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Búsqueda de un vecino de Arrecife Trágico final

El cadáver de Juan Carlos Tejera, hallado maniatado y con signos de torturas

La unidad canina de la policía encuentra al vecino de Arrecife en una grieta de una rofera situada a unos kilómetros de donde su coche fue abandonado en Argana

Policías y bomberos en la rofera donde ayer se encontró el cuerpo de Juan Carlos Tejera con signos de violencia y maniatado. JAVIER FUENTES

Los peores augurios en torno a la desaparición del vecino de Arrecife Juan Carlos Tejera Acosta se cumplieron ayer después de que agentes de la Policía Nacional descubrieran su cadáver en el interior de una grieta de la rofera situada entre los límites de San Bartolomé y Arrecife junto a la escombrera de Argana Alta. Según las primeras investigaciones el cuerpo sin vida de Tejera fue encontrado maniatado y con múltiples golpes.

Tejera, de 39 años, desaparecía en la noche del jueves, día 12, de este mes tras acudir como solía hacer habitualmente a un bar de Arrecife donde se reúnen los aficionados a la colombofilia, dado que era un amante de las palomas. Tras hallar uno de sus amigos, a primera hora del viernes 13, su coche abandonado en la calle José Luis Borges de Argana Alta con restos de sangre, la policía ponía en marcha un dispositivo encaminado a encontrar su paradero. Desde un primer momento, la policía calificó la desaparición de "alto riesgo", es decir, que era posible que se encontraran ante una muerte violenta.

La búsqueda de Tejera fue posible gracias a la pericia de los perros de la unidad canina de la Policía Nacional de Las Palmas, que fueron capaces de detectar su cuerpo en una grieta profunda de una antigua rofera. No obstante, los agentes tuvieron que solicitar la colaboración de la unidad de rescate de los bomberos del Consorcio Insular de Emergencias de Lanzarote.

De hecho, el cuerpo de este vecino de Arrecife estaba oculto entre piedras por lo que se cree que después de arrojar el cadáver al interior los autores del crimen intentaron sepultarlo.

La violenta muerte de Juan Carlos Tejera, al que sus amigos conocían como Caco, viene a reforzar la hipótesis de que su desaparición estaba relacionada con un ajuste de cuentas por drogas. Tejera había sido condenado en el año 2006 a 13 años de cárcel por ser uno de los integrantes de una red de narcotráfico que intentó introducir en Lanzarote un alijo de 141 kilos procedentes de Sudamérica.

En el juicio celebrado en Arrecife a principios de 2006, Tejera reconoció su participación en la operación aunque acusó a un colombiano, que no fue juzgado por no haber sido detenido en España, de ser el ideólogo de la trama. Otras seis personas fueron también condenadas a penas de entre nueve y 13 años de cárcel. La droga llegó a las costas de Lanzarote en un velero procedente de Venezuela aunque la detención se produjo en el Charco de San Ginés de Arrecife cuando se procedía a la descarga de la droga.

"Una grieta muy complicada para acceder", así definen las fuentes cercanas a la investigación el lugar donde estaba Tejera. Y es que sin la colaboración de los bomberos era prácticamente imposible llegar hasta la zona donde había sido arrojado el cuerpo. Las investigaciones policiales se habían centrado en un primer momento en la escombrera de Argana Alta dado que allí se encontraron restos de sangre y huellas que hacían pensar que se había podido arrastrar un cuerpo. A pesar de los múltiples rastreos en la zona la búsqueda fue infructuosa.

La policía también encontró una barra de hierro ensangrentada en el interior del vehículo, tipo ranchera, de Tejera. El análisis de este objeto será vital para intentar esclarecer este crimen y sobre todo tras encontrar el cuerpo de Tejera con múltiples golpes, muchos de ellos en la cabeza.

La Policía Judicial cuenta también desde el pasado jueves con el apoyo de un grupo de especialistas de la Comisaría General del Cuerpo Nacional de Policía de Madrid para avanzar en las investigaciones del caso.

La aparición de manchas de sangre en el garaje del edificio donde residía Tejera en Arrecife hace pensar que los autores del delito pudieron haber raptado en esa zona a Juan Carlos para trasladarlo posteriormente en su vehículo hacia la escombrera de Argana. La policía trata de determinar el número de personas que participaron en este posible crimen.

Los agentes que llevan el caso están rastreando también las distintas cámaras de seguridad que se encuentran en el trayecto que va desde la vivienda de Tejera hasta la zona donde apareció su vehículo. Los autores del crimen tuvieron que recorrer en torno a los cuatro kilómetros, distancia que hay entre el garaje y la zona donde apareció el vehículo. Un trayecto que apenas se recorre en ocho minutos por lo que es posible que la muerte de Juan Carlos tuviera lugar entre las doce y la una de la madrugada, teniendo en cuenta que salió del bar en dirección a su casa sobre las 23.30 horas.

La pareja de Juan Carlos fue la que dio la voz de alarma a sus amigos y familiares en la madrugada del viernes en vista de que no llegaba a su casa. De hecho, fue uno de sus amigos el que encontró el vehículo. Familiares y amigos rastreaban sin éxito la zona de la escombrera de Argana al día siguiente de su desaparición, junto a miembros de la ONG de emergencia y rescate de Lanzarote (Emerlan) y de la Escuela Española de Salvamento y Detección con Perros con sede en la isla de Fuerteventura.

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