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El museo submarino abre hoy a los visitantes tras acreditar a 50 ecoguías

Los buceadores tienen prohibido tocar las esculturas, nadar entre las piezas y dar de comer a los peces

El Museo Atlántico de Lanzarote, situado en aguas de Las Coloradas, en el municipio sureño de Yaiza, recibe oficialmente hoy a sus primeros visitantes en la denominada fase de preexplotación de ese espacio submarino, promovido por el escultor británico Jason deCaires Taylor y los Centros de Arte, Cultura y Turismo del Cabildo.

Hasta el momento, alrededor de 60 esculturas ya descansan en el fondo del mar del total de 300 que está previsto instalar hasta finales de este año. La colocación, el pasado uno de febrero, de las primeras piezas, ha tenido una gran difusión en todo el mundo y generado muchas expectativas.

Para poder visitar el museo, el único de sus características en Europa, es necesario ir acompañado de un guía debidamente acreditado. Ayer, medio centenar de instructores de buceo asistieron en el taller del artista en el puerto deportivo Marina Rubicón a la sesión que los acredita como Eco-Guide Dive (EGD), es decir, guía ecológico de buceo, y a las empresas como Empresa Operadora del Museo Atlántico (EOMA). El objetivo, explicaron desde los centros turísticos, es "garantizar la mejor y más rica experiencia a los visitantes de la instalación".

En la declaración responsable que deberá firmar cada ecoguía para obtener la certificación, se especifica que se debe velar por la protección de las esculturas y que "nunca" se debe tocar las mismas. Esta prohibición que se detalla de forma expresa, atañe tanto al buceador responsable del grupo como a las personas que lleve a su cargo durante la inmersión. Cualquier incumplimiento que se detecte en ese sentido, "producirá la pérdida inmediata de su acreditación como EDG".

Asimismo, tampoco está permitido bucear entre las esculturas, ya que con el tiempo "generarán un hábitat marino", que "debemos preservar y evitar todo contacto". Las condiciones de vida que se generarán "probablemente servirán de resguardo de la luz (esciófilos) y de los depredadores a esos seres vivos. Las ofiuras, los nereidos o los cangrejos tienen un ecosistema en miniatura, que debe ser preservado" se advierte.

Otra de las limitaciones impide dar de comer a los peces para no modificar sus hábitos alimenticios ni su comportamiento.

Antes de la inmersión, el ecoguía está obligado a realizar una explicación "pormenorizada" de cada una de las zonas del Museo Atlántico y a responder a cuentas dudas surgen de la citada presentación, de forma que se asegure la experiencia del cliente. Por otro lado, deberá informar de que la toma de las fotografías o vídeos durante el trayecto será de uso exclusivo de los clientes y no se podrá comercializar con las imágenes.

El museo se podrá visitar todos los días del año, siempre que las condiciones del mar permitan la actividad de forma segura, en horario de 10.00 a 16.00 horas.

En el recorrido al que se puede acceder desde esta jornada, los buceadores se encontrarán, entre otras instalaciones, con un grupo de personas que se encaminan hacia un mismo destino; la Balsa de Lampedusa, una reflexión sobre la crisis humanitaria de los refugiados y un reconocimiento hacia aquellos que han perdido sus vidas en las travesías; una pareja haciéndose un selfie, que invita a pensar sobre el uso de las nuevas tecnologías; y un grupo de esculturas híbridas, mitad con forma humana y la otra mitad cactus que constituyen parte de un jardín botánico.

Sólo se podrá visitar el museo con reserva previa en alguna de las 23 empresas operadoras.

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