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Entrevista a Juan Cruz Sepúlveda

"El modelo de Lanzarote aún es posible y hay que volver a la singularidad"

"Hay que desafiar los estereotipos de los turoperadores que vulgarizan los destinos y atenuar la masificación", explica el docente e investigador

Juan Cruz Sepúlveda, junto a la portada de su nuevo libro.

Juan Cruz Sepúlveda, junto a la portada de su nuevo libro. LP / DLP

Puerto del Carmen (Tías) conmemora este año el 50 aniversario del nacimiento de esa localidad turística, la primera de Lanzarote. ¿Es esa efeméride la que le ha llevado a realizar la investigación sobre el origen y desarrollo del turismo en la Isla durante más de tres años?

Todo surge cuando estábamos finalizando El Postigo de Tías. Una mirada al pasado del municipio, concretamente, cerrando el apartado de los primeros establecimientos turísticos, al analizar la 'zona cero' del turismo de masas en Lanzarote con la puesta en funcionamiento del Hotel Los Fariones en el año 1966 y otras ofertas alojativas pioneras. Animado por José Juan Romero, Pedro Calero y por Jorge Liria, planteamos la necesidad de analizar y profundizar sobre lo publicado acerca del turismo a nivel de Canarias, y de Lanzarote en particular, y recoger testimonios que participaron directamente en los orígenes de este nuevo modelo económico y social.

Se trata de la primera obra amplia sobre el turismo en Lanzarote con datos de segmentos tan variados como la construcción, los alojamientos, el transporte, el puerto, el aeropuerto, las desaladoras, el deporte, el ocio, el comercio, la marca César Manrique o los centros turísticos del Cabildo, en la que se recogen los testimonios de unos 200 protagonistas.

Considero que es un modesto trabajo, mejorable, que quiere aportar de una forma clara y sencilla el organigrama de desarrollo turístico de Lanzarote desde su génesis en los diferentes segmentos productivos y, por otra parte, poner en valor el trabajo aportado por múltiples personas en este nuevo modelo económico en sus primeros tiempos y que con sus testimonios nos acercan a realidades pretéritas antes de que caigan en el olvido. Pero, fundamentalmente, esta obra viene a evidenciar que el modelo turístico de Lanzarote es único, singular y paradigmático, donde se han conjugado los recursos naturales, los paisajísticos ayudados por la mano del hombre conejero, las bondades del clima, la solución del problema del agua, la creación de los centros turísticos, las mejoras en el puerto, el aeropuerto, las carreteras y, sobre todo, la oportuna y certera intervención de Cesar Manrique. Todos estamos en deuda con él.

Sin lugar a dudas, el turismo ha sido la revolución económica y social de Lanzarote. ¿Eran conscientes los lanzaroteños de los grandes cambios que se avecinaban? ¿Se les fue de las manos el desarrollo?

En el trabajo abordamos desde los primeros visitantes naturalistas, geógrafos, aventureros, escritores, las primeras casas de huéspedes, fondas y pensiones y nos centramos cuando el viajero se transforma en turista en los años sesenta y es aquí donde se inicia el turismo de masas. Aparecen los hoteles, los apartamentos, los bungalós y se producen los potentes movimientos de especulación con los suelos próximos a la costa, la eclosión de Puerto del Carmen, el desarrollo de Costa Teguise y la de Playa Blaca como tercer polo turístico en desarrollarse plenamente. También analizamos La Santa y Puerto Calero como espacios turísticos singulares. A partir de los sesenta se abre un nuevo abanico de oportunidades y de nuevas profesiones. La sociedad lanzaroteña se incorpora al nuevo modelo económico, se comienzan a profesionalizar nuevos oficios. En El volcán del turismo cuentan su experiencia varios testimonios de las diferentes modalidades de nuevos empleos.

El libro también recoge varias anécdotas, como la de la guía turística Kit Torvisco, que gracias a que extendió un día más su estancia en Lanzarote para visitar Jameos del Agua de noche no cogió un vuelo que acabó precipitándose en la zona de Tacoronte (Tenerife). ¿Qué otras anécdotas destacaría de todas las que se recogen en su nueva obra?

De los casi 200 testimonios que aportan pequeñas o grandes historias vinculadas a los orígenes de este sector, de todas se desprende alguna lección de aprendizaje, sobresaliendo la parte humana. En el caso de Kit Torvisco, con la que compartí tertulias varias tardes y me cedió la foto del avión de Spantax de la portada del libro, había ejercido de azafata para esa compañía. Es una historia conmovedora e interesante e invito a leer detenidamente ese capítulo y los restantes del libro. Kit estaba bastante ilusionada con el trabajo y falleció recientemente y no pudo ver el resultado de su aportación. Siempre le estaré muy agradecido, al igual que a otros testimonios que han desaparecido en el transcurso de la elaboración de este libro. Es el caso de Gunter, Luis Morales, Neil Pram y Fefo Betancort. A ellos y a sus familias, mis respetos y agradecimientos.

En el despegue del desarrollo turístico de Lanzarote han intervenido empresarios foráneos como Vicente Calderón, Neil Prahm, Joseph Hassam, el Grupo Martínez Abolafio en Puerto del Carmen, Río Tinto en Costa Teguise y los noruegos en Famara, entre otros emprendedores. ¿Cree que sin ese capital foráneo hubiera sido más difícil impulsar el turismo en Lanzarote?

A finales de los años cincuenta Lanzarote disponía de una economía centrada en el sector primario, la cebolla y el tomate ocupaban grandes hectáreas de producción, además de la vid, único producto que ha sobrevivido tres siglos. La industria conservera era muy potente animada por el banco pesquero sahariano. La burguesía capitalista, aguatenientes, poseedora de grandes superficies era muy reticente a innovar y emprender. Con la llegada de los primeros movimientos inversores a la búsqueda de acopio de suelos potencialmente aptos para explotaciones turísticas fueron ellos los primeros en desprenderse de suelos improductivos.

¿Debería reconocer más Lanzarote el esfuerzo de esos empresarios y también de los locales que participaron en el desarrollo de la Isla?

Los alemanes, noruegos e ingleses fueron de los primeros en promover. Doña Carolina Wrait desde el Parador Nacional disponía de su primera agencia inmobiliaria de captación de suelo. Lanzarote no tenía compañías para acometer obra pública y tampoco contaba con tejido empresarial local promotor. El inversor extranjero venía entrenado, con largo recorrido experimental y con el factor de riesgo controlado dispuesto a obtener rápidas plusvalías.

¿No cree que Lanzarote debería ser un destino más 'exclusivo' en vez de haberse convertido en receptora de turismo de masas?

Efectivamente, la isla tiene que recuperar el espíritu de los sesenta. En los años ochenta se nos fue de la manos, se desbordó, quebraron todas las infraestructuras, fundamentalmente, las sociales, educativas y sanitarias. A día de hoy no se ha finalizado el mapa de necesidades originado por el desarrollismo de los ochenta y noventa. El modelo de Lanzarote aún es posible y la Isla tiene que volver a la singularidad desde el puerto, el aeropuerto, las carreteras, hasta las señales de tráfico. Para la Isla deberían ser singulares, hay que desafiar lo vulgar, los estereotipos de los turoperadores que secuestran y vulgarizan los destinos y se llevan grandes montos económicos, atenuar la masificación para ser más competitivo. Me aburren las estadísticas de números de visitantes cuando no se traducen en mejoras sociales y calidad de vida para la población residente.

El libro resume la historia del turismo desde la génesis a los años noventa del pasado siglo. ¿Cómo se imagina el turismo en el futuro en Lanzarote?

Por suerte Lanzarote no ha perdido los recursos naturales, paisajísticos medioambientales y figuras de protección. Solo se ha producido un retroceso y deterioro paisajístico como consecuencia del abandono de la actividad agrícola fruto de las desacertadas políticas agrarias. Comienza a preocupar en Lanzarote el exceso y la alta presión de visitantes, los picos de entradas por el puerto y el aeropuerto y, en consecuencia, el alto volumen de visitantes a los centros emblemáticos y el déficit de calidad en servicios fundamentales a la ciudadanía. Se hace necesaria una reflexión ordenada sobre el uso del territorio y sobre las personas que viven aquí, que somos lo más importante. Hay que escuchar la historia y aprender del pasado para avanzar en el futuro.

Tiene previsto ampliar la publicación con datos más recientes desde los años noventa, periodo al que ha llegado su trabajo investigador?

Primero vamos a ver el nivel de penetración de mensajes que la publicación aporta. Queremos escuchar y debatir con los sectores productivos y, fundamentalmente, con los estudiantes de nuestra Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote y con su profesorado. Para ello, pretendemos que el alumnado del centro disponga de este elemental recurso compendiado de ayuda en este pujante sector servicios.

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