Un pueblo hermano con tres patronas: la Virgen del Pino, de la Peña y de los Dolores. El obispo de la Diócesis de Canarias, Francisco Cases, ofició ayer, festividad de la Virgen de los Dolores, patrona de la Isla de Lanzarote, en Mancha Blanca, una multitudinaria eucaristía en una calurosa jornada de fiesta insular.

Junto a Francisco Cases concelebraron el Vicario general, Hipólito Cabrera, y los ocho sacerdotes con tareas parroquiales en la Isla. Este gran acto festivo de inicio del curso, como definió el propio obispo a la celebración religiosa al aire libre, sirvió para presentar al nuevo párroco de Teguise y Guatiza, Juan Antonio Artiles.

Francisco Cases, durante la homilía, explicó el cartel que presidía la misa en el escenario montado para estas fiestas en la explanada de Mancha Blanca y dijo que se trataba de una imagen de la Virgen del Pino, junto a la Virgen de los Dolores y la de la Peña, patronas de Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura, con el lema "Tres islas, tres patronas, tres pueblos hermanados". Recalcó el obispo que los tres pueblos están unidos en único pueblo, "el pueblo de Dios", y le sirvió como introducción para hilar sus palabras, que giraron en torno al motivo por el que llora la Virgen de los Dolores.

El obispo hizo alusión durante su intervención a que el verdadero sufrimiento de Jesucristo se produjo, no por el malestar físico de la crucifixión, sino por el abandono de sus amigos en esos momentos y la negación de aquellos más cercanos, y aseguró que el dolor de la madre refleja el del hijo. "Esos son los dolores más graves de esta vida", aseguró Cases, en referencia al abandono de los demás.

El obispo invitó a los fieles, que en un número superior a dos mil personas asistía a la eucaristía, a hacer una reflexión y a dejarse inquietar con los "verdaderos dolores de Virgen". "La Virgen nos pregunta si somos amigos de su hijo porque le hacen sufrir las distancias, las hoquedades, y nos quiere decir que nos parezcamos a Jesús", señaló. El obispo en su homilía terminó diciendo que "alguna lágrima de María se trasformará en sonrisa".

Por otra parte, el máximo responsable diocesano no se olvidó de tener un recuerdo al inicio de la celebración para su antecesor en el cargo, Ramón Echarren, tan unido a Lanzarote en sus años como titular de Canarias y tan presente en los Dolores, y que falleció el mes pasado después de 27 años de labor episcopal.