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Una nueva virtud para la Isla

Elena Martín, integrante del dúo Virtudes, se traslada a vivir a Lanzarote con su marido, policía

Humorista, actriz, bailarina, profesora de baile y teatro y también "atendera" y "alegróloga", como le gusta definirse, a través de los talleres de mejora emocional que imparte con la alegría como eje vertebrador. Elena Martín (Alicante, 1964), integrante del dúo humorístico Virtudes, reside en Lanzarote desde el pasado febrero por el traslado a la Isla de su marido, Luis Mayandía, nuevo comisario de la Policía Nacional de Arrecife.

"Nos apetecía muchísimo venir a Lanzarote, aunque yo ya conocía la Isla porque hace por lo menos treinta años que estuve aquí de vacaciones y hace más de veinte que vine a actuar con Virtudes. Lanzarote me encanta y ha sido como un revulsivo venir. La gente es muy amable", afirmó ayer Elena.

Este 2016 se cumplen tres décadas desde que en 1986 Elena y Soledad Mallol fundaran Virtudes tras conocerse en la obra de teatro La Orestiada. Las pelucas negras son su seña de identidad más reconocida y se hicieron muy populares a finales de los años ochenta y principios de los noventa, sobre todo, por sus apariciones en televisión. Entre otros programas, presentaron Ni a tontas, ni a locas (1989), en Televisión Española, Flipping con el zapping (1991) y Va de vicio (1992), en Telemadrid. También condujeron Un millón de gracias (1995), en Antena 3.

25 años de Virtudes (y algún vicio) es el título del espectáculo que crearon cuando celebraron sus bodas de plata y que aún mantienen en escena con la recopilación de los mejores escenas del dúo y la incorporación de otras nuevas para que "la representación siempre esté viva. Esa es la ventaja de que el espectáculo sea nuestro", explicó Elena. De hecho, en abril actuarán en Asturias y les gustaría tener la oportunidad de hacerlo también en Canarias.

En las sesiones de mejora emocional que ofrece desde el año 2000 a instituciones, profesionales, asociaciones, grupos y particulares, utiliza la dinámica Yuzu (nombre de un citríco japonés), la cual, según precisó, "emplea diversas disciplinas para recargar, limpiar y energizar a las personas". Les enseña a liberar tensiones, relajarse y mejorar el estado físico y mental. En mayo participará en el congreso Exposalud en Madrid.

Elena prepara en Lanzarote su segundo libro después del que escribió en solitario en 2008.

¿Qué hay de bueno? Claves para una vida más alegre. (Editorial Granica) es el título de su primera publicación. En esta ocasión aborda "la visión realista de la alegría y la frivolización de la misma", detalló la autora.

Lo que Elena defiende "poco tiene que ver con la moda de la falsa alegría y el positivismo a toda costa" que, tal y como subrayó, "son peligrosos porque no te permiten afrontar los momentos dolorosos, aceptarlos, vivirlos y extraer todo lo que haya que sacar de ellos". Añadió que "hay días en los que hay que llorar mucho y solo así puedes sonreir al día siguiente, cargarte de fuerzas y recuperar todas las cosas que te hacen estar bien".

Elena recordó que llegó al humor después de su búsqueda de la alegría tras circunstancias personales difíciles. "Me di cuenta de que en la vida hace falta tomar una decisión respecto a donde ubicarte y también que hay muchas cosas que son una desgracia y un horror y otras muchas de las que puedes congratularte y mejorar tu estado de ánimo". Y en ese proceso "de manera natural llegó el humor y la definición que de alegróloga me hizo un amigo", dijo Elena.

En su opinión, "muchas veces no sabemos lo que somos, sino que nos hacemos una imagen de nosotros mismos en función de lo que los demás nos van devolviendo. Pero no hacemos un ejercicio íntimo y profundo de saber con qué cualidades contamos".

Asimismo, considera que "hasta ahora ha habido una concepción del realismo en un sentido negativo. Es decir, cuando a una persona le dices 'tienes que ser más realista' le estás diciendo, 'ten una perspectiva más pesimista', cuando en realidad debe ser al revés". Apuntó que "hay estudios que indican que cuando uno está mal no tiene una visión realista de su situación, sino cuando estás bien porque estás utilizando todo tu potencial y accedes a vislumbrarlo".

Aunque reconoce que el humor es "una herramienta muy útil porque permite que la información penetre más profundamente y se asimile mejor y permite la comunicación entre los seres humanos", sin embargo cree que "no vale el humor a costa de todo, cuando es hiriente y se utiliza para ponerte en una posición de superioridad frente a los otros. Es ahí cuando se utiliza como arma en vez de herramienta". Así, reconoce que "no haría humor con la religión ni con las desgracias ni cosas con las que sepa que puedo hacer daño".

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