'El Laboratorio de la Cueva Pintada': un campus para desenterrar las raíces de la identidad canaria
El programa combina aprendizaje, juego e inclusión para acercar el patrimonio cultural a las nuevas generaciones y reforzar el vínculo con la cultura del Archipiélago

Diego, Emma, Dara, Nieves, David, Irene, Leyre en la Cueva Pintada de Gáldar / LP/DLP

Un grupo de siete niños y niñas de entre 6 y 12 años desciende con sumo cuidado y mucha curiosidad las escaleras del yacimiento arqueológico de Gáldar. Entre risas nerviosas y cuchicheos abren la última puerta del recorrido y bajan los últimos peldaños hacia una misteriosa sala.
La oscuridad y el silencio invaden el recinto hasta que al unísono, los menores pronuncian una palabra mágica: "Sansofi", cuyo significado es "bienvenido" en canario amazigh. En ese momento el espacio se ilumina y ante ellos aparece un auténtico friso aborigen de vivos colores.
Sus rostros, teñidos con almagre (tierra rojiza que utilizaban los antiguos canarios como pigmento natural) no pueden ocultar la emoción. Diego, Emma, Dara, Nieves, David, Irene y Leyre contemplan la escena con fascinación.
La cueva pintada de Gáldar fue descubierta oficialmente en 1873 por José Ramos Orihuela, quien accedió a la cámara por una estrecha abertura en el techo. Hoy son ellos los privilegiados que han conseguido una plaza para el campus de verano ‘El Laboratorio de Cueva Pintada’, una propuesta educativa dirigida a niños y niñas de diferentes edades que les acerca al apasionante mundo de la arqueología mediante actividades prácticas, participativas y divertidas, permitiéndoles descubrir de primera mano cómo trabajan los arqueólogos.

Esther Navarro, Diego, Emma, Dara, Nieves, David, Irene, Leyre e Inés Vargas en la Cueva Pintada de Gáldar / LP/DLP
Durante todo el mes de julio, la educadora Esther Navarro y la Integradora Social Inés Vargas han llevado a cabo diferentes iniciativas para que los integrantes del campus puedan disfrutar de la historia en primera persona.
Las actividades comienzan con una excavación en areneros preparados con réplicas de restos óseos, cerámicas y pintaderas, seguida del proceso de triado y cribado de lo hallado. Estos descubrimientos se analizan luego en un laboratorio mediante el uso de microscopios y se documentan en un cuaderno del arqueólogo que los menores elaboran durante la semana. El taller también incluye recorridos narrativos por las casas y calles del yacimiento, y una visita a la exposición del museo para ver piezas originales.
"Hemos intentado a través de esa enseñanza que conozcan el patrimonio cultural, la importancia de la identidad canaria, de dónde venimos, de ese mundo aborigen. Se ha creado un ambiente lúdico para que los conocimientos se les queden más", explica la primera. "No es lo mismo estudiarlo en el colegio que vivirlo de esta manera", añade.
Además de aprender la historia de sus antepasados, los inscritos al campamento arqueológico desarrollan otros valores muy importantes, como el trabajo en equipo o el respeto por el patrimonio. «Han aprendido a convivir con niños de diferentes edades. Se ayudan los unos a los otros y se están entendiendo muy bien», apunta Navarro.
"Tambien se han vuelto muy responsables", explica. "Hemos trabajado con materiales muy delicados y han sido muy respetuosos en todo momento", asevera.
A su vez, el ‘Laboratorio de la cueva pintada’, es un campus inclusivo. A los talleres también acuden niños con necesidades especiales, con discapacidades, Trastorno del Espectro Autista (TEA) o Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH). "Hemos intentado adaptar todas las actividades que teníamos previstas", subraya la responsable.
En una época en la que la globalización es cada vez mayor y los jóvenes tienen acceso a todo tipo de contenidos a través de internet y las redes sociales, la identidad canaria se enfrenta a nuevos desafíos. En este contexto, la Cueva Pintada de Gáldar ofrece una alternativa basada en el patrimonio y la cultura de las Islas, fomentando el conocimiento de su herencia cultural entre las nuevas generaciones.
Volver al origen
"En este momento es más necesario que nunca llevar este tipo de iniciativas para que los niños reconecten con sus raíces", dice Navarro.
El sol cae sobre el pueblo de Gáldar y Diego, Emma, Dara, Nieves, David, Irene y Leyre se despiden de la Cueva Pintada llenos de buenos recuerdos y un poquito más cerca de sus orígenes. «¡Arajelben! (Hasta otro día)», dicen con una sonrisa. Quizá no todas las historias estén hechas para leerse en una pantalla. Algunas siguen escribiéndose mejor sobre la roca, con los pigmentos que dejaron quienes habitaron estas islas hace siglos. Porque hay relatos que solo cobran sentido cuando se contemplan allí donde nacieron.
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