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Un héroe antinazi noruego en Lanzarote

El combatiente y empresario Max Manus pasó temporadas en la Isla desde 1967 hasta su muerte

Max Mikael Manus, ayer, en la vivienda familiar en Puerto del Carmen junto a las fotos de su padres,

Max Mikael Manus, ayer, en la vivienda familiar en Puerto del Carmen junto a las fotos de su padres, ADRIEL PERDOMO

En 1967 Puerto del Carmen (Tías) era un pedregal casi sin construcciones y polvorientas carreteras por las que transitaban turistas ávidos de sol y playa. El hotel Los Fariones, el primer establecimiento hotelero turístico de Lanzarote, recibió a sus primeros clientes ese mismo año.

Dos de sus huéspedes entonces fueron los noruegos Max Manus, el condecorado héroe de la Segunda Guerra Mundial en Noruega por su resistencia ante la invasora Alemania nazi, y su hijo Max Mikael, que huían del frío del país nórdico. En principio la visita era de una sola jornada, porque en realidad estaban pasando sus vacaciones en Gran Canaria, pero la alargaron unos días más. Desde entonces, la familia Manus mantiene su vínculo con la Isla, donde pasa largas temporadas Max Mikael, profesor jubilado tras enseñar español, alemán e inglés en un instituto de las islas noruegas Lofoten.

Con anterioridad al viaje a Lanzarote Max y su mujer, Tikken (ambos nacidos en 1914 y el primero fallecido en 1994 y la segunda en 2008), habían realizado un crucero desde Málaga con escalas en Madeira y Tenerife. El matrimonio tenía ganas desde hacía tiempo de tener "una casita en el sur", buscando la calidez del clima, que vendría bien para la artrosis de la señora Manus, a quien conoció en la contienda contra los alemanes, recordó ayer Max Mikael.

"Al llegar a Lanzarote pensábamos que no había nada. Tomamos un taxi de la marca Mercedes casi nuevo y mi padre le preguntó al taxista dónde podríamos dormir esa noche. Nos llevó al hotel Los Fariones, que era un paraíso para nosotros hasta que inauguramos nuestra casa de Puerto del Carmen en 1970", explicó Max Mikael. Tiene una hermana, Mette, y un hermano ocho años mayor, George, del primer matrimonio de su madre. A Lanzarote, padre e hijo llegaron sin equipaje, con lo puesto, por lo que fueron a Arrecife a comprar varias mudas en la Americana, en la calle Real. "Mi padre preguntó al dueño de la tienda si conocía a alguien que vendiese terrenos porque quería adquirir algunos y nos puso en contacto con Nieves Ramírez, que nos vendió varias parcelas en Puerto del Carmen. Así fue como empezó todo", relató Max Mikael desde la vivienda familiar que aún conserva en la zona turística. "Los hermanos Rosa nos construyeron la casa entre 1969 y 1970 y años después César Manrique nos ayudó a ampliarla y cambiarla", afirmó Max Mikael desde la terraza con vistas a la piscina.

Las temporadas en Lanzarote de Max discurrían entre largos paseos y la pesca. "En la Isla mi padre conoció a los artistas César Manrique, Pepe Dámaso, Luis Ibáñez, el empresario Yayo Fontes, el arquitecto Fernando Higueras, el coleccionista de arte Stanley Seeger, a la nuera de Winston Churchill, June Churchill, que se hizo una casa entre Arrieta y Haría, y Rafael Neville, promotor de Puerto de Mogán", señaló el exdocente. "Aquí", prosiguió, "mi padre quería reponerse del horror de la guerra y sus años tan duros. Lanzarote ha sido muy importante para nosotros".

En su niñez y parte de su juventud vivió en Cuba y viajó por Latinoamérica. Finlandia y Noruega fueron sus frentes bélicos antes de huir a Canadá y Escocia, donde se formó como saboteador de buques. Luego regresó a Noruega. Tras sus aventuras representó a las marcas Olivetti y Philips en Noruega y fundó Max Manus, que hoy regenta una nieta, dedicada a tecnologías de la comunicación.

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