En Lanzarote se vuelve a hablar de batatas fritas. En esta ocasión de mano de la iniciativa privada, que nada tiene que ver con la experiencia que puso en su día en marcha el exalcalde de Teguise Dimas Martín en el Complejo Agroindustrial y que tuvo los días contados.

Ahora, el joven veterinario Moisés Hernández (tiene 26 años) ha sacado al mercado Batatito's, la marca de snacks en pequeñas bolsas de 40 gramos con la que comercializa su apuesta gastronómica dentro y fuera de la Isla. Se encarga de todo el proceso, desde cultivar los tubérculos en una finca de jable de cuatro hectáreas de superficie en Nazaret (municipio de Teguise) hasta recolectarlas y transportarlas a la fábrica que montó en Tías. También se ocupa del proceso de producción y empaquetado antes de ponerlas a la venta a través de un distribuidor. "Queremos llegar a todos los rincones de Lanzarote", aseguró entusiasmado.

Su afán emprendedor y las dificultades de los jóvenes para encontrar trabajo le impulsaron a lanzarse a esta apetecible aventura, cuyo resultado ante el gran público vio la luz el pasado 25 de mayo en la fiesta canaria que organizó el Ayuntamiento de Arrecife. "La gente quedó contenta con las batatas, fueron un éxito. Me decían que estaban muy buenas", indicó Moisés desde el local de Tías sin quitar ojo a la freidora. Al baile de taifas de Puerto del Rosario, que se celebró en la capital de Fuerteventura la víspera del Día de Canarias, envió unos 900 paquetes como degustaciones gratuitas "para ir abriendo mercado". Desde entonces ha hecho varios envíos a esa isla y esta semana se estrena en Gran Canaria y Tenerife.

Su padre, Higinio Hernández, exconsejero de Agricultura y Ganadería del Cabildo de Lanzarote, ayuda a Moisés en la fabricación del producto, al igual que su otro hijo, Johny David.

Pero no solo de batatas se alimenta la economía familiar. Papas de Los Valles, calabazas, cebollas y los quesos de la quesería Flor de Teguise, elaborados con la leche de un ganado de 750 cabras, son algunas de las producciones.

"Tratamos de aprovechar todo lo que hacemos para rentabilizar nuestra actividad. Así, por ejemplo, los restos de los cultivos de batatas se los ponemos como comida al ganado", dijo Moisés.

La inversión que hizo en su industria rondó los 70.000 euros, "gracias a que conseguimos maquinaria de segunda mano en Madrid y Soria. Así, no se nos disparan los intereses". Al día produce unos 2.700 paquetes de batatas fritas.