Desde la atalaya de sus 86 años, Faustina Delgado Concepción narró cómo crió en solitario a sus siete hijos en el imprevisible océano de la vida. Ejercía de padre y madre a la vez mientras su esposo, el patrón Andrés Parrilla Acuña (fallecido en 2009), estaba embarcado en las faenas de la pesca "hasta ocho y nueve meses seguidos e incluso más tiempo". Cuando llegaba a Lanzarote "solía estar un mes y con la misma volvía al barco de nuevo".

Casi sin familia en Lanzarote, porque sus más allegados emigraron a Tenerife en busca de un futuro más prometedor que no les garantizaba la árida tierra conejera, Faustina se las amañó "solita, sin ayuda y como iba pudiendo". Creció junto a su tía y contrajo matrimonio en Lanzarote en 1949. "Después de casarnos mi marido se fue y cuando volvió ya había dado a luz a nuestro primer hijo, Andrés".

Reconoció que en aquella época "los tiempos eran apuraditos", pero nunca naufragó y "con mucho esfuerzo" dirigió el rumbo de su numeroso hogar familiar. Además de Andrés, Faustina alumbró a Benedicta, Delia, Paco, Agustín, Alexis y María del Carmen.

"Lo que mi marido ganaba no era mucho, pero nos daba para comer gracias a lo que administraba. A eso yo aportaba lo que cobraba por mi trabajo de costurera. Me gustaba coser por la noche y a parte de ropa para los míos, hacía los trajes de las rondallas".

Andrés le decía a sus hijos que "hicieran caso a su madre y se portaran bien". Cuando atravesaba la puerta de su casa, su vivienda se convertía en una fiesta. "Nos traía pescado salado, jareas, potas y huevas", señaló Benedicta.

El 25 de agosto de 1978 , festividad de San Ginés, es una fecha que Faustina nunca olvidará. Su hija mayor, Benedicta, se enteró por la costera de la radio que El Tela, el pesquero en el que estaba enrolado Andrés, había sido tiroteado en aguas saharauis en un acto terrorista después de acercarse a tierra porque un grupo de hombres les pidió ayuda. Andrés recibió varios balazos en su muslo izquierdo y malherido (perdió una gran cantidad de sangre) sacó fuerzas para ponerse al timón de El Tela hasta el puerto grancanario de La Luz junto al resto de diez tripulantes. Al llegar fue ingresado durante cinco meses en la clínica Santa Catalina, en Las Palmas de Gran Canaria, para recuperarse de sus heridas. Junto a él, mientras estuvo convaleciente, estuvo Faustina. Tras recuperarse Andrés volvió a la mar, en la que se adentró desde que era un niño.

Lo más importante para Faustina es que su familia esté "siempre unida, como lo ha estado hasta ahora". Para esta vecina de La Villa de Teguise la celebración del Día de la Madre le hace sentir "muy feliz". Este domingo volverán a reunirse en torno a Faustina, que tiene ocho nietos (María de las Nieves, Moisés, Rayco, Patricia, Cristina, Saúl, Fabio y Andrés) y un bisnieto (Cristofer).

En la humildad también está la felicidad. "No tuvimos grandes cosas, pero estábamos bien. En Reyes mi madre nos regalaba a mis hermanas y a mí los pijamas de franela que nos había hecho y tan contentas todas. A mis hermanos, algún camión o balón cuando se podía. La sociedad de hoy exige mucho", apostilló Benedicta. Para ella, Faustina "es una buena madre y abuela y nos da consejos para nuestros hijos".

En opinión de Paco, mujeres como su madre, que "ha luchado bastante no las hay hoy en día. Si se ponen a luchar como las de antes, no llegan. Se derrumban enseguida por cualquier problema".

El próximo 11 de mayo la Asociación Folclórica Guanapay homenejará a las mujeres de marineros, entre ellas, Faustina.