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CULTURE & BUSINESS PRIDE

Tazarte, Shaniis, Luisito Flowers y Junior Healy desbordan Vegueta

Casi un millar de personas acudió al encuentro de Culture & Business Pride con Tazarte, Shaniis, Luisito Flowers y Junior Healy en el CAAM (Centro Atlántico de Arte Moderno), cuyo aforo dejó fuera a cerca de medio millar y evidencia la necesidad de contar con espacios más amplios.

Cuatro creadores de contenido colapsan el centro histórico de Las Palmas de Gran Canaria con casi un millar de personas esperando para entrar en el CAAM

Cuatro creadores de contenido colapsan el centro histórico de Las Palmas de Gran Canaria con casi un millar de personas esperando para entrar en el CAAM / Instagram

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Adolfo Rodríguez

Adolfo Rodríguez

Vegueta se convirtió este martes en el gran punto de encuentro de una generación que ya no necesita encender la televisión para reconocer a sus referentes. La presencia de Tazarte, Shaniis, Luisito Flowers y Junior Healy en el casco histórico de Las Palmas de Gran Canaria congregó a casi un millar de personas, muchas de ellas jóvenes, que esperaron para ver y escuchar a cuatro de los creadores de contenido más reconocibles de las redes sociales.

La convocatoria, incluida en la programación de Culture & Business Pride, desbordó las previsiones. El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) pudo acoger a unas 300 personas, el máximo permitido por las normas de aforo, mientras cerca de medio millar se quedó fuera. En los alrededores del centro se formaron largas esperas y una concentración de público que alteró durante varias horas el ritmo habitual del barrio histórico.

Un fenómeno que salta de las pantallas

Lo ocurrido confirma la capacidad de movilización de unos perfiles que han creado comunidades digitales muy fieles. Para buena parte del público, la cita no era solo una charla, sino una oportunidad de encontrarse con voces que consumen a diario, que utilizan sus mismos códigos y que abordan desde el humor cuestiones como la identidad, los prejuicios, la cultura popular o la presión de las redes.

El encuentro, planteado bajo el título ¿De qué nos reímos ahora?, giró alrededor de los cambios del humor en la era digital. El programa proponía conversar sobre libertad creativa, nuevos lenguajes, construcción de comunidad y límites de la comedia en un momento en el que una broma puede llegar en segundos a miles de personas. La actividad era gratuita hasta completar aforo y formaba parte de las Chill Conferences del festival.

Cuatro voces con lenguaje propio

Tazarte, artista canario vinculado a las artes escénicas, la música, la interpretación y las redes, ha convertido la cercanía, la creatividad y la sensibilidad en sus principales señas de identidad. Su manera de contar experiencias cotidianas, mezclando humor y emoción, le ha permitido conectar con miles de seguidores.

Shaniis se ha consolidado entre el público joven gracias a una personalidad desinhibida, un humor inmediato y una presencia capaz de convertir sus apariciones en fenómenos virales. La sevillana, que se define como no binaria y travesti, utiliza las redes como espacio de entretenimiento, visibilidad y afirmación personal.

Luisito Flowers ha construido un universo propio a partir de personajes, referencias televisivas, fantasía y humor, especialmente en TikTok. También ha llevado ese lenguaje al pódcast Luisito Land. Junior Healy, por su parte, combina en vídeos, directos y pódcast el humor ácido con la cultura pop, las biografías, los crímenes y los fenómenos sociales.

Más espacio para ampliar el mensaje

La respuesta del público dejó una imagen de éxito, pero también una advertencia. El problema no estuvo en la gestión del acceso, condicionada por las normas de seguridad del CAAM, sino en la falta de un espacio con capacidad suficiente. La convocatoria demuestra que las iniciativas vinculadas a la diversidad, la cultura digital y los derechos LGTBIQ+ pueden atraer a cientos de personas y superar el formato de una conferencia convencional.

El episodio refuerza la necesidad de que organismos públicos y entidades privadas faciliten recintos más amplios cuando el interés previsto lo justifique. Auditorios, plazas, patios o espacios abiertos evitarían que una parte importante del público se quede fuera y ampliarían el alcance de la conversación. La colaboración institucional no debería limitarse al patrocinio, sino incluir también la cesión de infraestructuras adecuadas.

La obra de Spencer Tunick en Las Palmas de Gran Canaria

José Pérez Curbelo

Salir a la calle sería, además, una forma de hablar no solo a quienes ya se sienten representados dentro del colectivo LGTBIQ+, sino también a quienes pueden convertirse en aliados. La defensa de la diversidad necesita implicar a personas heterosexuales, familias, centros educativos, empresas y ciudadanía en general. El reto no consiste únicamente en reunir a una comunidad, sino en abrir la conversación para que otros públicos escuchen, comprendan y participen.

Vegueta dejó este martes una señal difícil de ignorar: existe interés, hay público y los nuevos referentes digitales movilizan. El siguiente paso pasa por ofrecerles escenarios a la altura de esa capacidad de convocatoria.

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