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El Santísimo de feligreses y curiosos

Las procesiones marcan el paso sobre las alfombras en la celebración del Corpus Christi - Las Salinas, las flores y la lucha canaria se suman a las cruces y el cáliz

Recorrido, ayer, en el pueblo de Tías

Recorrido, ayer, en el pueblo de Tías DORY HERNÁNDEZ

El arte efímero de las alfombras de sal que tapizó de color Lanzarote este fin de semana dejó paso ayer a las procesiones del Corpus Christi, seguidas por cientos de fieles y curiosos en la festividad que ensalzaron la presencia del cuerpo y la sangre de Jesucristo en la eucaristía. El culto público al Santísimo Sacramento bajo palio encabezó los recorridos con una representación de los niños que hicieron este año su Primera Comunión en las parroquias de la Isla.

La comunidad más madrugadora este domingo fue la de Tinajo, que tras dar comienzo a la misa prevista a las 10.30 horas, selló su fe en la calle con el reconocimiento al Señor. De forma casi paralela llevaron a cabo sus oficios religiosos Arrecife, en San Ginés, San Bartolomé, Tías y Yaiza. Haría hizo lo propio por la tarde, como es tradición en esa comarca del norte de Lanzarote, y Teguise adelantó la celebración al sábado.

A los diseños más comunes en los tapices, como son las cruces, el cáliz o la paloma como símbolo de la paz y del Espíritu Santo se sumaron la Virgen María, las salinas, la fauna, como el chorlitejo patinegro, la lucha canaria y hasta un jardín de flores, entre otras creaciones realizadas por instituciones y colectivos.

El repique de las campanas a las 13.10 horas anunció la salida del Santísimo Sacramento de la iglesia de San Ginés custodiado por los fieles que seguían el trayecto con sus pisadas sobre las alfombras. Es el caso de María Cedrés, Paquita García y Dolores Rodríguez, tres amigas jubiladas que no se pierden un Corpus Christi. "Es una pena que con el trabajo que ha costado hacer todos estos dibujos en sal duren tan poco, pero nada es eterno", lamentó Paquita a la altura del tapiz del Club Rotario de Lanzarote, sin perder el caminar alrededor de la plaza de Las Palmas antes de que el cortejo procesional enfilara hacia Ginés de Castro para continuar por un pequeño tramo de la Calle Real, Inspector Luis Martín, Academia y regresar a la plaza de Las Palmas veinte minutos después, a la una y media de la tarde. Antes de entrar al templo, el cura de San Ginés, Miguel Hernández, se dirigió con el Santísimo Sacramento al altar instalado para la ocasión frente a la iglesia, donde se detuvo unos minutos en la oración.

La Orquesta Sinfónica de Lanzarote con su director, Miguel Ángel García, acompañó a los feligreses con los temas Triunfal, del compositor José Blanco, Gloria (Mariano San Miguel), Caridad del Guadalquivir (Paco Lola) y Cordero de Dios (Ricardo Dorado), este último dentro del edificio religioso antes de que el párroco diera por finalizada la conmemoración.

Atrás quedaron toneladas de sal, horas de trabajo, en muchos casos hasta la madrugada, y el testimonio de un arte que vivió en la Isla mejores tiempos que el actual.

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