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La reforma del Estadio de Gran Canaria queda desierta por un presupuesto «inviable» y unos plazos que ahuyentan a las constructoras

El sector asegura que el coste real de la obra supera los 200 millones de euros frente a los 174 millones iniciales y advierte de que el retraso puede complicar la candidatura de Gran Canaria al Mundial 2030

Así será el nuevo estadio de Gran Canaria

La Provincia

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Elena Montesdeoca

Elena Montesdeoca

Las Palmas de Gran Canaria

Plazos de ejecución muy ajustados, materiales «carísimos» y un presupuesto que se sitúa un 40% por debajo del precio de mercado. Estos son algunos de los motivos que han llevado a que la licitación impulsada por el Instituto Insular de Deportes para reformar el Estadio de Gran Canaria de cara al Mundial de 2030 haya quedado desierta, sin que una sola empresa internacional se haya interesado. Y es que con las características técnicas con las que salió a concurso el proyecto de La Nube, el presupuesto real supera los 200 millones de euros, muy por encima de los 174 millones de la licitación, ya que, según señalan empresas que estaban interesadas en presentarse al concurso, el pliego es «inviable». La falta de interés supone un duro golpe para un Cabildo que tiene en este estadio uno de sus proyectos estrella.

La reforma prevista para el Estadio de Gran Canaria contempla una transformación integral del recinto para convertirlo en un estadio más moderno, accesible y adaptado a las exigencias de la FIFA. El proyecto, denominado La Nube y diseñado por L35 Arquitectos, prevé ampliar el aforo hasta superar los 40.000 espectadores, con una capacidad máxima de 44.484 asistentes en partidos de LaLiga, además de acercar las gradas norte y sur al terreno de juego para mejorar la experiencia de los aficionados. La actuación incluye también una nueva cubierta y una envolvente exterior translúcida, mejoras en las zonas de circulación, accesibilidad universal y espacios comerciales.

El tiempo sigue corriendo

Mientras tanto, con un proyecto sobre la mesa pero sin ninguna empresa dispuesta a ejecutarlo, los plazos siguen corriendo. Y no se trata de una cuestión baladí: la obra del estadio debe estar finalizada un año antes del Mundial, es decir, en 2029. De no ser así, la candidatura de Gran Canaria podría correr el riesgo de caerse, lo que supondría para la Isla perder una oportunidad de oro para acoger un evento de esta envergadura y todo el impacto económico, turístico y deportivo que ello conlleva.

El plazo para concurrir al concurso se abrió el miércoles 3 de junio y finalizó este martes 7 de julio a las 12.00 horas

La falta de interés por parte de las empresas constructoras en modernizar el estadio ha supuesto un doble jarro de agua fría, tanto para los empresarios, porque con un presupuesto tan ajustado de 174 millones no les resulta rentable ejecutar la obra, como para el Instituto Insular de Deportes, un organismo que se ha encontrado con una obra que sobrepasa con creces el nivel de control y la experiencia con la que habitualmente maneja obras mucho más pequeñas en volumen y en presupuesto, ya que no es frecuente que afronte proyectos de esta envergadura, que normalmente suelen acometer administraciones superiores.

Simulación del futuro Estadio de Gran Canaria.

Simulación del futuro Estadio de Gran Canaria. / LP/DLP

Nuevos plazos

El plazo para concurrir a la licitación se abrió el miércoles 3 de junio y finalizó este martes 7 de julio a las 12.00 horas, pero el desinterés por parte de las empresas constructoras implica ahora que tenga que reiniciarse el procedimiento y los plazos administrativos, con lo que inicialmente se retrasa aún más el calendario previsto. A partir de ahora se abre un nuevo escenario: el Instituto Insular de Deportes repetirá el procedimiento por la vía de urgencia y hará las modificaciones presupuestarias necesarias antes de volver a licitar los trabajos, un plazo que se podría extender hasta octubre, lo que supondría un retraso de cuatro meses más para empezar la reforma del estadio.

Motivos por el que no se presentan al concurso

Según afirman representantes del sector de la construcción, son varios los motivos que han llevado a las empresas a no presentarse a unos trabajos que, en un primer momento, consideran «inviables» en los términos recogidos en los pliegos actuales de la licitación. Además de los ajustados plazos de ejecución y de la presión del calendario, uno de los principales obstáculos se encuentra en el coste de los materiales previstos para la cubierta que envolverá el estadio, la actuación más ambiciosa del proyecto y que están valorados en la mitad del presupuesto total.

«Hay un problema serio con los precios, y es que la estructura metálica que bordea el estadio es muy cara», subrayan profesionales del sector de la construcción, quienes aseguran haber mantenido un contacto fluido en todo momento con el Cabildo de Gran Canaria. Según explican, ya trasladaron desde un primer momento a los representantes del Ejecutivo insular que «era complicado» ejecutar unos trabajos en esas condiciones.

«No es que las empresas fuésemos a ganar poco dinero con la ejecución de estas obras; es que no íbamos a ganar nada»

Es más, según insisten, el precio real de ejecución de los trabajos sería «un 40% más caro» que el presupuesto recogido en la licitación, lo que elevaría el coste real de la reforma muy por encima de la cifra prevista inicialmente, superando los 200 millones de euros. «No es que las empresas fuésemos a ganar poco dinero con la ejecución de estas obras; es que no íbamos a ganar nada. Es más, con este presupuesto íbamos a tener que financiar parte de los trabajos», recalcan los representantes empresariales.

Simulación del futuro Estadio de Gran Canaria.

Simulación del futuro Estadio de Gran Canaria. / LP/DLP

Parón en las obras cada 15 días

Esta estructura no solo tendrá una función estética, sino que también está concebida como una infraestructura tecnológica y arquitectónica que contribuirá al comportamiento climático y acústico del estadio, al proteger a los espectadores ante la meteorología y albergar buena parte de las instalaciones técnicas del recinto.

A ello se suma que los operarios deberán paralizar la ejecución de las obras cada 15 días, ya que el estadio seguirá acogiendo partidos durante el desarrollo de los trabajos. Esta circunstancia reducirá los días efectivos de obra y añadirá una dificultad más a un calendario ya de por sí muy ajustado. «Esto significa que hay que tener una organización y una planificación que requiere de profesionales muy experimentados, con muchos turnos de trabajo», recalcan.

Penalización del 50% del precio total

Además, en caso de que la empresa adjudicataria no completase las distintas fases de la reforma en los plazos exigidos, se enfrentaría a una penalización equivalente al 50% del precio total de la obra. «Damos fe de que tanto las empresas nacionales radicadas en Canarias como las propias de las Islas han intentado por todos los medios unirse y buscar fórmulas para no dejar desierta esta obra, pero desde el punto de vista económico era imposible», señalan empresarios de la construcción.

Antes de que el Instituto Insular de Deportes publicara las bases para la licitación del proyecto, los propios empresarios pensaban que serían «muchísimas» las empresas interesadas en presentarse para ejecutar la reforma del Estadio de Gran Canaria, ya que se trata de una obra de gran calibre y, probablemente, una de las actuaciones más importantes que se desarrollarán en la Isla durante los próximos años.

No obstante, aunque ahora se revisen los pliegos y se modifiquen las condiciones económicas, hay un problema que difícilmente podrá solucionarse: los plazos. «El Cabildo de Gran Canaria se va a encontrar otra vez con un gran problema, y es el del margen temporal. Si ahora hay que licitar de nuevo, se va a consumir parte del plazo disponible, y eso habrá que tenerlo en cuenta», advierten desde el sector.

El Cabildo de Gran Canaria estudia qué modificaciones hacer antes de volver a licitar los trabajos

Es más, este hecho podría seguir frenando la llegada de empresas nacionales e internacionales en una futura licitación. «Ha habido empresas de fuera de Canarias y de España, con experiencia en otras partes del mundo en la ejecución de este tipo de estadios. Es muy raro que ni una sola empresa se haya presentado a este concurso, y eso no se explica porque el beneficio fuese menor, sino por los plazos, las condiciones y los requisitos recogidos en los pliegos», señalan fuentes del sector.

El Cabildo estudia qué hacer

Mientras tanto, desde el Cabildo de Gran Canaria recalcan que están «estudiando» las diferentes vías que pueden llevar a cabo para volver a licitar los trabajos y hacer que los pliegos técnicos sean más atractivos, de forma que tanto empresas nacionales como internacionales concurran a la segunda licitación. Aunque aún no han dado detalles sobre qué cuestiones van a modificar, sí tienen claro que algunos de los cambios recaerán en los aspectos económicos de la licitación. «Habrá que aumentar el presupuesto, eso seguro», recalcan fuentes del Ejecutivo insular.

Con esta posible modificación presupuestaria por parte del Instituto Insular de Deportes sobre la mesa, los empresarios esperan ahora que se agilicen los trámites lo máximo posible para no perjudicar aún más a las empresas interesadas en presentarse al concurso. Según advierten, si finalmente se cumplen los 10 meses previstos para volver a licitar las obras por segunda vez, será «muy complicado» que se presenten ofertas. «Todo va a depender de la voluntad, la agilidad y la prioridad que se le dé al procedimiento, pero para modificar la parte económica no haría falta tanto tiempo», rematan las empresarios interesados.

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