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Entrevista a Dailo Allí Alonso

"Trabajar en la ONU me permite mejorar la sociedad en la que vivo"

"En México hemos instalado un sistema para ayudar a mujeres embarazadas sin acceso a la sanidad", cuenta el jefe de Comunicación del Fondo de la ONU para la Infancia (Unicef) en México

Dailo Allí en un parque infantil de Arrecife, esta semana.

Dailo Allí en un parque infantil de Arrecife, esta semana. D.R.

Usted ha trabajado como periodista en Antena3 en España, en la televisión china y ahora como jefe de comunicación de Unicef en México. ¿Cómo ha sido ese proceso?

En el año 2003 me presento a unas oposiciones para la ONU que permitió ir a trabajar con el equipo de comunicación del secretario general Kofi Anann de las Naciones Unidas en Nueva York. Estuve cuatros y me tocó vivir todo el periodo de transición de Annan a Ban Ki-moon. En el 2008 me trasladé a Pekín a trabajar la televisión china y fui corresponsal de la Cadena Ser en el año olímpico. De regreso a España me incorporé a Antena3, aunque en el 2010, con la crisis, me planteo la dificultad que tienen los medios de comunicación para desarrollar su rol social. Tenía la sensación de que mi labor como periodista no estaba contribuyendo a mejorar la sociedad y decidí volver a las Naciones Unidas donde si creo que puedo mejorar la sociedad en la que vivo. Pero no me vuelvo al órgano político sino a la agencia especializada en la infancia que es la Unicef. Estuve en Madrid como jefe de comunicación durante cuatro años hasta que cambié de destino, (Naciones Unidas cada tres o cuatro años te cambia de destino porque se entiende que tras ese periodo se pierde independencia) y me invitaron a presentarme a un proceso de selección en México.

¿Y cuál es la labor de Unicef en México?

Unicef dependiendo del país hace una tarea u otra. En África donde se destina el 60% del presupuesto,el trabajo va dirigido a construir escuelas, dar comida, vacunas, es decir, supervivencia infantil. En un país como México que es la decimotercera economía mundial hay una estructura social, económica, sanitaria, educativa. Lo que hacemos es ayudar al Gobierno a mejorar procesos. Por ejemplo, no tenía una ley de protección de derechos de infancia. Así que parte de nuestro trabajo fue acompañar a las autoridades en ese proceso para que hubiese una ley, unas procuradurías de justicia para que defendiera los derechos de los niños y algo importante como acompañar a las autoridades para que supieran aplicar la ley. Aunque evidentemente trabajamos en otros asuntos porque hay más de cuatro millones de niños que no van a la escuela, principalmente niños indígenas que viven en zonas muy remotas de México, que hablan lenguas indígenas y no la oficial. Intentamos crear programas para que niños y maestros hablen el mismo idioma, algo que puede resultar muy obvio pero que en un país como México no lo es ya que existen 385 lenguas.

Hablamos de un país de más de cien millones de habitantes.

Para hacernos una idea en extensión México es más grande que toda Europa. Solo la ciudad de México DF tiene 20 millones de habitantes. El reto no está en ciudad de México que aunque tiene altos niveles de pobreza y desigualdades a la vez es una ciudad muy sofisticada y desarrollada, con el índice más alto de aviones y helicópteros privados del mundo porque al haber mucho tráfico la gente se desplaza en helicóptero. Así que nos encontramos con una ciudad que es una burbuja y que la situación grave se vive en el exterior. El 80% de los niños indígenas que logran ir a la escuela no entiende lo que estudian porque no hablan la lengua que les obligan, así que aprenden de memoria.

¿Y en este contexto cuál es su labor?

Mi trabajo en concreto es acompañar el esfuerzo de políticas en Unicef y llevar los programas de innovación.Desarrollamos un sistema en el que están 50.000 jóvenes de todo México que a través de internet nos van contando en tiempo real qué opinan y qué necesitan. Nos permite detectar por ejemplo que los jóvenes de una determinada zona están sufriendo mucha violencia para luego actuar sobre ese problema. Una fórmula en la que los jóvenes y niños nos están contando qué están necesitando en tiempo real aprovechando las nuevas tecnologías. También tenemos un sistema de información para ayudar a mujeres embarazadas de zonas rurales sin acceso a un sistema de salud. Así que hemos repartidos teléfonos móviles para darles información personalizada a través de SMS sobre lo que deben hacer en todo momento (revisiones o visitas de médicos a determinadas zonas para que puedan acudir...).

Cuando hablamos de México siempre nos viene a la mente la violencia que existe en ese país.

En el día a día siempre digo que soy un afortunado porque estoy de paso. Obviamente la violencia la observas, ves a gente con metralletas en los restaurantes, en los que los guardaespaldas forman parte de tu vida. Tengo la suerte de vivir en una zona segura, si podemos decir que hay alguna zona segura, pero tengo amigos que para llegar a su casa tienen que atravesar dos túneles custodiados por hombres con metralletas, que te indican por dónde tienes que ir. Está claro que se vive con miedo.

Mi imagino que habrá zonas en las que Unicef tampoco podrá entrar.

Nosotros siempre acudimos a los lugares con ayuda de los gobiernos, pedimos autorización y luego también el propio equipo de seguridad de la ONU nos dice si es recomendable o no visitar determinadas zonas. Pero insisto el problema no soy yo, que tengo un equipo de seguridad, sino para mucha gente que está atrapada en lo que se conoce como zonas calientes, que están controladas sobre todo por narcotraficantes.

Usted ha estado recientemente con los refugiados sirios

Concretamente, estuve en el Líbano en la frontera con Siria donde se está recibiendo a casi un millón de refugiados. Libia es el país con la mayor densidad de refugiados de todo el mundo, un país con dificultades económicas y que haceun par de décadas también se enfrentó a la llegada masiva de refugiados de Palestina. Así que nos encontramos con un país que no tiene capacidad para afrontar esta crisis humanitaria. Estuvimos acompañando a un equipo de Televisa México para cubrir la llegada de refugiados desde la perspectiva del invierno. Una zona que en estos momentos del año alcanza los menos 13 grados así que tenemos un plan para ayudar a dos millones y medio de niños en invierno, además de la ayuda que se presta todo el año. En Líbano no hay campos de refugiados delimitados por la ONU sino que son asentamientos, se estiman más de 2.000. Los asentamientos complican la tarea a las organizaciones no gubernamentales a la hora de llevar los recursos humanitarios.

Y personalmente qué impresión se llevó durante su estancia en Líbano.

Hace tres años ya había estado en el campo de refugiados de Zaatari, en Jordania. En esta ocasión me ha dado la sensación de que la gente cada vez tiene menos esperanza. El conflicto ya lleva más de cinco años, se ha firmado el tercer plan de paz con muchas posibilidades de que se vuelva a romper. En Zaatari hablaban de que no se iban a instalar de forma definitiva porque pensaban que no iban a volver pero ahora ya no tienen esperanza.Vienen muy marcados psicológicamente, hay niños que te dicen que no quieren volver a la escuela porque fue allí donde les pilló el bombardeo, relacionan la escuela con la tragedia. Están desilusionados, desencantados y en una extrema situación de pobreza. Los que se están marchando ahora de Siria son los más pobres de los más pobres. Y lo más grave es que todavía quedan muchas personas atrapadas sin posibilidad de salir de Siria.

¿Qué siente cuando oye hablar de que la ONU no sirve realmente para nada?

Se espera que la ONU sea la caja de los milagros, pero la ONU es la casa del diálogo.Tiene 193 países miembros, 193 socios accionistas de una empresa, si un directivo se niega a hablar, a aprobar una resolución como lo que sucede en Siria, en el que sistemáticamente Estados Unidos y Rusia han estado bloqueando las resoluciones del Consejo de Seguridad, poco se puede hacer.Si no hay capacidad de diálogo, la ONU pierde eficacia porque se parte de la idea de que los países tienen que dialogar para acabar con los conflictos. La ONU lo que no puede hacer es imponerse ante un país porque de lo que se trata es lograr soluciones pacíficas. Aunque hablemos ahora de Siria lo cierto es que la ONU atiende más de 300 emergencias al año, muchas de las cuales no sales en los medios de comunicación. Cómo sería el mundo sin la ONU o sin UNICEF que compra 1.500 millones de dosis de vacunas todos los años para los niños, el mayor comprador de vacunas del mundo y que ha contribuido a que en 30 años se haya reducido a la mitad a mortalidad infantil.

¿Y ya tiene planificado su próximo destino?

Llevo dos años y medio en México. Aunque quiero seguir en Unicef hay que tener claro que en la ONU no existe el trabajo fijo. Esa idea de funcionarios de por vida no existe. Cada vez que me presento a otro destino tengo que realizar pruebas, que son meses de entrevistas, exámenes, paneles de expertos... Hay que ser profesionales en aquellos puestos que se vayan a ocupar. Se nos paga para que seamos eficientes y efectivos en la consecución de resultados.

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