Ingenio
Ingenio da la bienvenida a siete culturas con el folclore como único lenguaje
Ingenio da la bienvenida a distintas agrupaciones folclóricas de Taiwán, Grecia, Bulgaria, Costa de Marfil, Puerto Rico, Armenia y Málaga que participan en la 31º edición del Festival Internacional de Folclore de Ingenio

La Provincia
De todos los rincones habidos en el mundo, Ingenio ha demostrado ser el único lugar capaz de lograr que representantes de las culturas de Taiwán, Grecia, Bulgaria, Costa de Marfil, Puerto Rico, Armenia y España, además de la canaria, se reúnan para fusionarse a través de un mismo lenguaje universal: la música y la danza. Este miércoles el municipio ha dado la bienvenida con los brazos abiertos a las agrupaciones folclóricas de estos siete países, que participan en la 31ª edición del Festival Internacional de Folclore de Ingenio ‘Muestra Solidaria de los Pueblos’, organizado por la Asociación Cultural Coros y Danzas.
Por las calles del municipio desfilaron ostentosos tocados con plumas de aves orientales, bolsos con flecos fluorescentes, pulseras con cascabeles, velos con destellos dorados, pavas jíbaras, extensos collares con cuentas de color bermellón y minuciosos bordados dorados.
Folclore como identidad
Pero para lucir hay que sufrir: algunos invitados, como Lionella Sargsyan, procedente de Armenia, pasaron un día y medio en varios aviones para poder asistir a esta cita internacional. Para la vuelta a su país natal tardará más de dos días, pero junto con sus compañeros de la agrupación Danza Husher, fundada en 1992 en Abovyan, está convencida de que la experiencia habrá valido la pena.
Para Sargsyan, el folclore significa la “representación de la identidad”, que, según defiende, en su país se caracteriza por la “fuerza” y la “belleza” de sus mujeres y la capacidad de sus hombres para “luchar hasta el final”. Su tradición se distingue por el Yarkhushta o el Kochar, una danza con origen guerrero que hoy en día se ha convertido en un baile colectivo que no puede faltar en las celebraciones armenias.

Lionella Sargsyan entrega presentes a la corporación municipal de Ingenio. / LP/DLP
Además, su música está pensada para “tocar el corazón” de quien la escuche, a través de instrumentos de viento y cuerda tan singulares como el duduk, una flauta hecha de madera de albaricoquero, el dhol, un tambor de doble parche, y el shvi. El director musical del grupo, Edgar Avetisyan, es también el responsable del diseño del taraz que luce Sargsyan, un vestido tradicional de terciopelo inspirado en la vestimenta de las armenias pudientes del siglo XVIII.
De forma similar, Iwal y los miembros de su agrupación Kuo-Shin Chuang Pangcah salieron desde Taiwán hasta Dubái para volar hasta Madrid y desde ahí hasta Gran Canaria: casi nada. Su país cuenta con 16 tribus indígenas y ellos pertenecen a los Amis, el pueblo aborigen más numeroso de Taiwán, ubicado en Shin-chen, en el condado de Hualien.
Un bolso como excusa para tener una cita a ciegas
Su vestimenta tradicional expresa el “entusiasmo” de su pueblo, de ahí que sea tan colorida, explica Iwal. Pero hay un elemento de la indumentaria que acapara todas las miradas: el bolso. No es un complemento cualquiera, ya que de él depende incluso el futuro de la tribu. Durante las fiestas de la cosecha de verano tiene lugar un ritual de cortejo en el que los hombres bailan para las mujeres con el bolso colgado.

Iwal y su compañero visten la ropa tradicional de la tribu Amis. / LP/DLP
Cuando termina la danza llega el momento de la verdad: el candidato deja el bolso en el suelo y, si alguna mujer ha quedado prendada, introduce en él un objeto personal que la identifique. Al finalizar la cosecha, el hombre abre el bolso y descubre quién ha decidido darle una oportunidad. Todas estas curiosidades de la cultura asiática son las que Iwal y su grupo quieren transmitir en el festival a través de los movimientos de la danza y los sonidos de la música.
Bad Bunny no es el único con sazón
Sin duda, la sazón del evento lo pondrán los boricuas del grupo Gíbaro; que no Jíbaro. Los puertorriqueños Eric González y Carlos Morales, directores de esta agrupación, recalcan que el nombre no se escribe con “j”, como algunos se han empeñado, pues su origen está en el libro El Gíbaro, escrito por Manuel Alonso, que narra la historia de los campesinos de la isla caribeña.
Tras su llegada a Gran Canaria, Eric González se siente “como en casa”, y no solo se debe a que sus bisabuelos eran canarios que emigraron a Puerto Rico, sino porque, asegura, la gente es igual de hospitalaria y comparte muchas expresiones con Latinoamérica. Su actuación en Ingenio será un compendio musical que abarcará desde sus raíces indígenas taínas hasta el folclore afroantillano y la música española. “Nuestra cultura va de la A a la Z. Somos una mezcla”, aclara González. De esa fusión de identidades, además de la salsa y la bomba, nace la plena, un género autóctono de Puerto Rico surgido en la ciudad de Ponce con el mismo espíritu que un periódico: contar los acontecimientos recientes del lugar, pero con más ritmo y sabor.

Grupo 'Gíbaro' de Puerto Rico. / LP/DLP
Aunque apareció a finales del siglo XIX, hoy está más presente que nunca en la isla. “Si hay una huelga, eso es a son de plena”, cuenta con humor Carlos Morales, para quien el folclore significa la “piedra angular” de su pueblo. Ambos creen que el espíritu de su folclore resuena hoy en el mundo entero gracias a artistas como Bad Bunny. Pero el mérito no es solo del conejo malo, sino también de su agrupación Gíbaro, que con 53 años de trayectoria sigue plantando bandera allá por donde va.
El idioma que no necesita traductor
En esta misma tarea el resto de agrupaciones tampoco se quedan atrás. Costa de Marfil llega de la mano de la Compañía Artística Mien-Moh, especializada en la música de balafón y la danza Zaouli. Desde Grecia llega la Asociación Cultural de la Tradición Griega Alonaki, que mostrarán al público danzas milenarias como el sirtaki y el hasapiko. Bulgaria, por su parte, envía al conjunto Razvitie que sobre el escenario lucirán la nosia, su traje vistoso típico, y que interpretarán cantos al compás de instrumentos como la gajda y el tupan.
Siete países que, a pesar de las diferencias del idioma, todos acaban moviendo el pie al mismo compás. En Ingenio ha quedado claro que da igual si el ritmo lo marca un duduk armenio, un tupan búlgaro o un tambor Doum marfileño, porque la música y la danza siguen siendo el único idioma que no necesita traductor.
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