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El milagro del pan y los peces

Los hindúes Ashok Bhagnani y Gangadhar Tejwani alimentan a diario a las lisas de la dársena del recinto portuario de Playa Blanca para atraer la suerte a sus negocios

Ashok Bhagnani (derecha) y Gangadhar Tejwani en el puerto de Playa Blanca dándoles pan a los peces.

Ashok Bhagnani (derecha) y Gangadhar Tejwani en el puerto de Playa Blanca dándoles pan a los peces. JAVIER FUENTES

Las lisas del puerto de Playa Blanca (Yaiza) esperan cada mañana por su gran desayuno. Un gran empache de entre diez y doce barras de pan con las que cientos de peces se alimentan de la mano de dos comerciantes y vecinos de la zona, que les lanzan con ímpetu las piezas que van troceando sobre la marcha en la zona de los pantalanes del muelle sureño, a la altura del restaurante El Galeón.

Ashok Bhagnani y Gangadhar Tejwani llevan casi siete años fieles a esa práctica basada, según explicaron, en un rito tradicional hindú para atraer la suerte y el dinero. Es una especie de nueva versión del milagro bíblico de multiplicación del pan y los peces de Jesucristo que dio de comer a una multitud que acudió a recibirlo. En esta ocasión los hindúes aseguran que la acción que realizan les ha permitido resolver problemas familiares y mejorar su situación económica.

"La cuestión es creer o no creer y tener mucha fe. Dicen que la fe mueve montañas pero a mi me ha movido el dinero. Desde luego, me ha funcionado", indicó Bhagnani convencido mientras se apresuraba a partir los panes y lanzar las piezas al agua junto a su compatriotaTejwani.

La buena racha no tardó en aparecer cuando decidieron iniciar el ritual. "A los seis u ocho meses de iniciar esta práctica las cosas me empezaron a ir mejor y pude comenzar a pagar la deuda de 20.000 euros que tenía con el banco", comentó sonriente. Es propietario de un negocio de artículos de electrónica en el centro del pueblo de Playa Blanca. Tejwani tiene un bazar en el establecimiento hotelero Iberostar Lanzarote Park, también en la localidad sureña. Reconoció que la suerte también ha llamado a su puerta aunque no quiso entrar en detalles.

Ambos señalaron que eligen la zona portuaria porque "se ven más peces que en otro sitio, aunque también hay hindúes que hacen lo mismo que nosotros por la playa". En algunas jornadas acuden mañana y tarde y si es a marea llena, mejor.

Cada día se gastan "entre cuatro y cinco euros" en adquirir el pan. A veces consiguen que algunos supermercados se lo regalen. "Aunque esté duro o sea del día anterior no importa", advierten. Su acción no pasa desapercibida para los turistas, que se agolpan al filo del muelle a observar cuando se percatan de lo que están haciendo Bhagnani y Tejwani. Incluso, no dudan en invitar a los extranjeros a sumarse a su rito, algunos de los cuales acaban aceptando.

Otros visitantes sacan por su cuenta la barra de pan de molde para, simplemente, dar de comer a los peces. "A mi hija le encanta hacer esto y por eso venimos", manifestó la inglesa Patricia Helvig, de vacaciones en Playa Blanca.

Daniel Pérez, Óscar Martín y Benigno Caravallo permanecen indiferentes a lo que ocurre sentados junto al varadero. "Nosotros en esas cosas no creemos. Mejor que tiren pan, que no hacen daño y den de comer o entretengan a los peces, que no les lancen piedras", apuntaron. La suerte es cuestión de fe.

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