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La Provincia - Diario de Las Palmas

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La "fiebre" de los candados de amor se intensifica en Puerto del Carmen

Miles de turistas utilizan los espacios del paseo marítimo para dejar su recuerdo

La "fiebre" de los candados de amor se intensifica en Puerto del Carmen

Los habituales de Puerto del Carmen saben que la costumbre de colocar los candados de amor, como los han llamado algunos, surgió la pasada década, adosados a las cadenas que adornaban el paseo marítimo, junto al Barcarola, o junto al Dolomiti, que es lo mismo.

Pocos podían imaginarse el tirón que iría adquiriendo esta costumbre, cada vez más arraigada entre los turistas, de dejar en forma de candado su recuerdo de estancia en la localidad turística. Es casi siempre un recuerdo romántico, claro.

Hoy en día, son miles los instalados en distintos puntos del paseo marítimo, aunque podemos encontrarlos en otros lugares próximos a los complejos alojativos o al muelle comercial.

Lejos queda ya aquel acotado espacio de la Avenida de las Playas donde solíamos toparnos con ellos. Hoy se han extendido, como una auténtica fiebre, hasta los espacios urbanos más extremos del paseo. Y así, podemos ver cómo se multiplican junto a las playas de Matagorda y Los Pocillos, ya lejos del centro neurálgico de Puerto del Carmen, donde surgieron, y hoy también se multiplican. También podemos verlos en espacios del paseo que van al muelle del Varadero, o incluso en el camino a Puerto Calero.

Ahora estos románticos candados no colonizan sólo las cadenas que adornan algunos puntos de las zonas ajardinadas, sino que se dispersan a diario en los respaldos de las decenas de bancos que salpican la avenida playera.

Nerea Santana es la actual concejala de Playas del Ayuntamiento de Tías. Ya durante su responsabilidad como edil de Turismo, durante el pasado mandato, conoció esta peculiaridad que no sabría datar: "Pero lo que sí puedo decir es que hemos recibido siempre buenas críticas de los turistas, que observan en ello una forma de recordar su paso por Puerto del Carmen. No son pocos los que repiten en el destino, se acercan al lugar para ver aquel que dejaron en su primera visita, y recordar", nos cuenta la edil.

Desde el Ayuntamiento de Tías siempre se ha apoyado esta costumbre como "una forma de potenciar el carácter romántico del destino", aclara Nerea; quien añade que "son muchas las parejas que aprovechan su tiempo de ocio para hacer la típica pedida de mano, algo que luego inmortalizan en estos candados".

No esconde la edil que la moda exige "un trabajo de mantenimiento importante por parte del Ayuntamiento", porque el paso del tiempo y la situación hace que se oxiden. "Pero lo cierto es que todos ellos esconden alguna historia de amor. Y al Ayuntamiento nos llegan historias bonitas que nos animan a seguir manteniendo esta práctica. No lo vemos como una incomodidad", acota.

Con el tiempo, estos "complementos" del destino se han convertido en unos habituales en las ventas de los bazares y tiendas de la Avenida de las Playas de Puerto del Carmen, donde podemos encontrar incluso con establecimientos donde los graban: "Hay de todo en esta tradición. Pero he de decirte que existen algunos turistas muy cuidadosos en este asunto, que eligen diseños muy bonitos para sus candados, para luego grabarlos y colocarlos", comenta. "De hecho", añade Nerea Santana, "no son pocos los visitantes de la localidad que también se entretienen admirando algunos de ellos, como cualquier otra atracción, porque cada uno es diferente y muy personal".

Incluso, por qué no, en un futuro podríamos ver un modelo ideado por el propio Ayuntamiento de Tías; ahora, precisamente, cuando Puerto del Carmen celebra su 50 Aniversario como primer núcleo turístico de Lanzarote. Quizá lo veamos.

Tirón en redes sociales

Si cuestionamos al concejal de Turismo del Ayuntamiento de Tías, Amado Vizcaíno, sobre el papel de los candados románticos de su destino, los define como "una moda atractiva que resulta positiva para el destino, porque las parejas vienen aquí para, de forma simbólica, sellar su amor en Puerto del Carmen".

Reconoce Amado Vizcaíno que uno de los aspectos que han ayudado a extender la tradición es el hecho de que miles de estos visitantes comparten en las redes sociales los momentos en los que colocan los candados. "Eso nos ayuda a multiplicar los impactos que nuestro destino logra en las redes sociales, y es una promoción a través de la imagen que nos resulta atractiva, como destino moderno y joven que somos".

Y también le encuentra un componente que dinamiza directamente las ventas de algunos locales: "Si te fijas en los candados, hay diseños en forma de corazón que están siendo ideados por los comerciantes para este tipo de turistas; y aunque sea a pequeña escala, es una forma de diversificar su oferta minorista".

Para el concejal de Turismo de Tías, esta idea espontánea se ha convertido en una moda que tiene pocos inconvenientes: "Es verdad que en algunos lugares llaman la atención, pero intentamos que sea visualmente positiva. No te niego que los hemos retirados de zonas que no son públicas, o simplemente porque no procede; pero son los casos menores. Los candados de amor seguirán siendo una referencia en Puerto del Carmen", apostilla Vizcaíno, quien defiende la colocación de estos símbolos, siempre desde una perspectiva donde se conjuguen las apetencias de los visitantes y la conservación de los espacios públicos.

Esta moda de los candados de amor, muy extendida desde la pasada década, ha sido así plenamente importada en Lanzarote, donde también, una vez cerrado el pasador, se tira la llave para simbolizar el amor inquebrantable.

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