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Agaete

Agaete cuenta las horas para La Rama: así se vive la previa en las calles

La villa ultima los preparativos entre repartos de hielo, cocinas a pleno rendimiento y el regreso de quienes vuelven cada agosto para bailar La Rama

Los hermanos Jiménez, propietarios de Tasca Los Berrazales, se preparan para La Rama.

Los hermanos Jiménez, propietarios de Tasca Los Berrazales, se preparan para La Rama. / Yeremi Almeida González

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Yeremi Almeida González

Yeremi Almeida González

Agaete

Dicen los culetos, con su simpática sinvergonzonería, que en Agaete el año arranca en agosto, cuando suena el zumbido del volador anunciador de las Fiestas de La Rama. Este viernes, por las calles del pueblo parecía que ya resonaba el bullicio de las ramas de pino, brezo, eucalipto, laurel y mimosa agitándose. Pero, aunque apenas faltan tres días, lo cierto es que quienes pateaban los adoquines eran los repartidores, para algunos, los responsables de que la juerga salga bien.

El furgón de Hielos Teo estaba aparcado en la entrada del barrio desde temprano, listo para surtir a chiringuitos y restaurantes. El propietario, Teo Díaz, explica que a las 11 de la mañana ya habían repartido cinco palés de 80 sacos de hielo y, a medida que se vaya acercando el gran día, sumarán 40 palés. Son jornadas duras, explica, pues zanquea por todo el municipio cargando con la carretilla y eso, al final del día, las piernas lo notan. «Desde que termine, voy directo a mi casa a echarme hielo en las piernas», bromea Teo.

En esta misión, el calor tampoco ayuda. Santiago Viera vive la espera «tranquilito», contemplando el trajín de los trabajadores. Está convencido de que este año hará falta mucho hielo porque desde hace días el bochorno «no deja dormir a uno». Hace 17 años que Santiago mandó al carajo la fiesta de La Rama, pero nunca ha dejado de verla pasar desde su balcón. ¿El motivo? «La vida está rulaca».

Mural infantil de La Rama.

Mural infantil de La Rama. / Yeremi Almeida González

Los recuerdos del Perola

«Quien puede hablar mejor de La Rama es Pepe el Perola», explica Santiago. Y con razón. Unos metros más allá se encuentra el protagonista de la canción de Olga Cerpa El son del Perola. Pepe estuvo 33 años a cargo de su bar, el lugar de encuentro de todos los vecinos donde nunca faltaba una tapa acompañada de manises y chochos. La de cuentos que se podrían contar de ese lugar que presenció tantas ramas. «Bueno...», señala Pepe estirando el cuello. Sin embargo, el hombre prefiere cederles la palabra a sus primos, los Jiménez, quienes le han sucedido con su Tasca Los Berrazales. El almacén ya lo tienen lleno. Ante «la exageración» de visitantes de los últimos años, no pueden calcular a cuánta gente atenderán. En cualquier caso, su lema es «estar preparados para lo que venga».

«Estar preparados para lo que venga».

Hermanos Jiménez

— Propietarios de La Tasca el Berrazal.

En aquella plaza todo queda en familia y entre amigos. Este último es el caso de Eva Ramírez y Guillermo Sosa, que de fiesta no se pueden quejar, ya que aguardaban La Rama con un altavoz que vibraba al son de música latina. «Soy fiestero 100%», declara Guillermo. Sin embargo, extraña la «esencia» de La Rama: los bochinches. El vecino recuerda cuando se podían bailar diferentes estilos de música en estos establecimientos y lamenta que hoy la actividad se reduzca al espacio delimitado cerca de la plaza. A pesar de ello, para los amigos La Rama es cosa de respeto, pues la han «mamado desde niños».

Al escuchar «La Rama», pedro salió corriendo para no levantar una polvajera.

Carlos Suárez estaba parloteando con su amigo Pedro hasta que este último, al escuchar «La Rama», salió corriendo para no levantar una polvajera. «Yo soy más de la Rama del Valle; entonces, vamos a tener problemas», comenta el hombre, que se llevaba las manos a la cabeza mientras se alejaba con una sonrisa. Ante el evento, Carlos padece «desesperación». No obstante, el muchacho explica que este sentimiento es un síntoma de su anhelo por ver a sus amigos de la infancia que viven en el extranjero y a los que cada año La Rama llama para hacer acto de presencia. De hecho, una vez llegan a la iglesia de Las Nieves, en el grupo de WhatsApp se lee: «Estoy aquí; chacho, espera, que ya voy». Allí, finalmente, Carlos aprovecha para hacer un recuento de todos y, al que se escabulla, no duda en ponerle falta.

Eva Ramírez y Guillermo Sosa esperan La Rama con música.

Eva Ramírez y Guillermo Sosa esperan La Rama con música. / Yeremi Almeida González

Una fiesta que reúne a los suyos

Para Inmaculada Armas, nadie de Agaete podría vivir sin La Rama. Esta vecina ya se encuentra preparando la ensaladilla rusa, la sopa y la carne mechada para que a ninguno de sus familiares le apriete el hambre. Estos días, la familia no tiene pensado dormir. «No nos pesa», resume la matriarca. Cuando el reloj marcaba las doce del mediodía, las campanas repicaban para anunciar la fiesta, que ya late entre los vecinos y que este viernes dejó un momento histórico, pues, por primera vez, la Banda de Guayedra y la Banda de Agaete se unieron para ofrecer el pregón de las fiestas en honor a la Virgen de las Nieves.

Cartel de La Diana frente al Ayuntamiento.

Cartel de La Diana frente al Ayuntamiento. / Yeremi Almeida González

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