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Parece Río de Janeiro, pero está en Gran Canaria: así es el Cristo que te abraza desde lo alto de la isla y se parece al de Brasil

Un mirador con vistas al Roque Nublo, Bentayga y una estatua que parece sacada de otro país

Corazón de Jesús

Corazón de Jesús / Artenara

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Johanna Betancor Galindo

Johanna Betancor Galindo

Las Palmas de Gran Canaria

A veces, el alma pide una cima, una pausa, una imagen que sirva de refugio. Quien ha subido al Mirador del Sagrado Corazón de Jesús en Artenara, lo sabe. Desde allí se ve el Roque Nublo y el Roque Bentayga recortados en el horizonte, la caldera de Tejeda extendiéndose como una alfombra volcánica, y una figura imponente, serena, con los brazos abiertos al mundo.

El tiktoker canario @jajangel_official lo resume con una frase que se ha vuelto viral: “Mi gente, esto no es Río de Janeiro, esto es Canarias”. Y es que la escena recuerda inevitablemente al Cristo Redentor de Brasil. Pero no, no estamos en Almada ni en el Corcovado. Estamos en la cima de la montaña de La Cilla, en el corazón de Gran Canaria.

Monumento entre el cielo y la fe

La estatua del Sagrado Corazón de Jesús fue inaugurada y bendecida en 1996. Se alza a más de 1.200 metros de altitud, y para llegar hasta ella hay que seguir una escalinata empedrada que parte junto al mirador de La Cilla, en Artenara. No es solo un punto panorámico, es un lugar de recogimiento, de símbolo y de memoria.

Como explica el tiktoker en su vídeo, la escultura está compuesta por tres elementos: un globo terráqueo, dos ángeles y la figura de Jesús con el corazón en el pecho. El mensaje que transmite es claro:

“Venid a mí todos aquellos que estéis cansados y agobiados”, dice el creador. “Es una estatua como de refugio para quienes pasan por una etapa difícil de su vida. Un sitio para encontrar apoyo y sentido”.

Una obra realista que habla al corazón

El autor de esta pieza monumental es el escultor grancanario José Luis Marrero, conocido por sus obras costumbristas, naturalistas y llenas de expresividad. Según el investigador Antonio Cerpa, sus esculturas “representan escenas realistas, de serena composición y dibujo cuidado, donde la figura humana es la gran protagonista”. Marrero trabajó el monumento con polvo de mármol y piedra, alcanzando una altura total de 8,5 metros (7 metros de figura más 1,5 metros de pedestal).

En su estilo no hay grandilocuencia innecesaria. Hay gesto contenido, simbolismo y escala humana. Una espiritualidad visual que no impone, sino que acompaña.

El lugar donde se levanta la escultura no fue elegido al azar. Desde la cima de la montaña de La Cilla, Artenara muestra su perfil más majestuoso. La caldera volcánica, el mar de nubes, la piedra tallada por los siglos. Desde allí se contempla todo Tejeda, y se siente el latido de la isla en estado puro.

“Desde aquí se ve el Roque Nublo, el Roque Bentayga y también es un sinónimo de fe, religión y simbolismo”, señala a la vez que incluso le llevó una pequeña ofrenda personal al monumento: “al corazón de Jesús que tanto me ha apoyado en mi vida”.

¿Una versión canaria del Cristo de Lisboa?

El parecido visual con el Cristo Redentor de Brasil es inevitable, aunque el monumento más cercano en términos estéticos es el Cristo Rei de Lisboa, situado en Almada. También elevado, también con los brazos extendidos hacia la ciudad. Y aunque el de Artenara es más modesto en dimensiones, la sensación que provoca es similar, la de estar protegido desde lo alto, rodeado de paisaje y silencio.

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