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La playa de Güiguí, el rincón de Gran Canaria que sigue al margen de las aglomeraciones y de los hoteles

La ausencia de servicios turísticos y la naturaleza imponen la calma en esta remota playa del oeste de la Isla

Playa de Güigüí, en el oeste de Gran Canaria.

Playa de Güigüí, en el oeste de Gran Canaria. / LP/DLP

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En Gran Canaria todavía existen rincones capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien la isla. Uno de ellos es la playa de Güigüí, un enclave aislado del oeste grancanario que mantiene intacto buena parte de su carácter salvaje.

No es una playa a la que se llegue por casualidad. No hay carretera directa, ni paseo marítimo, ni hoteles alrededor. Para pisar su arena oscura hay que caminar durante horas por un sendero de montaña o llegar en barco, siempre que el estado del mar lo permita.

Esa dificultad de acceso ha sido precisamente una de las claves de su conservación. Mientras otras zonas de la costa canaria han crecido al ritmo del turismo, Güigüí ha permanecido al margen de las grandes urbanizaciones y de los servicios habituales de las playas más concurridas.

Una playa de arena oscura entre acantilados y barrancos

Situada en el municipio de La Aldea de San Nicolás, Güigüí forma parte del macizo occidental de Gran Canaria. Su entorno está marcado por grandes acantilados, barrancos y un litoral de aspecto volcánico que refuerza la sensación de aislamiento.

La playa destaca por su arena oscura y por un paisaje sin apenas intervención humana. No hay chiringuitos, restaurantes ni complejos turísticos. Solo el océano, las paredes rocosas y una calma que cada vez resulta más difícil encontrar en destinos costeros tan conocidos como Canarias.

Por eso, más que una playa convencional, Güigüí es una experiencia. Llegar hasta allí implica desconectar del ritmo urbano y adentrarse en una zona donde la naturaleza sigue siendo la protagonista absoluta.

Cómo llegar a la playa de Güigüí

La forma más habitual de acceder a Güigüí es a pie desde Tasartico, una pequeña localidad del oeste de Gran Canaria. Desde allí parte un sendero que atraviesa el macizo montañoso antes de descender hacia la costa.

La ruta puede durar alrededor de dos horas y media solo de ida, dependiendo del ritmo, del calor y del estado del camino. Por eso conviene ir bien preparado, llevar agua suficiente, protección solar, calzado adecuado y evitar las horas centrales del día, especialmente en los meses de verano.

La otra opción es llegar por mar desde puntos de la costa como Tasarte, La Aldea, Puerto Rico o Puerto de Mogán, aunque esta alternativa depende siempre de las condiciones marítimas y de las salidas autorizadas.

Una playa virgen distinta al resto del litoral grancanario

Güigüí no es la playa más cómoda ni la más accesible de la isla, pero ahí reside buena parte de su encanto. Su aislamiento ha permitido que conserve una imagen muy distinta a la de otros puntos turísticos del litoral grancanario.

Quien llega hasta ella encuentra un paisaje limpio de urbanizaciones, rodeado de acantilados y abierto al Atlántico. Un lugar perfecto para quienes buscan naturaleza, silencio y la sensación de estar en una playa que todavía conserva el aspecto de la costa canaria de hace décadas.

En una isla conocida por sus grandes arenales y sus zonas turísticas, Güigüí sigue siendo uno de esos refugios naturales que recuerdan que Gran Canaria también guarda una cara más salvaje, remota y difícil de olvidar.

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