Tiempo en Gran Canaria
Los isleños y los turistas soportan el calor bajo la sombra y con chapuzones
El primer día con aviso por altas temperaturas del verano transcurre mitigado por el viento en Agüimes, uno de los municipios donde más golpea el sol en la época estival

Son las 12.30 en Agüimes y el termómetro coquetea con los 30 grados. La postal en el casco histórico del municipio va acorde al contexto del aviso amarillo por altas temperaturas que predijo la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet): los grupos de turistas descansan con bebidas refrescantes en las sillas de las cafeterías que rodean la emblemática iglesia, bajo las sombras que dejan los árboles y las casas; en manga corta o directamente con los brazos al descubierto, en cholas, con gafas de sol y sombreros o gorras, apenas se quejan del clima gracias, sobre todo, a la suave brisa que ameniza la estancia sobre el cemento.
"Nosotros venimos de una ciudad en la que llevamos cuatro alertas por ola de calor, esto es maravilloso. Aquí se puede estar perfectamente, incluso al sol", reconoce Mari Carmen, de Alicante (Comunidad Valenciana). Junto a su pareja y sus hijos, que juegan con sus cochecitos en la plaza del casco, pasa unos días de vacaciones en la isla alojada en Maspalomas (San Bartolomé de Tirajana).
«Venimos de una ciudad con 4 alertas por calor, esto es maravilloso», dice una turista alicantina
"A lo mejor quienes estáis acostumbrados a este tipo de clima, sí que no notáis que han subido las temperaturas, pero los que somos turistas estamos muy, muy, muy bien", subraya Mari Carmen, quien agrega como la guinda que "además, refresca por las noches".
Un día "suave"
Por su parte, los agüimenses, especialmente aquellos que están trabajando, se muestran muy acostumbrados y hasta hastiados de explicar cada año por las mismas fechas cómo soportan el calor cuando hace calor. “Ya podrían buscar otro tema, todos los años lo mismo”, dice sonriendo un camarero, que se niega a ofrecer de nuevo el mismo testimonio por enésima vez. Limpiando una mesa, con la gorra encajada en el totizo, Juan Carlos sí accede a relatar nuevamente su experiencia. "Aquí han hecho algún programa en el que se han puesto a freír un huevo en el suelo al calor", recuerda.

Turistas a la sombra se refrescan en una cafetería del centro de Agüimes. / José Pérez Curbelo
Pero este 29 de julio, asegura que es "un día suave" gracias "al viento". Además, echa la vista climatológica atrás para señalar que durante la temporada "el tiempo ha respetado", porque en otoño e invierno "hubo agüita" y frío, mientras que durante julio el sol ha sido bastante soportable. "Cuando hace mucho calor es muy chungo, se soporta bebiendo toda el agua que se pueda", indica.
Con gorra y agua
Precisamente descargando botellas y garrafas de agua, también con gorra, Santiago realiza el camino desde su camión a los establecimientos y las viviendas del municipio para hacer su reparto, que se concentra entre Agüimes e Ingenio. "Aquí hoy, mientras esté el aire, estamos bien. Aún se puede estar en la calle. El problema es cuando se va la brisa y hace calor", advierte.
En esos días de solajero que raja las piedras, Santiago explica que la única manera que tiene para soportarlo es refrescándose "un poco más" y acabando su turno alrededor de las 14.00, hora a partir de la cual, la tarea del repartidor de agua se vuelve titánica.

Santiago bebe agua en el municipio de Agüimes durante su jornada laboral. / José Pérez Curbelo
Entre los callejones del municipio, Jose, de acento catalán, sale momentáneamente de su vivienda para abrir su buzón. "Mi mujer y yo estamos bien en nuestra casa. Las paredes son de 80 centímetros, tenemos aire acondicionado, tenemos ventilador, no tenemos problemas", detalla, añadiendo que no ha tenido que encender aún ninguno de los aparatos.
Si la jornada se complica, la playa siempre es una opción: "A mi mujer le encanta", revela. Ambos jubilados, cuenta que uno de sus planes habituales es pasar un par de horas en algún arenal para luego comer en un restaurante. Pero de momento, se quedan en su casa, que "es cojonuda".
A la piscina
El viento que mantiene a raya el calor se va disipando al interior del municipio. En Temisas, el goteo de sudor hace signo de presencia pero para remediarlo, rodeado de una amplia arboleda, una piscina municipal se alza como alternativa a la playa. Dentro del agua, Cristina recoge a su hijo, que se tira una y otra vez con su flotador. "Es la primera vez que vengo, porque me equivoqué", reconoce, riendo.
Una vecina de Ingenio muestra su preocupación por el riesgo de incendios forestales en la Isla
De Las Palmas de Gran Canaria, su intención era llegar a la piscina municipal de Santa Lucía de Tirajana, "porque al chiquillo le gusta más la piscina y por cambiar"; pero tras una parada para tomar un cortado en el casco de Agüimes, le hablaron de Temisas, que estaba más cerca, y cambió su itinerario "La verdad es que me sorprendió, me gusta, es chiquitita y familiar", confiesa; además, "el calor no está tan agobiante, está bien para pasar el día. Yo digo: la piscina para ir el fin de semana, no; pero para ir entre semana, sí", sentencia.
Bajo la sombra de una pérgola y los árboles, Rubén, vecino de Santa Lucía de Tirajana, almuerza con su hijo. Repetidor de la piscina municipal de Temisas, considera que "está muy lograda, con los servicios muy limpios y bien acondicionados". Aunque desconocía que la Aemet había activado el aviso por altas temperaturas, defiende que el entorno ayuda a sobrellevar la jornada. "Aquí tampoco se nota tanto el calor, la arboleda da mucha sombra y se está muy bien", comenta.

La piscina municipal de Temisas, en Aguimes, este 29 de julio de 2026. / José Pérez Curbelo
Riesgo de incendios
Muy cerca, picoteando junto a familiares, Haridian, de Ingenio, tampoco ha cambiado sus planes por el episodio de calor. La escapada a Temisas estaba prevista desde hacía días y considera que el recinto ofrece una alternativa más tranquila que la playa. "Como en Temisas en ningún sitio", defiende. En su caso, la elección de este enclave responde a dos razonamientos claros: "Huimos de la arena" y "esto es mucho más tranquilo", pero no esconde que echa en falta una piscina también en su municipio.
Ante las jornadas de altas temperaturas venideras en la Isla, Haridian muestra su preocupación por el riesgo de incendios forestales, sobre todo, ante la propagación del fuego en Madrid y Ávila, que ha afectado a más de 70.000 hectáreas. "Estábamos hablando de lo seco que está todo y cruzamos los dedos para que aquí no pase nada. En esta tierra puede prenderse fuego en cualquier momento y no podemos bajar la guardia", concluye.
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