La historia política de Arrecife está repleta de traiciones. Desde el año 1995 ninguno de los grupos de gobierno que se han constituido en el Ayuntamiento ha llegado a su fin. Por el camino se ha creado un caldo de cultivo para la inestabilidad política aderezado de tránsfugas, compras de voto, mociones de censura y hasta detenciones de concejales acusados de llevarse presuntamente dinero a cambio de adjudicar obras municipales a empresas.

El primer gran escándalo se produjo en 1995. Cuando parecía que la candidata del PP, Loli Luzardo, iba a convertirse en la primera alcaldesa con el apoyo del PSOE, la abstención del edil del PP Juan Carlos Hernández permitió a Cándido Armas, del PIL, asumir la alcaldía por ser la lista más votada.

Lo que nadie sabía es que Hernández había recibido dinero del líder del PIL, Dimas Martín, para que no levantara la mano en favor de su compañera de partido. Un gesto por el que fue condenado por cohecho junto a Dimas.

Un mandato que puede ser el mejor ejemplo de la historia negra de Arrecife con dos mociones de censura y tres partidos políticos (PP, PIL y PSOE) que se hicieron añicos en apenas tres años. La que había sido la número tres del PP, Elisabeth de León, logró la Alcaldía tras censurar a Armas y en contra de su partido. Meses antes de concluir el mandato, Armas le devolvía la moneda con otra censura y apoyado con los votos de multitud de tránsfugas pero después de que los tribunales ordenaran a De León que convocara el pleno.

En 2007, Enrique Pérez Parrilla (PSOE) es alcalde al pactar con el PIL hasta que en mayo de 2009 la Guardia Civil ejecuta la operación Unión que acaba con ediles del PIL, empresarios y funcionarios detenidos. Meses después, Cándido Reguera presenta una censura a Parrilla apoyado por dos ediles que habían sido detenidos.