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Ni el Teide ni el Valle de Agaete: esta es la ruta de senderismo con las vistas más espectaculares del norte de Gran Canaria

El barranco de Azuaje, entre Firgas y Moya, combina paisajes de laurisilva, agua y las ruinas de un histórico balneario

Barranco de Azuaje

Barranco de Azuaje

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Las Palmas de Gran Canaria

En el norte de Gran Canaria, entre Firgas y Moya, un sendero corto pero lleno de sorpresas se adentra en uno de los espacios más singulares de la isla: la Reserva Natural Especial de Azuaje, donde naturaleza e historia caminan de la mano.

Es un lugar muy frecuentado por senderistas, con tramos asequibles para quien empieza y otros que ponen a prueba a los más atrevidos. No es raro ver en redes sociales a excursionistas compartiendo su experiencia.

Una de las rutas más recomendadas parte desde la Plaza de San Roque, en Firgas, donde la iglesia y la Acequia Real recuerdan el papel fundamental del agua en la historia agrícola del municipio. Desde el mirador, la panorámica se abre hacia La Isleta, la montaña de Arucas y gran parte de la costa norte.

El camino enseguida deja atrás las calles y baja hacia el barranco de Azuaje, uno de los pocos cauces de Gran Canaria que suele mantener agua durante todo el año. Ese detalle marca la diferencia: aquí prospera una vegetación frondosa, con especies propias de Canarias, y el sonido de las charcas y pequeños saltos de agua acompaña el paso.

Balneario de Azuaje

En el fondo del barranco aparecen las ruinas del balneario de Azuaje, inaugurado en 1868 para aprovechar los manantiales de aguas mineromedicinales. Durante décadas fue lugar de peregrinaje para bañistas locales y visitantes europeos, hasta que cerró a finales de los años treinta y quedó abandonado. Hoy, sus paredes derruidas se han convertido en parte del paisaje y de la memoria colectiva de Firgas y Moya.

El sendero sigue el curso del barranco, hasta iniciar la subida de regreso a Firgas. Antes de acabar, el mirador de Las Madres regala una panorámica distinta: un balcón sobre los barrancos del norte desde el que, si el día está claro, se alcanza a ver el Teide recortado en el horizonte.

Son poco menos de siete kilómetros, con un desnivel moderado y unas dos horas y media de caminata. Pero más que la distancia, lo que cuenta en Azuaje es la mezcla de paisajes, agua y recuerdos. Un rincón del norte que resume buena parte de lo que hace especial a Gran Canaria.

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