La Aldea de San Nicolás-Artenara
Estudio ambiental: la empresa de la granja marina de La Aldea y Artenara minimiza el impacto ambiental pese a que convivirá con especies protegidas
Pesca concede 30 días a los organismos implicados para justificar el posible coste medioambiental de la polémica instalación de 24 jaulas flotantes entre La Aldea y la playa virgen de las Arenas de Artenara para cultivar lubina

Granja marina en el Sureste de Gran Canaria. / LP / DLP

El proyecto de la cría de pescado en cautividad en el litoral de La Aldea y Artenara da un paso más, pese a la movilización en su contra de colectivos sociales y ecologistas y el rechazo formal del ayuntamiento aldeano y el Cabildo. La viceconsejería de Pesca del Gobierno de Canarias concede 30 días hábiles a los entes implicados para que presenten documentos de las posibles afecciones al medio ambiente de la iniciativa de la empresa concesionaria Gran Canaria Bass Company, que pretende instalar 24 jaulas flotantes para cultivar lubina (aunque se abre al medregal o seriola y el pargo o bocinegro) entre la Baja de Cabrera y Piedra de la Fuente (junto a la playa virgen de Las Arenas), con una inversión de casi siete millones de euros que dará empleo a 60 trabajadores. El estudio ambiental presentado por el promotor reconoce la presencia de especies de alta protección en el entorno, pero minimiza el impacto previsto.
El Gobierno de Canarias aprobó en 2018 el Plan Regional de Ordenación de la Acuicultura en Canarias (Proac) para planificar la cría en cautividad en sus aguas. La denominada zona GC-9 fue adjudicada en 2023 tras un concurso a la citada sociedad.
Riesgo de accidentes o catástrofes
Dos años después, y tras su exposición pública, Transición Ecológica del Gobierno de Canarias requiere que se someta a una evaluación de impacto ordinario. Y ahora Pesca envía una consulta a los órganos implicados para recabar «los posibles efectos significativos del proyecto, que incluirán el análisis de los posibles efectos adversos significativos sobre el medio ambiente derivados de la vulnerabilidad del proyecto ante riesgos de accidentes graves o de catástrofes que incidan en el proyecto».

Situación de la concesión. / LP / DLP
Los implicados han comenzado a recibir la comunicación y tienen 30 días hábiles para responder.
Este nuevo paso llega después de que el Ayuntamiento de La Aldea haya mostrado por unanimidad en un pleno su oposición, así como también el Cabildo, y de que Greenpeace y numerosos colectivos se manifestaran el 6 de junio en el muelle aldeano para mostrar su rechazo a las «macrogranjas marinas», exigiendo «que se priorice la protección del mar frente a los intereses industriales», tras la muerte masiva de lubinas en las jaulas de Telde, que provocaron el cierre de playas por la contaminación del agua.
20 metros de profundidad
La concesión contempla la instalación de 24 viveros flotantes de 30 metros de diámetro y 20 metros de profundidad, distribuidos en tres filas. El volumen teórico de cultivo es de 339.292 metros cúbicos, con un objetivo de producción de 5.400 toneladas anuales de lubina desde el sexto año de inicio de la producción, que permitirán ingresar 51 millones de euros en ventas.
La Aldea servirá de puerto base para montar los fondeos y los entramados, utilizándose las instalaciones de su muelle para fabricar los viveros y más tarde para la operativa diaria con las embarcaciones. Para ello dispondrá de dos barcos grandes y dos pequeños, un barco-vivero y dos pontonas de trabajo .
6,8 millones y 60 empleos
La inversión de la empresa asciende a 6.821.000 euros y tendrá una plantilla inicial de 31 personas con diferente grado de especialización. Pero, si bien en un principio se contratará servicios logísticos externos, más tarde se asumirá con una plantilla de 60 trabajadores.
Bass Company, que desarrolla iniciativas similares en Omán, prevé contar con las cofradías de pescadores, especialmente la de Agaete, «para formar un vínculo colaborativo y surtir de profesionales y los diferentes puestos de trabajo».

Ubicación de la alternativa elegida para instalar las granjas marinas, cerca de la Playa de Las Arenas, que pertenece a Artenara. / LP / DLP
El estudio de impacto ambiental del documento remitido recoge informes sectorizados con un inventario de especies, ruidos submarinos, vulnerabilidad, estrategias marinas, planos zonales, las distintas alternativas propuestas, estrategias marinas y la compatibilidad con el sector pesquero.
La pardela cenicienta y la gaviota patiamarilla
Los autores reconocen que las jaulas compartirán el territorio con avifauna como la pardela cenicienta, la gaviota patiamarilla y el petrel Bulwer, y con 38 especies protegidas marinas cuya captura está prohibida, como la mantelina, distintos tiburones y angelotes, aunque la respuesta generalizada del informe es que «no se han detectado en los trabajos de campo». El documento también admite que durante el muestreo en noviembre no se detectaron cetáceos. Eso sí, se admite que no es la mejor época del año para localizarlas en sus aguas.
La GC-9 está formada por una superficie arenosa sin vegetación, en la que está presente la anguila jardinera. Además, se detalla que no cuenta con superficie que se solape con espacios naturales protegidos. Y se concluye que «tras la fase constructiva los impactos sobre elementos físicos y biológicos sean mínimos, de forma que las acciones que se esperan llevar a cabo, si se cumplen las medidas preventivas y correctoras definidas en el presente documento, sean compatible con el estado ambiental actual de la zona».
En general, señala que la granja no pondrá en riesgo la conservación ambiental. Por eso, añade, «dado que el proyecto no interacciona, a priori, con especies con particular protección y tampoco ocupa zonas de espacios protegidos, no se ve la necesidad de compensar con inversión en la conservación de especies o protección de espacios afectados», según el informe ambiental.
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