y se llevó en la carretilla por encargo 200 kilos repartidos en 10 cajas para compartir entre tres familias. Para la compra eligió la finca La Atravesada, de la zona de Utiaca. «Merece la pena venir porque es una gran ayuda para los agricultores», aseguraba, a la vez que se quejaba de que todavía hay personas en Canarias que no son conscientes de la importancia del sector primario para la economía de la isla.

Homenajes y enyesques

Wilfredo, un joven musculoso, llevaba en sus brazos 30 kilos para su casa sin que se le notara el apuro del peso que portaba. Vino de Telde y explicaba que con lo comprado tenía para «tres semanas o más». El joven, que ya conoce la calidad del producto porque confesó que tenía familia en la Vega, también destacó el precio al que había comprado el kilo. «Nosotros ganamos porque se lo compramos directamente a ellos y ellos a la vez también ganan al no tener la figura del intermediario, que muchas veces les hace malvender su cosecha», señalaba.

La I Feria de la Papa de San Mateo, que estuvo ambientada por la Parranda de Global, también incluyó un homenaje a dos agricultores y ganaderos vegueros, Juan Déniz Déniz y María Dolores Santana Vega. Los galardonados, que solo pudo estar María Dolores, fueron presentados como «personas que pertenecen a una generación que convirtió el esfuerzo cotidiano en una forma de construir futuro para sus familias y para todo el municipio». El mismo acto sirvió para reconocer la labor de los agricultores y ganaderos de San Mateo, «familias que hicieron del trabajo su mayor patrimonio, la dignidad de quienes nunca esperaron reconocimientos y la generosidad de que con su ejemplo contribuyen a mantener vivas nuestras tradiciones».

Tampoco faltó un enyesque. Las papas arrugadas con mojo y pata de cochino asada, que nunca falla, alimentó a una cola de gente que se organizó pacientemente bajo la solajera reinante.

Las Fiestas del Agricultor de la Vega de San Mateo continúan hoy. A partir de las 11.00 horas, la plaza de Los Gorriones acoge una exhibición de trasquilada de lana y ordeño de vacas y ovejas.

El programa continúa a las 11.30 horas con el recorrido de la agrupación folclórica Los Indianos de Las Lagunetas por el mercado agrícola, que abre al público en horario de 8.00 a 14.30 horas; la degustación de productos de la tierra por los pasillos del propio mercado, a las 12.00 horas, y cierra la jornada una exhibición de trilla con caballos, a las 12.30 horas, en la trasera del polideportivo municipal.

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