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Pablo Navarro, miembro de la Junta Directiva del Colegio de Dentistas de Las Palmas: «Más del 90% de los casos de cáncer oral están relacionados con el tabaco»

La institución concluye su campaña anual de prevención y detección precoz del cáncer oral en la provincia con 230 exámenes, que permitieron identificar alteraciones de la mucosa en tres de cada diez personas

El dentista Pablo Navarro.

El dentista Pablo Navarro. / LP/DLP

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Las Palmas de Gran Canaria

La campaña anual de prevención del Colegio Oficial de Dentistas de Las Palmas concluyó con 230 revisiones en la provincia. ¿Qué balance hacen de esta edición?

El balance es muy positivo, tanto por el número de personas que acudió como por el interés que mostraron quienes se acercaron al punto de información. Todo ello pone de manifiesto la utilidad de este tipo de iniciativas para identificar de forma precoz lesiones que, en muchas ocasiones, pasan desapercibidas y deben ser valoradas por un dentista. De las 230 revisiones realizadas, aproximadamente un 20% de los ciudadanos explorados presentaba lesiones de riesgo, como liquen plano, leucoplasias y, sobre todo, queilitis actínica en el labio. Son lesiones que, como mínimo, requieren un seguimiento clínico periódico. Además, un 15% padecía lesiones benignas, como fibromas, papilomas orales o úlceras traumáticas.

¿Qué fue lo que más les llamó la atención?

El dato más relevante es que se detectó una sospecha clínica compatible con cáncer oral. Aunque está pendiente de confirmación mediante biopsia, la persona fue derivada de forma inmediata al hospital para su valoración. Las exploraciones también permitieron identificar otros problemas frecuentes de salud bucodental, como enfermedad periodontal, caries o necesidades de rehabilitación protésica. En definitiva, los resultados de esta campaña demuestran que existen muchas alteraciones de la mucosa oral que pasan desapercibidas para los pacientes y que una simple revisión dental periódica constituye una herramienta muy eficaz para su detección precoz.

Además, en tres de cada diez personas se detectaron alteraciones de la mucosa oral. ¿Cómo debe interpretarse este dato?

No hay que ser alarmistas, sino preventivos. Lo importante es insistir en la necesidad de acudir al dentista de forma periódica, al menos una vez al año o cada seis meses, según las necesidades de cada paciente. También recomendamos que los ciudadanos, especialmente a partir de los 40 años, se autoexploren frente al espejo para revisar labios, lengua, mejillas y paladar, y comprobar si aparece alguna lesión o cambio de coloración que llame la atención.

Desde la institución insisten en que estos resultados no reflejan la prevalencia real del cáncer oral en la población. ¿Por qué es importante hacer esa precisión?

Porque el número de revisiones realizadas no es estadísticamente representativo del conjunto de la población. No obstante, este tipo de campañas contribuyen a diagnosticar de forma precoz lesiones que, de otro modo, podrían pasar desapercibidas. El cáncer oral y el cáncer de faringe constituyen desde hace años un problema creciente en muchas partes del mundo y, según la zona geográfica, se encuentran entre los diez tipos de neoplasias más frecuentes. Hay datos que reflejan la importancia de esta enfermedad. En 2024 fallecieron aproximadamente 2.500 personas en España por cáncer oral y, según las previsiones de la Sociedad Española de Oncología Médica, para 2026 se diagnosticarán más de 8.000 nuevos casos de cáncer de la cavidad oral y la faringe. El principal problema es que estos tumores pueden evolucionar durante meses sin provocar dolor ni síntomas evidentes. De ahí la importancia del diagnóstico precoz. Hay que tener en cuenta que, un cáncer oral se detecta en fases iniciales, la tasa de supervivencia puede superar el 90%.

«Estos tumores pueden evolucionar durante meses sin provocar dolor ni síntomas evidentes»

En la jornada celebrada en Gran Canaria se identificaron 28 trastornos orales potencialmente malignos. ¿Qué significa exactamente este concepto?

Son alteraciones de los tejidos de la cavidad oral que presentan un mayor riesgo de transformarse en un cáncer en comparación con un tejido sano. Eso no significa que una persona con una lesión de este tipo vaya a desarrollarlo, sino que tiene más probabilidades. Por eso es fundamental que cualquier lesión potencialmente maligna sea valorada por un dentista y que se mantenga un seguimiento clínico.

La queilitis actínica fue la lesión de riesgo más frecuente en la Isla, con 24 casos. ¿En qué consiste y por qué preocupa especialmente en Canarias?

Sin duda, es un dato especialmente llamativo porque esos 24 casos se diagnosticaron solo en Gran Canaria, aunque también fue la lesión de riesgo más frecuente en Fuerteventura y Lanzarote. La queilitis actínica forma parte de las lesiones orales potencialmente malignas y afecta principalmente al labio inferior. Su causa principal es la exposición crónica al sol. Se produce un efecto acumulativo de la radiación ultravioleta que acaba favoreciendo la aparición de esta lesión. En sus primeras fases suele manifestarse con sequedad y una ligera descamación del labio. Ahora bien, si no se trata, puede evolucionar hacia úlceras que no cicatrizan y, finalmente, derivar en un carcinoma epidermoide. En Canarias preocupa especialmente porque es uno de los territorios de España con mayor exposición solar durante prácticamente todo el año.

¿Cree que todavía existe un gran desconocimiento entre la población sobre la necesidad de proteger también los labios frente al sol?

Sí, absolutamente. De hecho, la queilitis actínica fue el hallazgo más frecuente durante las campañas realizadas en junio y a más de la mitad de los pacientes revisados se les recomendó utilizar un protector labial con un factor de protección de, al menos, el 30. Lo llamativo es que la mayoría reconocía no haber utilizado nunca protección solar específica para los labios. Existe una concienciación cada vez mayor sobre la importancia de proteger la piel, pero no ocurre lo mismo con los labios.

El cáncer oral puede ser silencioso en sus fases iniciales. ¿Qué señales de alerta deberían ser motivo de consulta?

Hay varios signos de alerta que no implican necesariamente la presencia de un cáncer, pero que sí deben ser valorados por un dentista. Entre ellos, destacan las aftas o llagas que no cicatrizan en unos diez o doce días, las manchas blancas o rojas persistentes en la mucosa oral, los bultos en la boca o el cuello, el dolor o la dificultad para tragar sin causa aparente y los cambios repentinos en el ajuste de una prótesis removible. También conviene prestar atención a la movilidad dental sin causa aparente, al dolor persistente de oído y a la pérdida de peso importante en poco tiempo. En resumen, cualquier lesión de la cavidad oral que no desaparezca en un plazo de unos 15 días tras eliminar la posible causa que la originó debe ser valorada por un dentista.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?

La edad es uno de ellos. A partir de los 40 años aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad, aunque cada vez estamos viendo más casos en pacientes más jóvenes. No obstante, el principal factor de riesgo sigue siendo el tabaco. Actualmente, sabemos que más del 90% de los casos de cáncer oral están relacionados con su consumo. Además, los fumadores intensos pueden llegar a multiplicar por siete el riesgo de desarrollar la patología. Esto también afecta a los usuarios de cigarrillos electrónicos y de dispositivos de vapeo. Otro factor importante es el consumo excesivo de alcohol. Más de un tercio de los casos de cáncer oral están relacionados con él y, cuando se combina con el tabaco, el riesgo aumenta de forma considerable debido al efecto multiplicador de ambos. También hay que tener en cuenta el virus del papiloma humano, especialmente determinadas variantes de transmisión sexual que se han relacionado con un incremento de algunos cánceres orales y orofaríngeos, sobre todo entre personas jóvenes. Asimismo, en Canarias cobra especial importancia la exposición prolongada al sol sin protección. Otro factor es la enfermedad periodontal, la inflamación crónica y determinadas bacterias que favorecen un entorno biológico que facilita su aparición. En el Archipiélago, más de la mitad de los mayores de 30 años presenta sangrado de encías y más del 10% de los mayores de 65 años tiene movilidad dental, que son dos indicadores de enfermedad periodontal. Al listado se suman la higiene bucodental deficiente, las prótesis mal ajustadas o una alimentación pobre en frutas y verduras.

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