Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Tinajo, tierra de champiñones

Kike Hernández y su familia han puesto en marcha una pequeña granja para el cultivo de hongos blancos

Los hermanos Kike y Begoña Hernández, ayer con sus champiñones.

Los hermanos Kike y Begoña Hernández, ayer con sus champiñones. JAVIER FUENTES

Lanzarote ya puede presumir de tener su propio cultivo de champiñones gracias a la iniciativa puesta en marcha en Tinajo por Kike Hernández Cabrera. "Llevo casi cinco años ideando este proyecto pero no ha sido hasta el pasado mes de diciembre cuando empezó a dar sus primeros frutos", destaca Hernández que confiesa que parte de su afición a estos hongos se debe a las continuas visitas que ha realizado a Castilla-La Mancha (lugar de procedencia de su mujer, Ana García) una de las mayores zonas de producción de champiñones de España junto a La Rioja.

"Mientras mi mujer se queda con su familia yo me dedico a recorrer todas las producciones de champiñones para mejorar mi formación", añade Hernández que ha logrado que su familia se implique en este proyecto. "De lo que más orgulloso me siento es que he logrado que mi familia participe de forma directa en la recogida y el mantenimiento de este cultivo".

La granja situada junto a su vivienda en Tinajo cuenta con unas 1.000 alpacas (sustrato donde nacen los champiñones) que necesitan de un microclima muy sensible, entre los 14 y 16 grados y una humedad que varía del 86 al 89% según las fases de crecimiento de los hongos. Las alpacas han sido exportadas de la Península y su rendimiento productivo está en un periodo mínimo de tres meses.

"Lo más importante es conseguir el microclima para que no haya cambios bruscos de temperatura", indica Kike Cabrera. La alta capacidad de los champiñones para absorber la humedad les obliga a cuidar hasta el más mínimo detalle en el interior de la granja. "No podemos ni entrar con perfumes", resalta Begoña Hernández, que es otro de los miembros del clan familiar que desde el pasado uno de enero se tiene que levantar entre las cinco y las seis de la mañana para recoger los champiñones.

De hecho, cada 24 horas hay una nueva cosecha que hay que recoger obligatoriamente dado que a partir de este tiempo los champiñones comienzan a abrirse y ya no son atractivos para los consumidores. "Aunque están buenos para su consumo y demandados por las pizzerías lo cierto es que su forma no es tan perfecta cuando pasa de las 24 horas", resalta Kike. Otra de las peculiaridades de la producción de hongos de la granja de Kikje Hernández es que están regados con el agua de un aljibe de lluvia para reforzar su sabor.

La recolección diaria de champiñones en la granja de Tinajo está en en estos primeros meses en torno a los 100 kilos. Sin embargo, en las las dos primeras cosechas se llegaron a alcanzar los 2.000 kilos. "Estuvimos el día 31 de diciembre y el 1 de enero recogiendo champiñones sin parar", señala Kike Hernández que llevó hasta dos furgonetas repletas a la organización no gubernamental Calor y Café. "Creo que todo el pueblo de Tinajo estuvo comiendo champiñones durante esos primeros días",

Hernández destaca también las facilidades que le han dado el Ayuntamiento de Tinajo y la Granja Agrícola del Cabildo de Lanzarote para hacer realidad su sueño. "No he pedido dinero ni subvenciones sino ayuda en el papeleo para ponerla en marcha", afirma. Ahora su objetivo es afianzar su pequeña empresa para crear hasta cuatro puestos de trabajo entre su familia.

España es el tercer país europeo productor de champiñón después de Holanda y Francia. En España se producen aproximadamente 110.000 toneladas de champiñón repartidas aproximadamente al 50 por ciento entre la la zona de Rioja y la comarca de Manchuela en Castilla-La Mancha. La variedad que se produce en Lanzarote es el denominado champiñón blanco (Agaricus bisporus).

Compartir el artículo

stats