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La Panerai pone rumbo a Martinica

La espectacular flota de diez veleros clásicos abandona las instalaciones de Marina Lanzarote

La Panerai pone rumbo a Martinica

La Panerai pone rumbo a Martinica

Los diez veleros de la regata Panerai Transat Classique pusieron ayer rumbo desde Arrecife a la isla de Martinica, en El Caribe, después de que el comité organizador diera la salida a las dos de la tarde frente a la playa de El Reducto.

Si desde el mirador del Castillo de San José se pudo apreciar una singular estampa con el abandono escalonado de los impresionantes barcos clásicos desde los pantalanes del puerto deportivo Marina Lanzarote, no menos espectacular fue la disposición de las embarcaciones con sus velas desplegadas frente a la bahía capitalina. Una imagen irrepetible en el recién estrenado año que se ha convertido en un gran escaparate de las joyas de la navegación clásica.

Las horas antes de zarpar se convirtieron en un ir y venir de las tripulaciones al muelle para recoger las cajas con el avituallamiento para afrontar el tiempo que durará la travesía transatlántica de 2.800 millas sin escalas entre Arrecife y Martinica, al menos, unos quince días.

Frutas y verduras frescas, latas de conservas, lácteos, embutidos, pastas, carnes congeladas, comidas envasadas al vacío, plantas aromáticas para aderezar los menús y otros pertrechos llenan las despensas de los navíos, conocidos también como las damas del mar.

Los españoles Pablo Bujosa y Jordi Agustí Arbassó navegan en el Adventuress junto a otros nueve marineros, el barco más antiguo de la flota de la Panerai, construido en 1924. "No hay tiempo que perder. Hasta el último minuto estudiamos las mejores tácticas de navegación e intercambiamos impresiones sobre las mismas", aseguró Bujosa, miembro habitual del Adventuress y veterano en la Panerai, en la que ha participado en las dos ediciones anteriores.

Jordi se estrena en esta aventura oceánica. Este carpintero naval del muelle deportivo de Las Palmas de Gran Canaria ha tenido como cliente en dos ocasiones a Victor Janovich, propietario del Adventuress, para el que ha construído un velero y reparado otro.

Hacene Abbar es propietario de Corto, una de las esloras más pequeñas de la competición (13 metros frente a los 40,78 del mayor inscrito en la regata, Altair), pero con experiencia suficiente para afrontar este nuevo desafío. Ya tomó parte en las citas anteriores, en 2008 (entre Agadir y Saint Barth) y 2012 (entre Cascais y Barbados). Hacene ha aprovechado su estancia en Marina Lanzarote para poner a punto su velero, al que ha renovado "hasta las velas".

El presidente del club que organiza esta carrera náutica hasta Martinica, Olivier Lecoux, es capitán del Amazon, otro de los regatistas que ha hecho las dos Panerai. Junto a él viajan seis tripulantes, entre ellas la francesa Benedicte Saint-Pierre, quien afirmó "estar muy ilusionada con esta nueva aventura".

Atlantic Yacht Club es el impulsor de la Panerai Transat Classique, cuyo patrocinador oficial es la prestigiosa marca relojera italiana Officine Panerai.

Mario Giménez, representante de Panerai Ibérica, destacó que "es un honor que esta regata salga de España y, en concreto, de Lanzarote, por la repercusión económica directa que supone para la Isla a través del gasto en hoteles, restaurantes, vuelos en avión y compras, entre otros desembolsos que hacen las tripulaciones". Aunque Giménez no detalló ninguna cifra, añadió que "la Panerai ha dado una imagen a la ciudad de Arrecife que no ofrece ningún otro evento deportivo".

Calero Marinas y el Comité de Turismo de Martinica colaboran estrechamente con la Panerai.

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