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Teguise presume de historia

La Villa inaugura los recorridos por su casco antiguo para mostrar uno de los patrimonios mejor conservados de Canarias

La guía Inés Goméz (en primera fila con pañuelo morado al cuello), ayer, junto al grupo en Teguise.

La guía Inés Goméz (en primera fila con pañuelo morado al cuello), ayer, junto al grupo en Teguise. LP / DLP

Los irlandeses Camilla y Dermot McAleese paseaban ayer entre los siglos de historia que concentra Teguise en las calles de su casco histórico, uno de los mejor conservados de Canarias, "fascinados" por los edificios que se iban encontrando a medida que avanzaban sobre el suelo empedrado. Este matrimonio jubilado, que pasa sus inviernos en Lanzarote, formó parte del grupo de 22 personas que realizó el recorrido guiado por Teguise que ofrece el Ayuntamiento de La Villa de forma gratuita cada miércoles.

"Nos gusta la historia y Teguise tiene cosas muy interesantes como Irlanda, como son los conquistadores, los piratas, la agricultura o los señoríos feudales", afirmó la señora McAleese. Lamentó que, a diferencia de Teguise, "en Arrecife la gente no se preocupe por conservar los viejos edificios. La verdad es que Arrecife me duele como está".

Como si el tiempo se hubiera detenido en cada fachada, la capital de Lanzarote desde la primera mitad del siglo XV hasta 1852, cuando Arrecife adoptó ese liderazgo en detrimento de Teguise, parece anclada en los siglos XVIII y XIX. La pérdida de poder de La Villa frenó su desarrollo, lo que permitió a su vez preservar su esencia. Uno de sus edificios más emblemáticos es el Palacio Spínola, donde comienzan y terminan las caminatas de hora y media de duración que trasladan al visitante a la Plaza de la Constitución, la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, La Cilla (antiguo granero), el Callejón de la Sangre (donde tuvo lugar la violenta incursión norteafricana de Calafat en septiembre de 1569), la plaza y el convento de San Francisco, el Palacio del Marqués Herrera y Rojas, el teatro de las hermanas Manuela y Esperanza Spínola, la Plaza de La Mareta, desde donde se aprecia el castillo de Guanapay, el vía crucis, el Palacio Ico (antigua sede de la Guardia Civil) y la iglesia de Veracruz. Son los lugares históricos hasta los que se acercan los visitantes.

Entre el rey y el conquistador

Una de las curiosidades por las que se interesaron los turistas y residentes este miércoles fue el origen de la denominación Teguise. La localidad, explicó la guía Inés Gómez, adoptó su nombre en honor a la mujer del francés Maciot de Bethencourt, sobrino del conquistador normando Jean de Bethencourt. Teguise era hija del rey aborigen Guadarfía.

La cultura del agua, el refugio de los antiguos pobladores en cuevas por los ataques piráticos, la llegada del italiano Lancelotto Malocello, probablemente en 1312, del que procede el nombre de Lanzarote, las erupciones volcánicas del siglo XVIII y la introducción del camello en la Isla y el desarrollo de una raza propia, fueron otros datos que se intercalaron con los propios de Teguise en las explicaciones tanto en inglés como en español de la guía. La historia de Teguise es también la historia de la Isla.

Otros de los que siguieron atentos la información facilitada por Gómez fue la pareja de jubilados galeses Pamela y Robien Seaton. Llevan viniendo a Lanzarote a pasar el invierno desde hace ocho temporadas y se enteraron de la iniciativa por Internet. "No lo dudamos dos veces y nos apuntamos. Nos gusta mucho este pueblo y queremos saber más de su historia", manifestaron.

La caminata por el barrio histórico es todos los miércoles, mientras que la que tiene lugar por los alrededores de Teguise se lleva a cabo cada domingo. Ambas parten a las diez de la mañana del Palacio Spínola. Las reservas se deben realizar a través de la página web www.teguise.es. Se recomienda llevar calzado cómodo y abrigo.

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