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Las salinas más antiguas, en peligro

El Cabildo trata de encontrar a los propietarios de las Salinas del Río, situadas bajo el risco de Famara, para acometer una serie de obras de emergencia para evitar su desaparición

Las salinas del Río a la derecha, situadas justo enfrente de Caleta de Sebo en La Graciosa.

Las salinas del Río a la derecha, situadas justo enfrente de Caleta de Sebo en La Graciosa. D.R.

Las salinas del Río, situadas bajo el risco de Famara justo enfrente a la isla de La Graciosa, se encuentran en la actualidad en un grado de deterioro importante. Consideradas las más antiguas de Canarias corren el riesgo de desaparecer si no se actúa con urgencia. De hecho, uno de los muros de callaos, del sistema de captación presenta una fractura importante, haciendo que el agua entre a las salinas de forma incontrolada. Un informe del Servicio de Patrimonio del Cabildo de Lanzarote destaca que esta entrada provoca, "que el agua fresca del mar entre con mayor asiduidad de lo normal, impidiendo el correcto funcionamiento de los cocederos. Por este motivo, en la actualidad se han perdido esa gama de colores salmones que era propia de los cocederos".

Sin embargo, el principal escollo para llevar a cabo un proyecto de restauración de las salinas es la necesidad de contar con el visto bueno de sus propietarios. Y es aquí donde ha surgido el primero de los problemas ya que tras el fallecimiento de la propietaria acreditada hasta ahora para el Cabildo, Marta Queralt se desconoce quienes son sus actuales dueños. El Servicio de Patrimonio se ha puesto en contacto con el abogado, que reside fuera de Lanzarote, que al parecer llevaba los asuntos de la propietaria de las salinas para tratar de localizarlos. Según Patrimonio el dato de la propiedad es fundamental "a fin de conseguir su autorización para poder reponer el muro deteriorado y salvaguardar los valores patrimoniales de las salinas".

El Cabildo está estudiando la posibilidad de poder intervenir con carácter de urgencia en las salinas en caso de no encontrar a los propietarios, aunque para ello, necesitaría con carácter previo un informe jurídico que avalase esta intervención en base a la Ley de Patrimonio Histórico de Canarias. De la misma manera, es imprescindible la autorización de la Dirección General de Costas al hallarse las mismas en una zona de servidumbre marítima-terrestre.

Las Salinas del Río están consideradas las más antiguas de Canarias, ya que las primeras referencias documentales que se conocen se remiten al Siglo XV, al ser acondicionadas en tiempos de Sancho de Herrera, primer señor feudal de Lanzarote. Asímismo ya en 1520 se reseñan una serie de construcciones en ellas.En 1605 en una Real Cédula dirigida a la Audiencia de Canarias para que informe sobre la situación, producción y pertenencia de las salinas existentes en las islas, para su posterior incorporación a la Corona, se recoge la información de Ruy Días de Rojas, velador y contador de la gente de mera de las islas, en la que se describen dichas salinas.

Fue a finales del siglo XIX, con el auge de las pesquerías en el banco canario sahariano, cuando la producción de sal para salazones da un impulso definitivo a la expansión de las salinas canarias. En el caso de las conocidas también como Salinas de Gusa, su dimensión actual está relacionada con el establecimiento hacia 1880 de una factoría de transformación de productos pesqueros en La Graciosa.

La decadencia de las salinas comienza en los años 20 del siglo pasado, de forma paralela a la creación de otras salinas en mejores ubicaciones: en los años 50 existían en Lanzarote medio centenar de salinas. La producción de sal bajo el Risco de Famara fue definitivamente abandonada a comienzos de los años 70 del pasado siglo

Así mismo, dichas salinas contribuyen a conformar un paisaje de singular estética.

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