Animales
Merlín, Polo y León buscan familia: el Albergue Insular de Animales del Cabildo de Gran Canaria está colapsado en verano
A pesar de sus problemas solo buscan un hogar que les den amor y estabilidad

J.PEREZ CURBELO
Las apariencias engañan. Pocas historias lo demuestran mejor que la de Merlín, un perro mestizo catalogado como perro potencialmente peligroso (PPP) que, según sus cuidadores, es "más bueno que el pan". Sin embargo, esa etiqueta pesa más que su carácter. Lleva dos años esperando tras los barrotes del Albergue Insular de Animales del Cabildo de Gran Canaria, viendo cómo otros perros llegan, encuentran una familia y se marchan, mientras él continúa esperando una oportunidad que parece no llegar. Este perro forma parte de los 149 canes y 189 gatos que aguardan en el centro por una familia, una cifra que mantiene las instalaciones al límite de su capacidad y que este verano se mantiene en cifras similares a las del anterior, en una época en la que suelen producirse numerosos abandonados durante el período vacacional.
Todos los animales necesitan encontrar un hogar donde lo quieran de verdad.
La historia de Merlín no ha sido fácil. En 2025, un año después de ingresar en el albergue, los veterinarios le diagnosticaron un mastocitoma cutáneo de grado II, un tumor maligno de piel que requiere un seguimiento constante por su alta probabilidad de reaparición. Merlín demostró una fortaleza extraordinaria al superar la enfermedad en dos ocasiones. Pero esa circunstancia, unida a la etiqueta de perro potencialmente peligroso, hace que muchos posibles adoptantes pasen de largo sin siquiera detenerse a conocerlo.
No es el único. Los perros considerados potencialmente peligrosos son, sin ninguna duda, los que más tiempo permanecen en el albergue. Adoptarlos implica cumplir una serie de requisitos legales, entre ellos obtener una licencia administrativa que acredita la capacidad del propietario para hacerse cargo del animal. Aunque la Ley 7/2023 de Bienestar Animal modificó la normativa estatal sobre estos animales, muchas personas siguen creyendo que adoptar uno supone demasiadas complicaciones o simplemente sienten miedo por prejuicios asociados a determinadas razas o cruces. Suelen demostrar un impecable instinto protector y una gran lealtad hacia su familia, siendo lo único que les falta es el cariño humano para desempeñarlo.
Mientras Merlín espera, el centro continúa recibiendo nuevos animales. Desde enero de 2017 hasta julio de 2026 han entrado 16.271 animales en las instalaciones del albergue promovido por el área de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria y gestionado por Gesplan. En ese tiempo se han logrado 10.270 adopciones y 853 acogidas temporales. Sin embargo, la realidad sigue siendo complicada.
Merlín, Polo y León buscan familia en el Albergue Insular de Animales del Cabildo de Gran Canaria / José Pérez Curbelo
La complicada historia de León
Cada animal que cruza la puerta inicia un protocolo sanitario. En primera estancia se realiza una revisión física para detectar posibles enfermedades y permanece varios días en cuarentena. Más adelante, recibe una evaluación veterinaria completa, vacunación, desparasitación y los tratamientos que sean necesarios. Gracias a este análisis León pudo tener otra oportunidad de rugir. Este mestizo de san bernardo llegó enfermo de filariosis, una enfermedad parasitaria que, en su caso, había afectado al corazón. Sin un tratamiento a tiempo, su destino hubiese sido diferente. Al día de hoy ya está curado y lo único que necesita es un hogar adaptado a su personalidad protectora y territorial, ya que convive mejor con hembras y los veterinarios del centro consideran que "sería más feliz siendo el único perro de la casa". Historias como las del resurgir de León demuestra que mientras tengan ilusión en que alguien apueste por ellos, darán todo.

León con su veterinario, Mario García Delgado en el Albergue Insular / J.PEREZ CURBELO
Un cazador sin dar caza, el podenco Polo
'El conejo me enriscó la perra'. Con esa frase tan arraigada al habla popular canaria comienza la historia de Polo, un podenco canario de seis años que acabó pagando el valor del desprecio. Tras su traspaso desde el municipio de Agüimes, hoy espera en el Albergue Insular de Animales del Cabildo de Gran Canaria una oportunidad que nunca ha conocido: la de tener una familia. A pesar de ello, no ha perdido su gran personalidad. Es sociable con otros perros, tranquilo, cariñoso y con muchas ganas de aprender a confiar en las personas. Quienes lo cuidan aseguran que solo necesita paciencia y mucho tiempo, alguien que este dispuesto a enseñar que no todos los finales llevan al abandono.
A pesar de ser un perro utilizado para cazar, los podencos son animales leales, inteligentes y muy activos que, lejos de los prejuicios, se adaptan perfectamente a la vida en familia cuando reciben los cuidados y el afecto que nunca tuvieron. Polo espera que la próxima familia que se interese por él sea decidida, que no juzgué su pasado. Porque después de dos años en Bañaderos sigue creyendo que alguien llegará para darle aquello que nunca ha tenido: un hogar donde sentirse querido para siempre.

Polo / J.PEREZ CURBELO
Pero Merlín persiste en la espera. Cada día observa cómo se abren y se cierran las puertas de su chenil, cómo sale a pasear y a jugar en solitario. Escucha pasos, voces y visitas. Quizá alguien se detenga frente a él durante unos segundos. Quizá sonría. Pero casi siempre termina ocurriendo lo mismo: continúan caminando hacia otro perro. Merlín no entiende de licencias administrativas, diagnósticos ni prejuicios. Solo sabe que, cada vez que alguien se acerca a él, mueve la cola con la esperanza de que esa visita sea diferente. Después de dos años, sigue deseando que alguien vea más allá de una etiqueta y descubra al perro tranquilo y cariñoso que sus cuidadores conocen cada día.
Tampoco entiende que haber superado un cáncer sea un impedimento para ser adoptado, pero ese día llegará. Una persona que lo acaricie, le dé un paseo por la playa y formar parte por fin, de una familia. Porque, a veces, hasta el hechicero Merlín necesita que alguien crea en su magia. No para vencer otra enfermedad, sino para conseguir el hechizo más difícil de todos: encontrar un hogar donde lo quieran de verdad.
Las personas que estén interesadas en adoptar o acoger alguno de los animales del Albergue Insular de Animales del Cabildo de Gran Canaria pueden solicitar una cita previa a través de la página web del centro para conocer al peludo. Dentro de la página podrán ver el los gatos y perros que están disponibles en el centro y saber todo tipo de información como el sexo, la edad, el tamaño, el tipo de raza y pelo e incluso como es su carácter o si es PPP, para saber hacer más cercano el momento de conocerse ambos. Para muchos de ellos, esa visita puede significar el comienzo de una nueva vida y una bienvenida en una familia que los quieran tal y como son.
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