DECLARACIONES
"Era lo esperado": Augusto Hidalgo rompe su silencio sobre las retenciones por el viaducto de Guiniguada en la GC-3
El vicepresidente del Cabildo anticipa una presión creciente sobre la Avenida Marítima y Julio Luengo hasta el 15 de agosto, antes de que el corte del viaducto del Guiniguada cambie al sentido sur.

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"Las Palmas está llena de coches". Con esta frase, el vicepresidente primero y consejero de Obras Públicas e Infraestructuras del Cabildo de Gran Canaria, Augusto Hidalgo, resumió el escenario que afronta la capital tras el cierre parcial de la GC-3 por las obras de impermeabilización del viaducto del Guiniguada. El responsable insular confirmó en una entrevista para Televisión Canaria que las retenciones de las primeras jornadas entraban dentro de las previsiones y lanzó una advertencia clara sobre el número de coches que circularán por la Avenida Marítima: "Van a ir a más".
El corte afecta desde el domingo 2 de agosto a la calzada de la Circunvalación en sentido norte, hacia Siete Palmas, Tamaraceite y los municipios del norte de Gran Canaria. La interrupción se mantendrá hasta el 15 de agosto y obliga a desviar hacia la zona baja de la ciudad buena parte de los vehículos que antes utilizaban la GC-3 para atravesar Las Palmas de Gran Canaria.
La presión se traslada a la Avenida Marítima
Hidalgo explicó que el Cabildo había anticipado que los principales problemas se producirían en los túneles de Julio Luengo y en la Avenida Marítima, las dos vías que absorben gran parte del tráfico afectado. "La realidad es que estas retenciones ya estaban previstas. Sabíamos que la presión se iba a concentrar, sobre todo, en Julio Luengo y en la Avenida Marítima, y eso ha sido así", señaló.
Los conductores que circulan desde el sur por la Circunvalación encuentran el corte a la altura de Barranco Seco y deben continuar por la GC-31, a través de los túneles de San José, hasta conectar con la Avenida Marítima. Desde allí, quienes se dirigen hacia la zona alta, El Rincón o el norte de la isla tienen que alcanzar Torre Las Palmas y Julio Luengo antes de recuperar sus itinerarios habituales.
Ese desplazamiento hacia un mismo corredor explica las colas en las horas de mayor circulación. El primer lunes laborable con el corte activo dejó retenciones en distintos puntos de la entrada y salida de la capital, especialmente en el entorno de Torre Las Palmas y en los accesos a Julio Luengo.
"Cada vez menos en la GC-3 y más en la Avenida Marítima"
El vicepresidente insistió en que el tráfico irá adaptándose al nuevo recorrido, pero descartó que esa adaptación vaya a eliminar las congestiones. Al contrario, prevé que la acumulación de vehículos aumente en la Avenida Marítima a medida que los usuarios conozcan el cierre y opten por las rutas alternativas.
"Eso seguirá produciéndose los próximos días, cada vez menos en la GC-3 y cada vez más en la Avenida Marítima. Esto es normal", afirmó Hidalgo. Su previsión apunta a que la incidencia se aleje del punto exacto del corte y se traslade a las vías que canalizan el desvío.
La situación adquiere una dimensión especial por el volumen de circulación que soporta el viaducto del Guiniguada, por el que pasan habitualmente más de 130.000 vehículos diarios. El Cabildo escogió agosto por ser el mes con menor intensidad de tráfico, aunque la concentración de desplazamientos continúa provocando importantes retenciones.
Un mes de cortes por fases
La primera fase de las obras se prolongará hasta el 15 de agosto y afecta al sentido norte. A partir del día 16, el dispositivo cambiará: se reabrirá esa calzada y se cerrará el viaducto en dirección sur hasta final de mes. Será entonces cuando el Cabildo tenga que evaluar cómo se redistribuyen los vehículos y qué puntos concentran las mayores dificultades.
"Durarán hasta el día 15 en sentido norte. Después habrá que ver cómo se comporta el tráfico con el cierre del viaducto del Guiniguada en sentido sur", avanzó Hidalgo. El cambio de dirección obligará a modificar los desvíos y puede alterar los horarios y lugares en los que se produzcan las mayores colas.
Las obras consisten en la impermeabilización de los dos tableros del viaducto, una actuación destinada a proteger la estructura frente a las filtraciones de agua. Los trabajos abarcan más de 18.000 metros cuadrados y se ejecutan con turnos reforzados para concentrar la intervención en agosto.
Paciencia y planificación ante las retenciones
El cierre vuelve a poner en evidencia la dependencia de Las Palmas de Gran Canaria de unos pocos corredores de alta capacidad. Cuando una de esas vías pierde capacidad, la presión se traslada rápidamente a la Avenida Marítima, Julio Luengo y los accesos que conectan la zona baja con el norte y la parte alta de la ciudad.
Por ahora, la advertencia del responsable insular es directa: las colas no han alcanzado todavía su punto máximo. Hasta que finalice la primera fase el 15 de agosto, la Avenida Marítima seguirá soportando una parte creciente del tráfico desviado desde la GC-3. Después llegará el cierre en sentido sur y un nuevo escenario que, según reconoció Hidalgo, habrá que analizar sobre la marcha.
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