Teror
Teror rompe su récord histórico con un bocadillo de 670 metros
Miles de personas acuden a una degustación que emplea 1265 barras de pan y 490 kilos de chorizo

José Pérez Curbelo
Miles de personas recorrieron las calles de Teror con un bocadillo de chorizo en una mano y un vaso de Clipper en la otra. Las colas que se produjeron para poder entrar al pueblo fueron luego reproducidas en la plaza de Sintes, que se llenó de locales y visitantes que esperaron su turno para disfrutar de una degustación de récord en la I Feria del Chorizo. En el año 2022, la localidad ya preparó un gigantesco "tentempié" de medio kilómetro. Durante la mañana de este sábado, más de 50 voluntarios aunaron fuerzas desde las 5:00 horas para superar con creces la hazaña lograda hace 4 años y empezar a elaborar el bocadillo más grande de su historia, con una longitud de 670 metros.
El bochorno que acompañó a la jornada no impidió que los curiosos se aglutinasen en las inmediaciones de la plaza desde temprano para ser testigos de la proeza terorense. Para la preparación del monumental bocadillo se utilizaron más de 1265 barras de pan y 490 kilos de chorizo de las marcas Terorero y Las Nueces. A las 10:00 horas los voluntarios comenzaron a cortar el alimento y media hora después comenzó el reparto gratuito entre los miles de asistentes que esperaban hambrientos para poder catar este típico manjar que se ha convertido en el buque insignia de la localidad. Las 10.120 unidades repartidas entre decenas de mesas, a penas duraron una hora y 45 minutos, pues a las 12:15 horas se hizo entrega del último bocadillo.

Unai Suárez y Mónica Martín, que se desplazaron desde Arucas para vivir una jornada "histórica". / LP/DLP
Entre el medio centenar de voluntarios había personas de todas las edades y municipios. Adonis Sosa, veinteañero oriundo de El Valle de los Nueve, en Telde, no dudó en venir a "echar una mano" cuando su hermano le propuso participar. El teldense confiesa que no pudo estar desde las 5:00 horas como el resto de sus compañeros por "problemas de agenda", pero llegó "un par de horas más tarde" para "ponerse manos a la obra". La persona más joven que acudió a la plaza de Sintes para prestar su ayuda fue Melinda Marrero, que a sus 10 años de edad mostró un gran interés en formar parte de este legendario acontecimiento.
Además de los cientos de vecinos, a la cita acudieron multitud de visitantes como Unai Suárez y Mónica Martín, que se desplazaron desde Arucas para vivir una jornada "histórica". Moviéndose al ritmo que brindó la parranda de Teror, Unai aseguró que este bocadillo es una de sus "comidas favoritas desde chico" y aclaró que es fundamental acompañarlo con un refresco "para no añurgarse". Los aruquenses afirmaron que cuando vieron el plato quedaron "asombrados" con el tamaño del alimento y, una vez saciados, se dispusieron a recorrer los múltiples puestos de artesanía ubicados en la calle Manuel Henríquez. Mónica destacó que no podían haber disfrutado de "un desayuno más canario que este".

Cientos de personas durante la I Feria del Chorizo en Teror. / J.PEREZ CURBELO
Mientras algunos daban buena cuenta de los 670 metros de chorizo, decenas de curiosos fueron testigos de una boda que se estaba celebrando al mismo tiempo en la Basílica de Nuestra Señora del Pino. Entre los asistentes no solo había amantes del producto. Víctor Arrocha, vecino del pueblo, confesó que nunca ha sido "muy fan" del icónico alimento de su localidad, pero no dudó en bajar con sus dos nietas para que pudieran deleitarse con las delicias locales. "A ellas les encanta. Aunque a mí no me guste, sí que agradezco que se hagan este tipo de eventos que dan visibilidad a Teror e incentivan que se consuma en los establecimientos porque atrae a un montón de público", explicó.
Víctor tuvo el privilegio de tener este acontecimiento a un paso de su casa, pero no todos los visitantes estaban en su misma posición. Yolanda Luque, natural de Vecindario, se despertó a primera hora de la mañana, se puso ropa de deporte e inició una kilométrica ruta en bicicleta junto a su pareja hasta llegar al lugar que acogió el récord. La ciclista señaló que "quería hacer un recorrido largo este fin de semana" y al enterarse de lo que iba a suceder en Teror, tuvo claro el destino. Yolanda aseguró que "el bocadillo es la recompensa después de un día agotador" y afirmó que, tras una mañana de ejercicio, se dedicaría a "dar una vuelta por el pueblo y descansar".

La ciclista Yolanda Luque con su bicicleta tras haberse comido su bocadillo de chorizo. / LP/DLP
Sorteo de premios
Durante el evento, financiado por Gran Canaria Me Gusta y el Cabildo de Gran Canaria, la empresa organizadora, Aseteror, repartió papeletas para un sorteo que cuyos premios eran cupones de 20 euros para gastar en distintos comercios del pueblo. Entre las personas que probaron suerte se encontraba Ainhoa González, que aterrizó a las 9:00 horas en Gran Canaria después de haber cogido un vuelo desde Logroño. La riojana afirmó que lo primero que hizo al bajar del avión fue venir a por su bocadillo de chorizo. «Mi amigo Miguel me vino a recoger al aeropuerto, dejamos las maletas en su casa y cogimos la guagua porque no me quería perder este evento que ya tenía fichado por redes sociales».
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